-Aquí todo el mundo va a su bola, menos yo que voy a la mía.- gritó- ¡Ya estoy harta!
Dijo esto mientras se ponía sobre la mesa, con unas copas de cava de más en el cuerpo, otra en la mano que estaba siendo ingerida a la misma pasmosa velocidad, las medias rasgadas y el rímel corriendo por sus mejillas inundadas en lágrimas. Busco un pañuelo en su bolso y encontró algo más interesante que un simple pañuelo de papel.
Había organizado toda la velada, llevaba más de un mes planificándolo todo.
Se había puesto en contacto con los del catering, uno muy selecto que había tardado siglos en encontrar, de estos que hacían comida de autor mezclando las bases de la cocina mediterránea con la japonesa, para sorprender y contentar a sus jefes.
Había visitado las mejores cavas de Cataluña, buscando un buen cava que acompañase la velada, algo que entrara suave pero con cuerpo, que no dejase indiferente a nadie. Una pequeña cava familiar de Sant Sadorni d’Anoia había sido la escogida, tenían un cava brut exquisito que combinaba a la perfección con la comida de aquella noche y una versión sin licor que iría perfecta para el director adjunto que no podía tomar nada que tuviera alcohol porque era un ex alcohólico, pero que le había pedido a Neus que nadie lo supiera.
Había contratado la banda musical que ahora tocaba una suave melodía de jazz, después de llevar meses hablando con la secretaria de Fujiyama se había enterado que este hombre era un apasionado del jazz y Adelfried le había pedido que trajese todo lo que el japonés quisiera ver, oír y probar. Necesitaban esa fusión con la empresa japonés más que cualquier otra cosa en el mundo.
Había buscado el local, uno grande pero sin resultar exagerado puesto que solo serian 37 personas las que vendrían a la cena. Busco una buena situación, algo que dijera que no somos pobres pero que no les saliera muy caro. Conocía a un joven arquitecto que les dejo un local que iban a derribar en unas semana, cerca de Passeig de Gracia. Los japonés quedaron impresionados con el lugar, incluso Adelfried tuvo que contener el aliento cuando vio el lugar, su germánica cara no demostró expresión alguna, eso era algo a lo que Neus se había acostumbrado, pero si la miro un poco extraño. Solo se acerco a Neus para preguntarle por cuanto le había salido la broma y cuantos años iban a tener que hipotecarse para pagar aquella fiesta.
Se había encargado de la decoración, esto de forma personal, llevaba tres semanas yendo al lugar cada día después del trabajo, con Marie, una compañera francesa de la misma oficina. El presupuesto no daba para mucho, así que no les quedo otra que hacer algunas cosas de forma artesanal y Marie resulto ser una chica muy artística y contaban con la ayuda de Andreus, el novio griego de Marie, un joven pintor en auge, así que moviendo unos cuantos hilos y hablando con unos amigos del chico, todo resulto más sencillo, divertido y rápido de lo que Neus esperaba.
Había buscado el mejor traductor de japonés de la ciudad, por si la cosa se ponia muy técnica y no llegaban a entenderse.
Y todo lo había hecho buscando y comparando precios, para no salirse del reducidísimo presupuesto que Adelfried le había concedido. ¿Y para qué? Para nada.
No había servido de nada. Estaba en el cuarto de baño cuando les escucho hablar. Adelfried con el señor Mathews “El Gran Jefe” como solían llamarle cuando no estaba presente. Habían logrado la fusión, no era oficial aún pero el señor Fujiyama ya se lo había dicho en persona. Entonces lo escuchó.
-Hay que reducir personal. Creo que la rubia del cuerpazo ira mejor como secretaria adjunta que la que tenemos hasta ahora. ¿Tú que crees?
-Hombre… Neus trabaja muy bien, pero desde luego no tiene una imagen tan agradable como la de Ivonne. Y todos sabemos que en estos tiempos que corren la imagen es muy importante.
-Pues no queda otra, Neus fuera, la chica francesa y ese tonto de gafas que siempre me trae mal el café también.
-Sí, esa gente ya lleva demasiado tiempo aquí…
Escuchó las voces alejarse, mientras se reían. Se sentó en el suelo del servicio y lloró.
-Tanto tiempo, ilusiones, esfuerzos y trabajo para nada… Para que la rubia tetona se quede con todo.
Se levantó del suelo y se sacudió el vestido, enfadada con ella misma por no ver venir algo así, con sus jefes por tratarla así solo por no tener el cuerpazo de Ivonne y por la genética por no haberle concedido un cuerpo como el de la susodicha. Ella era la que sabía como funcionaba todo en la empresa, ella era quien gestionaba todo mientras Adelfried se acostaba con Ivonne.
Y ahora les miraba a todos, subida en lo alto de una de las mesas del carísimo catering que había encargado, con la copa en la mano las medias rasgadas, el rímel corriendo por su cara entre sus lágrimas y odio en sus palabras.
-¿Sabes que te digo, Adelfried? ¡Que te metas tu asqueroso trabajo y la tetuda esa por donde te quepan! Y que la próxima estúpida fiesta, la organices tú, porque yo no te pienso ayudar.
Adelfried la miraba enfadado mientras acompañaba a los japonés a otro lugar y les decía algo sobre que estaba loca. Neus se bajo de la mesa a toda velocidad, apartando a Marie mientras le decía que luego se lo explicaría todo, corrió hacia los japoneses mientras abría su bolso y sacaba unos papeles que les tendió. Adelfried la miro incrédulo, sin saber que significaba aquello. Neus empezó a hablar en japonés, apartando con un codazo suave al que, hasta el momento, era su jefe. Adelfried intentaba apartarla mientras leía por encima los papeles, pero los japonés parecían muy interesado y pronto le pidieron al germánico que les dejara a solas con la señorita.
A los pocos minutos, Mathews entró en la conversación mientras que Adelfried permanecía alejado mirando.
Al cabo de unos vente minutos, Neus camino hacia él con una sonrisa triunfal en la cara.
-Lo siento, Adel, querido... -dijo con un tono de voz juguetón- pero parece que seré yo la que me quede con la secretaria tetuda.- se giro hacia Ivonne que parecía intrigada pero feliz, puesto que acostarse con el jefe no había sido algo que hiciera en vano. –Aunque, creo que prefiero quedarme con Marie, que no se folla a nadie para ascender.
-¿Qué había en esos papeles? –pregunto enojado.
-¿Qué que había?- sonrió- Adel, querido, nunca subestimes un bolso de mujer. Y… por cierto, ¡estás despedido!
6 comentarios:
Me ha enganchado sobre todo el principio, la forma de empezar hace pensar que algo pasará y que todo viene de un antes que exactamente luego vas a proceder a explicar. Pero me quedo con eso, con todas las características, la forma de narrar todos los preparativos.
Me gusta el final, pero porquees el otro gilipollas el que se va a quedar sin curro, pero como no tengo muy claro lo que guarda una chica en un bolso en una reunión como esas pues me quedo un poco vacía. Aunque supongo que para eso está nuestra imaginación, para que utilicemos y pensemos en algo negro.
pd:Suerte con esa novela, o con el principio, el word como tu dices.
besines
Ainsss... Pero que tenía en ese bolso madre de dios!!! Quiero saber!! Necesito saber!!!
Mi mente se ha imaginado que lleva una campaña a parte que ella ha preparado y que a los japoneses les gusta más que la que había propuesto el otro tonto del culo...
Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
Tenía en mente a mi "vecina" Melanie Griffith en "Armas de mujer" cuando despiden a la malvada ya ex jefa :) Pero me quedo con este final tuyo en que ya sin miedo a perder y con el coraje que da saberse en posesión de la razón, pone sobre la mesa la solidaridad con su compañera y la hipocresía de sus (despedidos!! biennn!!) ex compañeros.Acertado el apunte de Jara sobre la intriga de esos papeles, pero opino que como en una balanza lo equilibras ese no desvelar su contenido con todo los preparativos que culminan en una escena espléndida.La alegría por ese final nos hace creo dejar en segundo plano que pondría en esos papeles.
Pero puede haber una continuación :)
Muy buena historia! Un abrazo
Me gusta un montón, de novela nada, esas cosa pasan...uf...
Armas de mujer...
:)
Olé por Neus! Ya me estaba yo empezando a cabrear al oir a esos dos gilipollas...y me ha encantado la reacción de la prota!Y lo del bolso, a mi me gusta ^^ no todo hay que darnoslo hecho jeje...
Pues eso, que salgo encantada...y ahora a estudiar, que buena falta hace...
Por cierto...echale un vistacillo a todas las palabras "japonés" que andan por ahí suelto que el corrector a veces juega malas pasadas...^^ Un besote! mmm---ya me enteraré que es eso de la novela...Cuídate!Un placer leerte! (y me callo ya que parece que me han dado lengua ^^)
Ole ole y ole.
Ole por Neus y ole por tí por esta historia tan fantástica.
Me enganchó desde el principio, me llevó a donde quiso y al final no pude menos que sonreir triunfal ante la victoria de la protagonista.
Eso sin contar con el misterio final que me encanta.
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