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jueves, 24 de enero de 2008

El peor momento

Si recuerdo ese taxi, como también el nudo en la garganta que me impedía hablar pues sabía que se me rompería la voz. No quería hacerte llorar, tú tampoco querías hacerme eso. Y tampoco queríamos hablar de la despedida que se acercaba.

El calor de nuestras manos nos mantenía con entereza para no quebrarnos y entonces el taxista hablo y había canción y entonces empezamos a llorar porque no podíamos aplazar ese momento. No quería que llegará al aeropuerto, deseaba que algo te retuviera a mi lado.

No quería dejarte ir, no quería. Quería pedirte que me llevarás contigo. Quería que el tiempo se detuviera y nos dejara enlazarnos en abrazos y besos.

En el aeropuerto ¿recuerdas que nos sentamos en el suelo? nos dábamos besos, limpiabamos nuestras lágrimas. Nos abrasábamos intentando estirar ese tiempo al máximo, hablabamos para distraernos. Nunca he sentido tanta calidez como en tu cuerpo, ni que me dedicaran tanta ternura como en ese momento.

Tenía que dejarte ir, ¿pero no sabes aún que sin ti no puedo existir?,¿acaso no soy valiente?, ¿acaso no te amo?, una parte de mí sabía exactamente que no podía retenerte pero mi ser no escuchaba esos pensamientos.

martes, 15 de enero de 2008

El Peor Momento

Muevo mi cuerpo hasta abrazarme al tuyo. Me pego al tuyo. Piel contra piel. Buscó con mis brazos aferrarme a ti, tenerte más cerca aún, sentir el olor de tu piel en la mía. ¿Lo sientes? No he pegado ojo en toda la noche, no he cerrado mis parpados un sólo segundo. ¿Cerrarlos? ¿Para que? Me perdería instantes de estar junto a ti.

Así paso la noche. Acurrucada contra tu cuerpo mientras intentaba apagar mis ganas de llorar, de romper el mundo, de dejar todo y seguir abrazada a ti de por vida. Entonces sonó el despertador, ese maldito monstruo que me recordaba que llegaba el final. ¿El final? ¿Final de qué? No era justo. Era el principio, eran nuestros primeros besos aún y ya llegaba el final.

Recuerdo ese taxi horrible. ¿Lo recuerdas? Agarradas la una a la mano de la otra, mirando cada una por una ventana distinta, sin mirarnos. ¿Por qué? Yo no podía mirarte sin llorar, no podía mirarte sin dejar de pensar que te estaba abandonando, que volvía a hacer lo que mi corazón me pedía que no hiciera. Recuerdo que apretábamos fuertes nuestras manos, que nos acariciábamos la piel, casi como si fueran más que caricias. Enlazadas, con fuerza, la una agarrada a la otra pero sin mirarse. Dolía demasiado mirarse en ese momento, mientras el taxi nos llevaba a la separación.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Llegó la Navidad... y la familia

Bueno, ya ha llegado. Ya está aquí. ¿No pueden olerlo? Huele a hipocresía y falsedad en el ambiente, mezclada con turrón del bueno, eso que nunca falte, vaya a ser que los vecinos piensen que eres pobre y no puedes gastarte el dinero ni en estás fechas tan señaladas.

Este año, para más INRI, viene la familia. No es que no me guste que vengan, pero hay personas de mi familia con las que podría vivir perfectamente feliz sin volver a verles nunca. Si a todo esto le sumamos que mi abuela es una especialista en el chantaje emocional (se ve que viene en el gen Valverde) y mi madre no sabe decirle que no porque viven lejos y se ven una vez a la año, pues se juntan diversos factores. Entre ellos el que más me JODE, que yo tengo que dormir en el puto sofá de mi casa porque mi abuela duerme en mi cama. No es que quiera enviar a mi abuela al sofá, la pobre no camina, no es plan. Pero resulta que tiene otros 6 hijos vivos a parte de mi madre y a uno le sobran las camas en casa, pero no... ¡Eso sería muy bonito! Mejor ya nos apretujamos mi hermana y yo en un sofá que suele ser la cama del perro (Tommy nos odia, le hemos quitado su cama) y ale... ¡Así estáis más calentitas! ¿Calentitas? ¡Hostia puta! Que hace una rasca en ese comedor que no quiero ni pensarlo, que sólo hace calor cuando sale el sol y, claro, cuando sale el sol todos se levantan y si te metes en la cama para dormir, pues te miran mal. ¿Que más da que hayas estado dando vueltas toda la puta noche en un sofá con un colchón de mierda encima peleándote con tu hermana y el perro por las mantas?

Y no digas nada... No te quejes... ¿Por qué? Porque entonces eres la mala. Claro, pobres abuelos, que van a pensar que no les queremos en casa... ¡Coño! De día sí, pero que se vayan a dormir a donde haya sitio, hostia, que el sofá no llega ni al metro sesenta y mi hermana y yo pasamos con creces el metro SETENTA. Que cualquier persona normal diría algo como "No, mujer, ya dormimos en casa de tu hermano que aquí no hay sitio y tienes que echar a las niñas al sofá". ¿Verdad? Pero mi abuela no es normal, ella dijo "Pues yo en mi casa siempre tengo sitio para todos" ¡COÑO! ¡NO TE JODE! Pero es que su casa tiene más de 200 metros cuadrados, aquí tenemos 55... ¡Que el perro pesa 3 kilos no porque no coma, sino porque si engorda no cabemos, coño!

Pero nada, esto es lo bonito, divino, maravilloso de la Navidad. El calor de la familia, y calor literal, porque estamos tan pegados que nos podemos oler el sobaco los unos a los otros si te descuidas.

Mi maravillosa tendinitis y mis dos trapecios contracturados agradecen esta hermosa visita que se está alargando hasta vete tú a saber cuando. ¿Es que no han oído eso de "La visitas y la pesca, a los tres días, apestan"?

ANUNCIO IMPORTANTE Y URGENTE: Cambio abuelos cariñosos y limpios por lampara de rehabilitación y pomada para dolores musculares. Interesados no hace falta que llamen, vengan directamente a por ellos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

...

Aquí estoy, de vuelta a España en el avión, con los ojos hinchados y conteniendo las ganas de llorar, de gritar, de correr hacía tus brazos que ahora son imposibles de alcanzar. Sabía que iba a ser difícil, dolorosa, casi como arrancarse el corazón y quedarse esperando ver como deja de latir.

Borré las distancias una semana, acercando nuestros labios hasta el punto exacto donde deseaban estar, el uno contra el otro. Y hoy, amor, hoy lloro lagrimas saladas como el ocena que sobrevuelo y que me aleja cada minuto un poco más de ti, de tus besos, de tus caricias, de tu risa, de tu amor. Hoy, de nuevo, muerdo mis labios suplicando que no dejen escapar un triste sollozo de ellos. Hoy escribo mientras escucho música, ajena al mundo, a la realidad, a la cruel vida que se empeña en separarme de ti.

El comandante dice que estamos a 20 grados y yo siento frío. Un frío terrible que se mete por mis pies, se instala en mi pecho y se niega a abandonarme. Por las ventanas entra luz, la luz del sol, pero no es el sol que a mí me vale, no es el que me calienta, me llena de esperanza y de alegría.

Estoy muy triste, separarme de ti es lo más duro que he hecho en mi vida, pero soy feliz. Porque separarme de ti significa que he estado junto a ti, que he pasado los mejores días de mi vida junto a la persona más importante del mundo para mí. He besado tus labios, tu piel, he colmado tu cuerpo de caricias mientras nuestros ojos se decían los TE AMO más silenciosos y bellos que pueda nadie decirse jamás. Hemos vivido juntas nuestro amor, sin miedo a nada, sin importar nada que no sea nosotras. Hemos reído abrazadas, hemos llorado en los brazos de la otra, hemos convertido en real lo que muchos tacharon de imposible. Hemos amado a la otra con todo lo que poseíamos, con el cuerpo, el alma, los labios, las manos...

¿Sabes, amor? Cada segundo que pasa me aleja más de ti pero, a pesar de todo, soy feliz. Aún nos quedan muchos aviones que tomar, llegaran más días que marcar en el calendario con rojo pasión. No es fácil la distancia, pero no estás lejos de mí, amor, te llevo en mi corazón y de ahí ni el más profundo y triste océano te podrá arrancar.

Nos volveremos a besar pronto, amor, los meses pasan volando y febrero no tardará en asomar por la esquina.

Te amo

sábado, 20 de octubre de 2007

Cayendo

A veces el mundo te suelta de pronto, sin darte tiempo a buscar donde aferrarte para no caer al más profundo y oscuro abismo. Y caes, como si de plomo se tratase, como si tu cuerpo pesara un millar de toneladas y no hubiera nada capaz de detener esa caída. Solo el frío, duro y oscuro suelo que te aguarda al final. Porque sabes que está ahí.

Lo malo no es caer, sino llegar al final, a lo más profundo de nuestro propio infierno, eso es lo que duele.

Duele cuando notas como todos tus sueños, tus ilusiones y tus esperanzas se rompen al chocar contra él como si de huesos se tratase. Eso es lo duro, eso es lo difícil. Quedarse solo, allí abajo, sin nada más que tu dolor y lo triste de tu verdad. Es duro saber que una sola palabra, una sola acción, una sola persona puedan hacer tal cosa. Desmontar tu mundo y ponerlo todo del revés. Volver lo blanco de color negro, lo caliente en frío, el cielo en el más oscuro de los infiernos. Es duro cuando nos damos cuenta de que necesitamos mucho más que a nosotros mismos para poder ser eso, para poder ser nosotros. Construimos un mundo a nuestro alrededor, y lo vamos decorando como si fuera nuestra pequeña casita, llenándolo de quienes nos importan de verdad y es difícil admitirlo, pero de quienes necesitamos tanto que parece que nuestro mundo se oscurece sin su presencia.

Caer es terrible, duele mientras caes, duele cuando llegas al fondo, duele cuando ves que es difícil volver a ponerse de pie y duele cuando levantas la vista y contemplas el largo camino que has de retomar hasta llegar de nuevo arriba. Ahora ese arriba es tan lejano que no llegas a verlo ni como un pequeño haz de luz. Además, ¿acaso importa lo que hay arriba? Ya no es como era antes, algo ha cambiado y el miedo a no saber que es lo que te espera cuando llegues, es más fuerte que tú. Así que te encoges, sobre ti mismo, convirtiéndote en un ovillo que intenta darse calor con su propio cuerpo ya que el sol está tan lejos, que es imposible sentirlo.

Y te miras a ti mismo, encogido, ahogándote, suplicando por dar marcha atrás y volver a estar como antes, o que el tiempo vuele y dejes de sentir ese terrible vacío dentro de ti. Porque ahora estás solo y esa es tu verdad, la gran verdad. Has caído y nadie a podido detenerte, nadie a podido aferrarte con la suficiente fuerza a ese mundo en el que vivías. Así que debe ser porque estás solo, ¿verdad?

Con los ojos aún húmedos a causa del llanto, levantas la mirada, el abismo se cierne ante ti, amplio, poderoso, vacío, frío, oscuro. Aquí no llega nada, no hay calor humano, no hay palabras de consuelo, no hay nada más que dolor. Pero, ¿es así de verdad o solo lo parece?

Allí, a lo lejos, una voz susurra tu nombre, te llama, te reclama, te dice te levantes, que no estás solo, que no pudo sostener al principio del abismo, pero que a bajado hasta los infiernos a traerte de vuelta, sin miedo a que el abismo sea muy profundo porque, hoy que tú estás mal, él tirará de los dos. Es una mano amiga que te sostiene ahora que no puedes caminar solo. Dicen que la verdadera amistad se demuestra en esos momentos, ser amigos cuando todo esta bien es fácil, lo complicado es ser amigo cuando alguien sufre de verdad y necesita algo más que esas tardes de charla animada. Ahora que estás en tu abismo, hundido, ahogándote, ahora que estás peor que nunca, ahora, tampoco estás solo. Has visto pasar los días, despacio, y les has visto quietos, esperándote a ti. Llamando cada día, regalándote consuelo y amor. Esperando que tu risa vuelva a llenar sus días de ti, porque ahora que tú no sientes calor, para ellos también hace un poco más de frío. Ellos también te necesitan en su mundo, en ese rincón para los amigos de verdad, porque para ellos eres alguien importante y eso es lo que tienes que recordar, por eso tienes que luchar. Porque en cada caída ves a quien le importas de verdad y hay que seguir en pie por ellos, por ti y por no darle a la vida el gustazo de verte sufrir.

Está sonando Opus 18 de Denis o'Halloran.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Restos...

Haciendo limpieza encontré esto, tiene fecha... es de poco antes de abrir el blog, no llega ni a un mes antes. Ha sido, cuanto menos, curioso leerlo y he decidido traerlo aquí. Pero tranquilos, que lo traduciré para que lo puedan leer y entender... que me costó inclusive a mí.

13/05/07

Abro los ojos, miro a mi alrededor, me levanto y camino hacia el calendario, tachando el día. "Otro día más" dicen, "Un día menos" pienso.
A eso se reduce mi vida, a un calendario en el que voy tachando los días, rezando porque pasen rápido, por despertar y ser vieja de una vez, para poder morirme sin sentirme culpable por desearlo.
Se acerca, me besa, me toma de la mano y no siento nada. ¿Le amo? No sé porque me empeño tanto en preguntármelo si ya lo sé. Me mira, me abraza y me pregunta "¿Me quieres?". Quiero gritar, romper a llorar, decirle que no, que le odio, que me encierra, que me duele, pero sonrió, le beso de nuevo y, de nuevo le miento, "Sí, te quiero".
Así pasa mi vida. Entre gritos ahogados, lágrimas silenciadas y falsos te quiero. ¿Volveré a amar alguna vez? Lo veo tan complicado.


Ya no creo en el amor. Soy incapaz de amar. No puedo. No puedo entregar tanto de mí a nadie. Dicen que solo existe una persona para cada uno y que cuando la conoces todo lo anterior parece una mentira. ¿Y si ya la conocí? ¿Y si cruce con él una mirada perdida y me aleje? ¿Y si vive en la otra punta del mundo y jamás nos vemos? ¿Y si nadie me ve nunca?
Nadie se da cuenta de que hay tras mi sonrisa.
Quiero irme, alejarme, dejar este pueblo, este país. ¡Dejar esta vida impuesta que no es mía!

Necesito irme y encontrarme a mí misma. Dejar que mis ojos lloren lo que necesiten y empezar de cero, en otro lugar, otra vida, otra Sandra.

¡Quiero vivir!

Sentir que vale la pena abrir los ojos de nuevo e intentar seguir sin miedo a nada.

Bueno... pues eso fue lo que escribí un día de Mayo en el que me sentía "bien" porque eso era estar bien, cuando estaba mal de verdad, no podía ni escribir.
Ahora lo leo y... bueno... no sé si reírme por lo irónico de la situación actual o echarme a llorar... (es broma) todos sabéis ya que yo estoy muy bien y que soy muy feliz. Así que no os sintáis mal al leerlo.

Siempre hay una luz que nos guía,
aunque el cielo este gris...


Tú eres mi luz.

Puedes llamarlo Destino o no....

sábado, 11 de agosto de 2007

Retrasos y rarezas

Hace 3 días que tengo 27 años. ¿Algo ha cambiado? No, todo sigue igual, o casi....


¿No odían los retrasos en los vuelos? Yo sí...

Miro mi reloj ansiosa, preguntandome que ocurre, por qué no llega.

Espero en el aeropuerto, con un ramito de margaritas naranjas en las manos, una sonrisa en la cara, ilusión en los ojos y besos en los labios, pero no llegó.

Pienso que es un retraso del avión, pero una voz me avisa de lo que ocurre "El vuelo desde México con destino Mi Corazón ha llegado a su destino sin pasajeros" repite incesante el megáfono del aeropuerto...


Son las 6 de la mañana. Faltan 6 horas y 35 minutos. Bueno, faltaban 6,35 minutos, ahora es algo imposible de calcular.

¿Que siento? No lo sé...

¿Vacío de nuevo? ¿Ira? ¿Dolor? ¿Angustia? ¿Miedo?

No lo sé, no sé que siento...


Sé que estoy bien, lo estoy porque él lo está. Pero había mucha esperanza puesta en este día 11 de agosto del 2007, había mucho amor puesto en esta hora 12,35... ahora no hay nada. Esa fecha, esa hora, no significan nada. No para mí. Quizás por eso te he pedido que te quedes, aún sabiendo que no podrías hacerlo...


Bienvenido al mundo de Isaac.

Quizás sí soy bastante Sofía.

Pero es que hoy todo es distinto...

No es mejor ni peor que ayer, más bien es igual,

pero a la vez es distinto.


También quiero agradecer a Maya ese maravilloso header que encabeza el blog (la bola con mis ojos dentro) y sus otros regalos, así como las palabras de ánimo cuando las he necesitado. Y no solo a ella, también a Evan, Keta, Ana, Kerria, Nicolás, Elisa e Iris porque, a pesar de estar tan lejos, están muy cerca de mí cuando les necesito. Por acordarse de mi cumpleaños, por ser buena gente... Un besazo enorme a todos. Y no se rallen, que estoy bien, solo que hoy estoy rara.

Esta sonando Los Mismos Clavos de Marea.

domingo, 5 de agosto de 2007

Una mirada atrás para reflexionar

Siento el tiempo pasar, miro a mi alrededor y lo veo deslizándose lentamente sobre todas las cosas. Las sombras se alargan cada tarde y el cielo se torna anaranjado, esperando que llegué la fría noche y todo quede oscuro... pero no es ese tiempo el que me preocupa. Siento pasar el tiempo sobre mi piel, llevándose con él mi juventud, sé que no soy vieja, sería una tontería decir lo contrario, pero todo llega... y quiero que llegué, pero no mientras estoy formando castillos en el aire que no sé cuanto tiempo aguantarán.

Falta tan poco, en menos de 3 días cumpliré los 27 años.... 27 años y aún recuerdo aquella madrugada del 8 de agosto, cuando compramos alcohol en el primer bar abierto que encontramos y nos fuimos a la puerta de la iglesia a esperar que el reloj marcase las 2,15 de la madrugada, hora en la que haría exactamente 17 años que yo había nacido. Cuando llegó la hora el Lolo se tiró a mis brazos, tan fuerte que ambos caímos al suelo.... con la botella de vino, el tabaco, más borrachos que otra cosa y felices. ¡Tenía 17 años! ¡El mundo era mío! Nos tuvieron que levantar del suelo entre 4, mi hermana, mi prima, mi tía y el Félix formaban el extraño sexteto que me acompaño esa noche a una edad que yo veía como algo espectacular. Casi todos quieren cumplir 18, yo no... ¡Yo quería tener 17! Quería tener 17 años para siempre... Con la fuerza que eso supone, con la alegría que te proporciona saber que dentro de poco serás mayor de edad y el mundo te espera, que esta ahí, al alcance de los dedos pero que aún eres una niña, que aún puedes no ser fuerte, berrear, enviar a todos a la mierda porque esa edad lo permite, aún no tienes que ser responsable, aún puedes hacer locuras, nadie te juzgará por hacerlo... al fin y al cabo, solo tienes 17 años...


¡Adoraba los 17!


En 56 horas (menos cuando he terminado este post kilométrico) habrán pasado 10 años de aquella de noche... ¡10 años! ¿Saben todo lo que ha pasado en ese tiempo en el mundo? ¡Mil cosas! Pero... ¿y en mi vida? ¿que ha cambiado en mi vida en estos 10 años? Quizás es el momento de reflexionar.


Cuando tenía 17 años pensaba que era virgen, que bonito, ¿verdad? Mi cerebro había borrado los recuerdos de una fatídica noche en la que un hijo de puta decidió que sus necesidades están por encima de la inocencia de una pequeña de 6 años que dormía plácidamente en su cama.


El primer contacto con el mundo sexual fue el que despertó esos fantasmas que parecían esperar tras una puerta, al acechó, a que yo bajara la guardia. Volvieron todos juntos. Una noche, mientras las caricias del que era algo así como mi novio me volvían loca de placer, un roce dentro de mis braguitas y sus ojos cambiaron de azules a marrones, su pelo del tono de la paja y liso a un castaño y rizado, su cara no era de amor, solo veía un fantasma con ojos de loco metiendo sus dedos en mis bragas. Grite, dije que no, o lo intenté y mis suplicas quedaron enmudecidas por el miedo, no lo sé. No sé si se quedaron mis gritos ahogados en mi garganta o él los pudo escuchar, solo sé que le golpeé, con lo primero que encontré cerca, con todas mis fuerzas y salí corriendo, intentando entender porque me sentía así. Porque solo quería gritar que me había violado. Le odie. Sin haberlo merecido, sin haber hecho nada, le odie y él me amo. Me amo y me perdono, sin saber porque era así con el, porque le gritaba que le odiaba, que solo estaba con él por divertirme, que no me importaba nada él, su vida o lo mucho que me quisiera.

Esta situación de terror absoluto hacia el genero masculino me llevo a abrir horizontes, o sea, al mundo lésbico, para ser más clara. Sino podía estar con un chico porque me sentía tan mal, tan asustada y tan consumida que me quería morir, quizás una chica pudiera solucionar eso... Así que lo probé. Besar a una chica no era extraño, no se me hizo ni raro, ni asqueroso, ni antinatural, de hecho, era lo mismo que había sentido al besar a muchos de los chicos con los que había estado antes. Y, bueno... empecé algo así como una relación con una de ellas. ¡Pobre! ¡Otra que pago los platos que otro había roto! Cuando pasamos a mayores, era excitante, era una mujer y yo otra, nos podrían haber pillado porque lo hacíamos en su casa, con sus padres en la habitación de al lado, pensando que eramos solo amigas. Hasta que llego ese momento de nuevo. A ella no la golpeé, aunque también fui cruel. Después de aquello no la quise volver a ver, nunca.


Todo esto me hizo saber que no eran los demás los que fallaban, algo fallaba en mi. Pero no sabia el qué, no quería saber...


Me junte con mala gente, siempre he tenido mucha suerte y eso es que lo me lleva a no estar fichada por la policía. Iba con putas, chulos, traficantes y ladrones. Robé, bebí, fumé y a punto estuve de prostituirme, pero claro... el sexo me daba miedo.... casi tanto como las drogas, el miedo me mantuvo alejada de un mundo en el que, si hubiera caído del todo, no sé como habría salido. ¿Como salí? Ni lo sé bien, solo sé que cuando vi a la policía metiendo en el coche patrulla a la gente con la que iba pensé Yo no quiero terminar así y desaparecí de allí. Pero no querer terminar en la cárcel no significa que ya me quisiera un poco más. Caí en la anorexia y en la bulimia, solo pensaba en destruir mi cuerpo, si mi alma dolía tanto, ¿porque mi cuerpo seguía tan bien? Volví a las clases que había abandonado y volví a relacionarme con gente "normal" para alegría de mis padres que ya me habían hecho las maletas para que me fuera de casa sino dejaba de darles disgustos, y eso que ellos no saben nada de lo que paso....

Una tarde, entré a mi casa y encontré a toda mi familia en el sofá. Un nudo en mi garganta y me faltaba el aire, miré a una persona, solo a una, hacia 11 años que no le veía, pero era como si el tiempo hubiera retrocedido y yo tenia de nuevo 6 años y ese hombre me miraba con una cara de loco mientras metía sus dedos en mis braguitas. No sé ni que dije, solo salí de aquella casa y pasee por mi pueblo sin rumbo, hasta que los pies no podían más y mi mente no conseguía hilar un pensamiento con otro. No le encontraba sentido a nada, así que quise borrarlo todo de nuevo, sacar esas imágenes de mi mente y seguir negándome la realidad.


Una cosa llevo a la otra y conocí a un universitario de 20 años bastante torpe, tímido y divertido. En tres meses estábamos saliendo, a los cuatro decidí que ya era hora de quitarme mis miedos y me acosté con él. Fue horrible. Aunque lo peor fue su frase al terminar "¿estás segura de que eras virgen? No has sangrado" (este chico tuvo tres grandes frases en nuestra relación, esa fue la primera) aún recuerdo como me encerré en el baño de su casa a llorar, pase horas allí dentro, con su pregunta rondando mi cabeza. ¿Estabas segura? ¡No! No lo estaba, pero no me lo quería preguntar. Daba demasiado miedo saber la respuesta, la ignorancia era mejor. Esperaba que después de aquello no me llamase más, incluso lo deseaba, así podría odiarle a gusto, pero llamo. A partir de ahí todo fue mejor. Hubo problemas entre su grupo de amigos y el mio, pero lo superamos como pudimos (dejando a los dos grupos de lado) y seguimos adelante.
Mientras mantenía esta relación los médicos me encontraron una enfermedad en los ovarios que puede que me imposibilite para tener hijos. Recuerdo las palabras del médico y como me dolió escucharlas. Tenía 18 años, no quería tener hijos aún, no lo había pensado, pero no quería que me lo negasen. También recuerdo la segunda frase de nuestra relación "¡Joder! Y yo tan preocupado cuando no te venía la regla" no sé si me sentí peor cuando el medico me dijo que quizás no pudiera tener hijos o cuando esta fue toda su respuesta.
Esto nos llevo a mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de protección, "¿para que voy a ponerme un condón si tú no puedes quedarte embarazada?" me decía y yo no le negaba nada. Así que un buen día sentí un terrible dolor de barriga, muy fuerte y empecé a sangrar, fui al lavabo y la sangre era demasiado. Me asusté. Al cabo de unas horas los médicos me decían que fuera con más cuidado que acababa de tener un aborto natural y que era muy joven para tener hijos. Una pequeña luz de esperanza se abrió ante mí. Si me quedé una vez, podré volver a hacerlo. Este aborto era uno de mis últimos secretos, algo que no sabia nadie más que yo y los médicos.

Una tarde, en casa de mi tía, con mi tía, mis primas y mi hermana, mi novio me abofeteo. Por encenderme un cigarro. A partir de ahí todo fue a peor. No sé cuanto tiempo tarde en hacerlo, pero le dejé. ¿Cuando? Cuando ya no podía hacer otra cosa que dejarle o seguir hacia adelante con él, con lo que el anillo de pedida significaba. Nunca pensé que cuando me pidieran en matrimonio tendría tantas ganas de llorar, gritar y huir... pero las tuve y huí.


Pero la suerte parecía no estar de mi lado. Busqué consuelo y lo encontré en los brazos de un amigo, de un buen amigo que tardo poco en bajarme las bragas, no es que fuera una santa ni mucho menos, pero estaba muy mal en ese momento, supongo que él aprovecho la situación...
Ese polvo me costo una relación de 5 años, 6 meses y 7 días. No siempre fue una relación mala, pero su primera infidelidad de la cual me enteré el día que hacíamos 2 años me mato, rompió algo dentro de mi. Había conseguido superar muchas cosas y, su traición trajo mis miedos de vuelta. Esa no fue su única infidelidad, hubieron más. Con dos chicas, una de ellas es su actual pareja ahora, así que supongo que el día que yo decidí romper nuestra relación fue uno de los días más acertados de mi vida.

Durante esta relación, un hermano de mi madre murió, a causa de esto todos los hermanos decidieron volver a unirse y eso le devolvió a mi vida. El día de la comunión de una prima ya no pude negar más la realidad. Cuando le vi y me tocó todo volvió, no como lo había hecho antes, en una sucesión de imágenes sin sentido ni lógica, fue como un todo. Recordé como desperté en aquella camilla del hospital sabiendo lo que me había ocurrido. Fue difícil soportar su presencia. Y no fue más fácil tenerle que soportar en cada reunión familiar a la que tenía que ir. Tampoco lo fue que el que era mi pareja decidiera no acompañarme a ninguna, por mucho que me faltara el oxigeno cuando le veía.
Pero lo superé, aún duele, aún quema, aún cuesta respirar, pero ahora es él quien aparta su mirada ante la mía. Ahora es él quien no se atreve a acercarse a mí. Y, gracias a que mi madre es una cotilla, puede que no tenga que volver a soportar su presencia nunca más.



Ahora tengo casi 27 años y tengo a Sol. Todos sabéis quien es Sol, he hablado un millón de veces sobre él. Sol es... ¿mi novia? Suena raro llamarle así, puesto que nunca le he besado, ni he tomado su mano, ni me he acurrucado contra su pecho a mirar las estrellas. Pero Sol es la persona a la que más le he mostrado mi alma, al que se la he entregado con los ojos cerrados sin importarme que haga con ella. Él cambió mi mundo y el cambió ha sido a mejor, a mucho mejor.

Sé que estos días le he estresado, con mis paranoias, con mis miedos, con mi depresión pre 27 y mis tonterías, pero hay veces que necesitas caer muy bajo para poder ver la luz. Y la he visto, la he visto y sonrió... ¿que son 27 años? Nada... pienso morirme muy viejecita y habiéndote hecho el amor tantas veces como estrellas hay en el cielo.

De nuevo me había vuelto a obsesionar con las cosas que hay que tener con 27 años, ya sabes, esas cosas que en el fondo no me importan nada, pero ahora estoy bien. Sonrió de nuevo. Te amo, me amas y no importa nada más. He resumido mis últimos años en unas lineas (sí, muchas, lo sé. ¡Coñe! Que son 10 años) y he cerrado una parte de mi vida, esa que cerré cuando te conocí y vi que podría ser feliz, que solo tenia que intentarlo y no dejarme arrastrar por la corriente. Que no importa lo que piense nadie, ni lo que se supone tengo que tener, hacer, decir o sentir con 27 años, solo importa lo que yo haga, diga o sienta a los 27 y cada día de mi vida.

Ya falta poco para mis 27 y los esperaré de nuevo, sin la botella de vino y sin el tabaco, pero igual de expectativa y sonriente como esa noche de hace 10 años porque, como yo dije hace algún tiempo...

¡Hostía puta, que sí soy feliz!



Esta sonando Estoy muy bien de Extremoduro.

domingo, 29 de julio de 2007

Hay días que no puedo

No puedo explicar ni como me siento, no lo sé. Hace horas que miro el reloj pensando en que era hoy. Hoy iba a hacerlo. Iba a coger una maleta roja, mi portátil, mi enorme bolso azul, el pasaporte, unos billetes de avión y me iba a ir a cruzar el charco...

¡Ese enorme charco que me separa de mi amor!

Pero sigo aquí, por muchas cosas, por las putas circunstancias, porque el mundo es cruel, porque nos pone demasiadas pruebas, demasiadas trabas, demasiados problemas....

Y no sé como me siento. ¿Estoy triste? Sin duda lo estoy, pero ese no es el sentimiento más grande en mí, no sabría decir que es... ¿Vacío de nuevo? Creo que es lo que más se acerca.

Sé que no es culpa de nadie y no quiero culpar a nadie, las cosas han ido así, hay que ser fuerte afrontar lo que la vida nos tira encima para aplastarnos y levantarnos con ese enorme peso a nuestra espalda, decididos a seguir. Pero hoy me cuesta, hoy todo cuesta más.

Me cuesta escribir y pensar, me cuesta reír y llorar, me cuesta sentir algo que no sea este vacío enorme en el estomago, este que me aprieta y a veces me hace sentir como si tuviera a alguien sentado sobre mi, aplastándome, extrayendo el aire de mis pulmones e impidiendo que los pueda volver a llenar.

No dejo de repetirme frases tuyas en mi cabeza, intentando calmarme, llenar ese vacío con tu amor. Me repito que no estoy sola, que estas conmigo, siempre... que te llevo tan dentro que nada ni nadie nos puede separar...

Pero hay días que no puedo... y hoy es uno de esos días.


Esta sonando Por Cuatro Perras de Marea.

martes, 24 de julio de 2007

Desesperada....

Busco, desesperada, un poco más de ti. En cualquier parte, en ningún lugar en concreto. Abro páginas web donde hemos paseado juntos, blogs, foros, busco encontrarte en el messenger. Te escribo un mensaje que sé que no vas a leer. Busco tenerte un poco más cerca. Descubrirte en algún lugar donde no te haya encontrado aún...

Desde el miércoles pasado por la noche hasta ayer sin hablarte, sin oírte, sin decirte lo mucho que te amo, que te necesito, que me cuesta respirar sin ti.

Cuando sonó el teléfono anoche mi corazón voló, sabia quien era, sabia que eras tú mucho antes de empezar a escuchar su sonido. ¿Quien más podría llamar a esas horas? ¡Nadie! ¡Solo tú!

Aún no entiendo como pude contestar, me temblaban las manos, la voz, las piernas, todo me decía que estabas ahí... al otro lado de esa llamada. Contesté y escuché tu voz, por primera vez en días... en demasiados días. Desde que nos conocemos nunca habíamos estado tanto tiempo sin hablar. Aún no sorprendo a mi misma por haber sido capaz de retener dentro de mi las lágrimas que amenazaban con escapar, desconsoladas y que querían morir resbalando por tu piel.

Estabas tan cerca, susurrando a mi oído...
Estabas tan lejos, al otro lado del atlántico...

Y me preguntaste que como estaba... ¿Yo? ¿Como estas tú? Yo no soy la que casi abandona el mundo de los vivos para marcharse al único lugar donde ambos sabemos que el otro no nos podrá alcanzar. No sé porque pero también sabía eso. Que me preguntarías como estaba, que estarías sufriendo por mi, por hacerme sufrir... ¡Tú no tienes la culpa! Y gracias a todo estas viva, eso es lo único que importa... ¡Estas viva! Eso me dijiste cuando te pregunte como estabas.
Viva.

Escuchaba tu voz rota y me dolía, pareces tan cansada, tan derrotada, tan dolorida y tan dolida.

Mis palabras volaban por mi mente, mil preguntas, mil respuestas, mil frases que quería decirte, que había estado gritando y llorando al viento como una suplica por tu vida.

No me lo vuelvas a hacer, por favor. Si me dejas sola, me muero. No puedo vivir sin ti, me ahogo si no estas, te necesito, te amo, quiero verte, estar contigo. Pídeme que vaya y lo haré.

Pero no podía decir nada y, ahora ha sonado el teléfono y eres tú y, de nuevo me quede sin poder decir lo mucho que te quiero decir. Odio eso de que si uno no tiene saldo el otro no pueda hablarle.

¡Necesito hablarte cada día! ¿Es que no lo entiende nadie? ¡Cada día! Más que respirar, más que comer, más que dormir, más que vivir. Porque vivir sin ti, es solo media vida, amor. Solo media vida... y nadie puede vivir media vida mucho tiempo.


Está sonando I Stand Alone de Godsmack.

lunes, 16 de julio de 2007

Gente Buena, Cosas Malas...

¿Nunca os habéis preguntado por qué a la gente buena le ocurren cosas malas?

Yo me lo he preguntado un millón de veces... He llegado a pensar en la posibilidad de la reencarnación y en que tenemos que pagar en unas vidas lo que hemos hecho a los demás en otras. Es lo que llaman Karma.

Karma. Bonita palabra. Significa equilibrio entre el bien y el mal.

Yo hecho mi mente varios años atrás y veo todo lo que he sufrido. Una violación cuando tenía seis años, en clase todos me pegaban, ni un solo amigo a quien contarle mis penas, siempre llorando el soledad... ¡Joder! Si que fui mala en otra vida, porque en esta aún no me había dado tiempo de serlo.

Conozco mucha gente que sufre o ha sufrido. Gente que ahora, quizás, este en la otra punta del mundo preguntándose que ha hecho de malo para merecer lo que le sucede... y no encuentra una respuesta, porque no la hay. No existe esa respuesta.

A le gente buena le suceden cosas malas porque sí. No hay más. De hecho, hoy he pensado que las cosas malas nos suceden a todos, seamos buenos o no, pero que cuando le sudecen a una mala persona no nos molesta y cuando es a una buena, sí. Por eso lo notamos más.

Mi tío, el causante de mis más profundas heridas, está enfermo, algo en los huesos y el corazón que le hace ir de operación en operación. Lo pienso y sonrió. Es el Karma.

Pero, ¿si disfruto viendo que sufre no merezco yo también sufrir? La vida es muy complicada....
No quiero odiar, el odio me ha llevado por caminos muy oscuros, caminos en los que he mirado un bote de pastillas para dormir y me he odiado tanto que he querido morirme y vivir para seguir sufriendo. También recuerdo una tarde sentada en el alféizar de mi ventana, pensando si saltar de un tercero me mataría o solo me dejaría medio inútil el resto de mi miserable vida. Sigo sin saber si el suicidio es un acto de valentía o de cobardía. Nunca lo he tenido claro. Sacarse la vida es algo difícil, hay que ser muy fuerte para apretar ese cuchillo contra tu piel, para tragar esas pastillas, para saltar de esa ventana o de ese puente... pero también hay que ser muy cobarde por no saber luchar, por dejarse derrotar por lo puta que es la vida y no enfrentarte a eso que te daña. Así que no me decido, es de valientes o de cobardes....

No quiero dar lecciones de moral a nadie, cada uno sabe cual es la cruz que le toca cargar y cuanto tiempo podrá soportar ese peso sobre sus hombros.

A veces, compartir la cruz ayuda mucho... Y, a veces, simplemente con dejar de odiar, respirar fuerte y desear algo mejor, el peso se alivia un poco.

He superado mi violación, (según la ley fue solo un abuso, yo no opuse resistencia, para mi fue una violación de algo más que de mi cuerpo, violo mi alma, mi ser) lo sé. Ahora puedo decirlo en voz alta sin que mi voz se rompa. Él ya no me hace daño, él ya no puede conmigo, ahora es él quien agacha su mirada ante la mía. Estas cosas son difíciles de superar, duelen mucho, te sientes atacada en lo más profundo del alma, invadida, alguien ha llegado a un lugar donde no estaba invitado, lo ha hecho por la fuerza, sin importarle tu dolor, tus sentimientos, tus planes, tu vida... Pero se puede superar. Aunque es complicado, porque superarlo implica muchas cosas. Hablar de ello, explicar donde te duele, como te duele, entender que no fue tu culpa, aceptar que fuiste la víctima y no pudiste evitarlo, saber que nada será igual pero que puedes intentar que sea lo mejor posible y, sobre todo, que puedes conseguir que sea mejor. Y, también tienes que perdonar. No a él, no... a ti.

Perdonarte por haber tomado aquella calle, por no haber dicho a tus padres que tu tío te toca, por no haber puesto más resistencia, por no haber gritado más alto... tienes que perdonarte por todo el pasado. Eso ya pasó. Ahora solo levanta la cabeza, respira profundo y empieza a vivir que te queda toda una vida por delante. Eres distinta a antes, pero no eres peor, eres mejor. Más fuerte, más vulnerable, más dolida y más valiente. No lo olvides. Hay miles de personas a tu alrededor que ni van a esperar a que pidas ayuda para tenderte su mano y recuerda que nunca se esta solo del todo.


Tú eres mejor que él y él no se merece ni tu odio.



Esta sonando Contry Waltz de Angelo Badalamenti.

jueves, 12 de julio de 2007

Sol, Tiersen y mi decisión.

Tiersen vuelve a llenar mi habitación con sus melodías. Me hace sentir en paz, tranquila, segura... ¿Como la música puede hacer todo esto? No lo sé, pero a mi Tiersen me retira a un mundo de paz interior donde todo puede ser, donde no existe el tiempo, ni la distancia, ni los océanos o los países.

Cierro los ojos y te toco. Cuando Tiersen toca Les Jour Tristes me estás abrazando, siento tus caricias sobre mi piel, tus labios recorriendo suavemente mi cuello, tu voz susurrándome que me amas. Y es una enorme contradicción. Los días tristes. Así se llama la canción, ese es el título de la melodía que me transporta ahora hasta tus brazos.... ¿Triste? No estoy triste... ¿o sí?




La Noyée y veo tu mano aferrada al final de la mía, paseamos juntos por París, por Barcelona, por Monterrey... por todo el mundo. Está atardeciendo y es otoño. Los arboles pierden sus hojas y el suelo tiene el color del fuego. Marrón, naranja, rojo, dorado. Lo miramos y te ríes. Dices que tiene el color de mi pelo. ¿Y me estoy ahogando? No, no lo hago.



Le Moulin y todo cambia. Ya no estamos en París, ni en Barcelona, ni en ningún otro lugar. No se donde estamos. En un sofá, abrazados, mirando el televisor. Preparando el desayuno juntos. En la ducha haciendo el amor. Suena Le Moulin y son escenas diarias, sueños de lo que un día tendremos. De vivir el día a día contigo, a tu lado. Haciendo la compra en el supermercado. Pero sobre todo hay besos, caricias, largas noches de pasión entre las blancas sabanas de una cama.

Tiersen trae mis sueños a mi. Te acerca a mi lado. Hace que me envuelvas, me rodees, me poseas y te vuelvas sueño y realidad.


Paro la música y miro a mi alrededor. Una cama, un armario, una estantería con libros y cd's, un escritorio. Salgo de mi habitación y recorro mi casa. Vacía. No hay nadie, estoy sola. Ni tan siquiera Tommy me hace compañía. La verdad me aplasta de nuevo...

Vuelvo a la habitación, pongo la música de nuevo. L'homme aux bras ballants. El hombre de los brazos bailando. Sin lugar a dudas esta melodía invita a bailar... y bailo. Doy vueltas y más vueltas sobre mi misma, hasta que me mareo, hasta que no puedo más, hasta que mi cabeza no puede ni pensar. Quizás así olvide la distancia, los kilómetros que nos separan, el dolor que me causa saber que no te tengo, que me amas y no puedo tocarte, que hay otras a las que no has amado como a mi y si han probado el sabor de tus labios, lo increíble de tus caricias, que si se han visto reflejadas por tu mirada. Caigo al suelo, rendida, exhausta, sin saber ni como me llamo.

¿Pelirroja? ¿Será ese mi nombre?

L'absente empieza a sonar y las lágrimas resbalan por mis mejillas. ¡No, esta no! El ausente no... no lo podré soportar... Ausencia es quien no esta y quien no esta eres tú. Y nunca la soledad me había golpeado tan fuerte como ahora. Las notas de su piano no se arrastran, golpean con fuerza. Diciéndome en cada nota que no estas, que no te sueñe, que no te busque, que sería mejor vivir sin ti, que, de todas formas, lo hago cada día, lo hago cada noche, que porque me empeño en decir que te quiero, que te tengo, que nos amamos si no estas aquí. Duele. La verdad duele....

La parade me dice "Naked, in the bed, sleeping" y habla de mi. Desnuda, en mi cama, dormida... pensando en ti, en tus besos, en tus caricias... dice que a veces siento ganas de gritar, y es verdad. Siento ganas de gritar, de llorar, de arrancarme la piel porque ¿para que me sirve si tú no la puedes tocar? ¿De que me sirven mis labios si no te pueden besar? ¿De que me sirve la vida si no la puedo pasar a tu lado? ¿De que sirve nada si no estas aquí?

Me tiro en mi cama, aún desnuda, abrazo mi almohada, llorando, desgarrando mi garganta con mis gritos ahogados donde solo sé decir tu nombre, donde solo sé reclamar tus caricias.

¡Joder, duele! ¡Duele mucho!

Y pienso en todo lo que nos separa y en lo que nos une. ¿Que lado pesa más? ¿Que lado duele menos? ¿Cual me lo hará pasar peor? Nunca había conocido a nadie como tú, nunca había amado tanto, nunca había deseado nada tanto como estar a tu lado. ¿Sería más fácil dar marcha atrás? Ya no.... ¿o sí? No debería costar tanto pero, ¿quiero hacerlo?


¡NO!


No quiero dar marcha atrás, no quiero dar un solo paso que me aleje de ti, todos los que de quiero que sean para estar más cerca, más juntos, más felices, para luchar por ti, por la única que me conoce tanto que hasta me asusto. Por la que más voy a amar.

Y recuerdo las palabras de mi madre, unas que me dijo hace años, unas que hacia siglos que no recordaba. Será una tontería, quizás, pero me ha hecho sonreír. No sé a que vino la historia en su momento, no sé porque hoy las recordé, no sé porque las había olvidado. Hace años un día mi madre se acerco a sus dos hijas, nos miro y nos dijo "No sé porque lo sé, pero las dos os casareis con chicos extranjeros. Vuestro verdadero amor no vive aquí, están más lejos."

Sonrió. ¿Mi madre se equivoco o acertó de pleno? ¿Será Sol mi verdadero amor? Recuerdo que lo dijo triste, como con miedo, recuerdo haberle preguntado que le ocurría y recuerdo de nuevo sus palabras.... "Que os marchareis. Para vivir vuestro amor. Y yo no os tendré más conmigo"

¿Por eso me prohibe ir a México este verano? ¿Por qué sabe que ya ha empezado? ¿Por que sabe que yo haría todo por amor? ¿Por qué teme que no vuelva? No me canso de decirle que iré a verla, pero que sé que he de volver. No me canso de repetirme "Sabes que tienes que volver" pero, ¿tendré el valor de hacerlo cuando este entre sus brazos, llorando, esperando un avión al que no quiero subir, para regresar a una vida que no quiero vivir si no es con ella?

Supongo que por eso tiene miedo mi madre, por eso... Ella me conoce, ella sabe como soy, ella también cruzó una gran distancia para estar junto a mi padre, ella también espero, también se rió de quien le dijo que no podría tener un amor más joven que ella.

Ya sé porque tiene miedo. Somos iguales. Y ella lo hizo, sabe que yo también lo puedo hacer. Sabe que si tengo miedo de subirme a ese avión y cruzar medio mundo para verle, no es porque tenga miedo de ella, de que sea un tratante blancas o de alguna secta extraña... Sabe que si cuando pienso en hacer ese viaje se me acelera el corazón no es porque crea que algo puede ir mal...

Sabe que voy a subir a ese avión, sabe que voy a cruzar medio mundo, que voy a hacerlo sola y que voy a hacerlo este verano... Ya esta decidido.


¡Me voy!


Esta sonando... ¿hace falta que lo repita? ¡Descárgenlo y ya!

sábado, 7 de julio de 2007

De post a medias e interrupciones

Cuando estoy escribiendo en mi blog, muchas veces llega alguien y me interrumpe. Eso me molesta de sobremanera. ¿Por qué? Pues porque muchas veces mi inspiración se va y ya no vuelve... y ahí estoy yo con un post a medias y sin saber que poner en el blog.
Así que hoy os traeré esos post que quedaron a medio escribir. ¿Qué querían que hiciera? ¿Qué los borrase? ¡Son mis sentimientos, mis idas de olla, no puedo borrarlas como si nada.
Si no se entienden bien, es porque están a medias, sean comprensivos.


FUTURO

Viernes, 29 de Junio del 2007


Un blog llamado Destino tiene mucho de futuro, presagios y profecías, era impensable no hablar del futuro un día de estos, pero siempre he preferido dejarlo a un lado, es mejor no pensarlo.

El futuro siempre llega, a veces llega como una losa que se nos echa encima y nos aplasta, otras como un suave traje de plumas de oca que nos rodea, nos abriga y nos reconforta.

Solo hay una cosa cierta sobre todo lo que se ha dicho del futuro, que es incierto. Incierto como el saber si mañana seguiremos vivos. Todos lo damos por hecho, pero no se sabe. Un día te acuestas y no vuelves a despertar nunca. Así de incierto es el futuro.

Pero todos buscamos en él, buscamos nuestros sueños, nuestros anhelos, buscamos tener algo que ahora no tenemos y deseamos. Un nuevo amor, un familia, una casa, el coche de nuestros sueños, un mejor trabajo.... Todos recurrimos al futuro para saciar los deseos que nuestra alma tiene ahora. Esos deseos tan profundos que nos dañan, que nos hacen querer envejecer a toda prisa para poder alcanzarlos en ese incierto futuro que vemos delante de nuestros ojos en el que tenemos todo planeado.

Cuando tenía 15 años soñaba que cuando tuviera 20 tendría coche, novio y estaría estudiando una carrera como periodismo, magisterio infantil o psicología. Llegaron los 20 y era una vendedora de electrodomésticos, que tenía una mala relación con un chico que tenía coche pero que nunca me dejaba conducirlo a pesar de tener el carné.

Entonces soné que cuando tuviera 25 tendría una buena relación con otro chico, un trabajo mejor, un piso, un coche y un proyecto de familia. Cuando cumplí 25 años mi novio (no era el mismo) me pidió que me casará con él y quise llorar, parece bonito, ¿verdad? Pues no eran lágrimas de felicidad, eran de tristeza, estaba en una mala relación de nuevo, en una peor aún porque no supe decirle que no, me puse el maldito anillo. Un maldito anillo de oro blanco con un diamante de un quilate, un maldito anillo precioso, un maldito anillo que hubiera sido el sueño de cualquier mujer enamorada, pero no el mio. A mi ese anillo me pesaba como la losa del futuro que caía sobre mi y me decía que si iba a tener una casa, una familia y un marido, solo que no era la casa, la familia ni el marido que quería.

Ahora no puedo evitar sonreír, tengo casi 27 años, tengo un piso a medias con mi ex, tengo muebles, sabanas, vajillas, cuberterías, nevera, un mueble especial para guardar vinos, tengo mil cosas inútiles que quería tener cuando tenía 15 años, cuando tenía 20, cuando tenía 25... y son solo trastos inútiles que me recuerdan que el futuro no suele ser como uno lo espera.

Ha habido dos pedidas de matrimonio a mi persona en mi vida. Dos veces. Y las dos veces fueron terribles, fueron como decirme que me había puesto enferma. La primera la pude rechazar, no me falto el valor, pude decir que no y no tengo otro maldito anillo guardado dentro de una caja. La segunda vez me puse el anillo, y esa si fue como una terrible enfermedad, como un cáncer incurable que me decía que mi futuro estaba pactado y no era el futuro que yo deseaba.

Cuando era una niña y soñaba con ese momento no era así. Cuando era una niña y soñaba que alguien se quería casar conmigo era algo mágico, algo especial, algo maravilloso, algo que me iba a hacer feliz.



Dos veces.... son muchas veces.
¿Habrá una tercera?
¿Me hará ilusión?



Pienso en Sol y digo que sí, que habrá una tercera, que será ella, que será cuando no nos tengamos que separar nunca más, que nos entregaremos el uno al otro para siempre y que lo que el destino ha unido que no lo separe la distancia pero... ¿cuando? No es que tenga la necesidad de casarme, pero si tengo la necesidad de tenerle a mi lado. ¡Y es tan difícil!

No quiero ni pensar en el futuro cuando pienso en Sol, es difícil no saber si este año estaré a su lado, si besare sus labios, si acariciare su piel, si paseare agarrada a su mano como quien se agarra a la vida.

Hay tantas cosas que nos separan. Hay mucha agua entre nosotros, hay diferencia de edad, hay distintos países de procedencia, hay dos familias que no quieren que nos alejemos de ellos. Pienso en eso y duele. ¿Tengo que dejarlo todo por amor? ¿Tiene que hacerlo ella? ¿Que derecho tengo yo de pedirle que haga nada por mi? Y no encuentro respuestas....





LUNA

Sábado, 31 de Junio del 2007


Una enorme luna alumbra esta noche mi ciudad. Cuando la vi por primera vez hoy parecía envuelta en sangre, estallaba en llamas, sangraba y alumbraba mi corazón con una roja pasión. La miraba pensando en ti. Pensando que es la misma luna que tú miras cuando piensas en mi y me reconfortaba.


Me reconforta saber que es la misma luna, las mismas estrellas, el mismo sol y que, gracias a Dios, no es el mismo mar.

Mirando la luna mientras pienso en ti me parece que te tengo cerca. ¿Qué locura verdad? Pero es lo que he hecho durante toda esta noche, mirarla pensando en ti.

Ahora ya no sangra, ya no parece envuelta en llamas de pasión, pero sigo sin poder dejar de pensar en ti.


¡TE AMO, SOL!




DISTANCIA
Domingo, 1 de Julio del 2007.



¿Alguna vez os han dolido los metros? ¿Alguna vez habéis sentido el peso del tiempo dolorosamente sobre la piel? ¿Alguna vez habéis contado el amor en kilómetros de océano? ¡Yo sí! A mi me duelen los 9.970.000 metros que me separan de él.


Siento como una losa caer el peso de los días que pasan sin estar a su lado. Las maldita siete horas que hacen que ella y yo no podamos mirar la luna a la vez.
El amor que siento por ella se mide en centíme
tros cúbicos, como el océano atlántico que nos separa.

Todo es distinto cuando amas así.


Sol
y yo nos amamos con palabras porque nu
estras manos no se tocan, nuestros ojos no se ven, nuestras bocas no se besan... solo tenemos palabras. ¡Y eso duele!

Aunque mentiría si dijera que no estoy feliz. Nunca me había sentido tan feliz, nunca tan libre, tan yo misma, tan dueña de mi mundo como desde que estoy con ella. Y supongo que decir que estoy con ella es decir mucho más de lo que esa palabra significa. Estar. Estar es tener algo a tu lado y yo no la tengo, pero la tengo más de lo que nadie la ha tenido antes. Otra contradicción.

Yo tengo su alma, su amor, su corazón, tengo m
ás de lo que ha entregado a nadie, tengo más de lo que esta dispuesto a enseñar a nadie y solo puedo pensar en poseer su cuerpo. ¡Sí, como lo leen! ¡Su cuerpo! Las mujeres también tenemos apetito sexual a pesar de que muchas se empeñen en disimularlo.

Además, el amor es entregarse y a Sol y a mi no nos queda nada más que entregarnos, solo la piel, la carne, solo el cuerpo que se agita y se vuelve loco al pensar en sus caricias. Al pensar en las conversaciones que tenemos en las que mueren gatitos al final.



INÚTIL

Miércoles, 4 de Julio del 2007


¿De que sirvo yo aquí?
Me siento una inútil, estoy impotente, no puedo hacer nada, no valgo de nada.

La quiero, la amo, la necesito, daría mucho por ella, me da miedo pensar hasta donde llegaría por ella... y ahora ella sufre y yo estoy aquí. ¡Al otro lado del puto atlántico!

No puedo hacer nada para calmar su dolor. ¡Nada! No puedo evitar los golpes que la vida le da, no puedo...

Quisiera arrancar a correr y no parar hasta llegar a su lado. Rodearla con mis brazos y prometerle que nada ni nadie le volverá a dañar nunca. Levantarme, ponerme frente a ella y evitar que vuelva a ser herida. Evitar todos sus golpes aunque fuera con mi propio cuerpo, con mi propia piel.





Y hasta aquí mi popurrí de post interrumpidos (casi todos por mi madre ¬¬), quizás en unos meses, haya una segunda entrega de estas cosas.


Como anotación final, os diré porque la luna se ve roja en ocasiones. Si prestaste atención, te habrás dado cuenta que la luna solo se ve rojiza o anaranjada cuando esta cerca del horizonte. Este mismo fenómeno sucede en el amanecer o atardecer, cuando se ve todo rojizo o anaranjado. El fenómeno es simple de explicar pero difícil de comprender si no entiendes la naturaleza ondulatoria de la luz.
En resumen... el color anaranjado se debe a la polarización que recibe la luz que proviene de un lugar cerca del horizonte. Que quiere decir esto??? La luz se mueve como una Onda electro magnética (OEM). Si vemos esta onda de frente, la veremos como un circulo lleno, eso quiere decir que se mueve hacia todos lados. Cuando la luz ingresa en la atmósfera lo que sucede es que la luz se polariza, o sea, que una o varias de las direcciones en la que se mueve la luz desaparece y por lo cual da una nueva combinación de campos eléctricos y magnéticos. Esto ocasiona que se vea otro color y no la luz blanca que estamos acostumbrados a ver. Ver el cielo celeste también es un fenómeno de polarización. Por que solo se ve anaranjada cerca del horizonte? simple, por que la luz tiene que atravesar por una mayor cantidad de atmósfera para llegar hasta tus ojos y eso la polariza cada vez mas. Para que te imagines un poco mas, una lente de sol es un filtro polarizador, que solo deja pasar cierto tipo de color de luz y otros no. En este caso, no deja pasar la luz UV. Si te pones unas lentes rojas, veras todo rojo, que significa, que la luz se polarizo y a tus ojos solamente llega luz polarizada roja. Si quieres aprender un poco mas de esto puedes ver en varios lados lo que es la luz polarizada, linealmente polarizada, elípticamente polarizada. Si quieres profundizar en el tema deberás saber al dedillo las ecuaciones de Maxwell y tener un amplio conocimiento de análisis matemático para poder deducir el resultado de diferentes tipos de polarizaciones, sobre todo las elípticas.

Esta sonando La luna me sabe a poco de Marea.

jueves, 5 de julio de 2007

Un largo día, una larga noche...

Miro la hora en mi iPod, desde la caída del otro día mi reloj no funciona, este marca las 22:59. Solo llevo 59 minutos aquí, 59 minutos en el trabajo que se me asemejan a 59 horas, 59 días, 59 vidas.... Los minutos no pasan, se arrastran lánguidamente. Cinco segundos adelante, tres hacia atrás. El tiempo se burla de mi. Parece una triste marcha de condenados a la horca, gente que camina hacia la muerte y que intenta retenerse en este mundo solo un poco más, solo unos segundos, solo un suspiro. Lo que hacen es alargar mi agonía hasta el infinito.

Hoy todo cuesta más. Me duelen las manos, la boca, la garganta, la espalda, las piernas, los ojos... ¡Me duele todo y no siento nada! Cuesta respirar, es como si mis pulmones no alcanzarán a llenarse de todo el aire que necesito para poder vivir, para sobrevivir. Me falta el oxigeno, boqueo, me ahogo, pero sigo aquí, sin sentir, sin dolor pero sufriendo un calvario.

Me duelen los ojos, mis párpados pesan. Me miro en el cristal que tengo delante, veo mi triste reflejo. Voy maquillada, más que ayer, sé que soy guapa, sé que tengo una piel blanca pero bonita, pero hoy no esta. Miro mis ojos y parecen ennegrecidos, las ojeras aparecen por debajo del maquillaje, tengo los párpados hinchados, la piel gris, sin vida, sin brillo. Dos ojos tristes me miran desde el espejo.


¿Esa soy yo?


No me reconozco. No puedo ser yo. ¿Donde está mi luz? ¿Donde está mi alegría? ¿Y el brillo que tenía ayer en los ojos, donde está? Parecen ojos que se han pasado llorando penas los últimos 10 años, las últimas 10 vidas. Siento un terrible nudo en la garganta. Tengo ganas de llorar. Por eso mis ojos están así, porque quieren llorar.


¡Ahora no, aquí no!


Les suplico. No podría aguantarlo, no podría hacerlo, no podría reprimir ni una sola de mis lágrimas cuando empezaran a resbalar por mis mejillas. Sacudo la cabeza, miro a mi alrededor y sonrió. Es una sonrisa falsa, irónica, carente de la alegría que acostumbro regalar a todos, pero es lo único que puedo hacer para evitar llorar.

Cuesta caminar, cada paso es como intentar saltar con un saco de piedras amarrado a los tobillos. Lo veo un reto imposible, una quimera. Antes me sobraba tiempo en cada unidad, ahora veo con tristeza que apenas llego a poner el último patche. Me siento cansada, derrotada, sin fuerzas, sin ganas... ¡Inútil! Me siento inútil.

Cuesta levantar los brazos, pesan el doble, el triple, mil veces más. Los miro, lleno de moretones, cicatrices, golpes, heridas y cortes pero no es por eso porque me duelen, no son las heridas de mi piel las que hacen que mis brazos hoy no puedan con el peso del manipulador. Los toco, están fríos, hoy los de mantenimiento han arreglado el aire acondicionado y me da de lleno en la cara, en el cuerpo, en toda la piel que el triste uniforme verde deja el descubierto, el aire sale a 10 grados. Hace frío, todos lo dicen. ¿Debería sentirlo? No lo noto, no lo siento, no siento nada.

Miro las palmas de mis manos. Rojas. Están rojas. Ha habido una avería y las unidades llegan directas del horno, un horno que las pone a más de 300 grados. Creo que por eso están enrojecidas, me estoy quemando. ¿Debería dolerme? No siento nada, no arden, no queman, no duelen. Mis compañeros dicen que encienda los ventiladores, que me voy a quemar, pero me da igual. Cuando me quemo recuerdo que estoy viva, que sigo aquí y creo que es algo que no debo olvidar. El Miguel viene y enciende los ventiladores, dice que no haga el tonto, que yo tengo que trabajar sin guantes y las unidades están a más de 120 grados cuando nos llegan.


¿Es que nadie sabe que cuando me duele el alma me gusta que me duela el cuerpo también?

¿Tan difícil es de entender que me gusta sentir en mi piel lo que mi alma padece?

No se lo digo, ni tan siquiera contesto. Supongo que creerá que es por la música, hoy no me he quitado el iPod de los oídos ni un solo segundo, creo que ni he saludado cuando he llegado, de hecho, ni he pasado por el área de descanso donde nos juntamos todos antes de entrar a trabajar. No tengo fuerzas, no tengo ganas, no tengo una sonrisa para nadie, es mejor que me dejen en paz.

La música resuena en mis oídos, pero no la oigo. Miro la hora de nuevo, las 23:27, faltan 3 minutos para el primer descanso, para los primeros 11 minutos de relax de la noche y no tengo ganas de que lleguen, no tengo ganas de nada. Mi compañera me sonríe, me dice que anime esa cara, que hoy parezco triste, que vaya con ella a la calle, pero no tengo ganas. Busco mi teléfono móvil en el bolso y marco el número de nuevo, de nuevo, el estúpido mensaje.

"El teléfono al que llama no se encuentra dentro del área de servicio o esta apagado"

Definitivamente, no voy a salir a la calle, ¿para qué? Si no me sirve para hablar con ella. Por primera vez esta noche, escucho la música que suena en mi iPod, lleva casi 2 horas sonando y no he escuchado nada. Suena una melodía triste, sé que es de Yann Tiersen, pero no recuerdo el nombre, tengo tanto Tiersen en este iPod... Miro el título y solo puedo sonreír de manera sarcástica Father and Mother ¿No te parece irónico, amor mío? Solo he escuchado una canción en toda la noche, y es de Tiersen, tengo 166 canciones de Tiersen en el iPod, y justamente se ha de llamar Padre y Madre. La vida es una ironía.


Mis compañeros vuelven, el Alex "Amo" se me acerca y me hace una pregunta, simple, concisa, sencilla. "¿Qué te pasa?" Y yo no sé que responder. ¿Que qué me pasa? ¡Todo! Me pasa que estoy a casi 10.000 kilómetros de Sol, de la persona que más me importa en este mundo, de la chica a la que amo, de la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida. ¡Eso me pasa! "Nada" es lo único que mis labios consiguen decir, lo primero que digo en toda la noche. Veo como se aleja insatisfecho por mi respuesta, pero no hay nada más que hacer, él lo sabe, yo lo sé, ¿así que para qué calentarme la cabeza con sus preguntas?

Vuelvo a mirar la hora, faltan 22 minutos para el bocadillo. 22 minutos que parecen hechos por el triple de segundos que les corresponde a cada uno de ellos. ¿Por qué el tiempo es tan cruel conmigo? ¿Por qué pasa veloz cuando lo quiero retener y se arrastra cuando lucho porque los minutos pasen y dejen de torturarme? La respuesta es sencilla, la vida es irónica de nuevo.

De pronto las luces se apagan, esa es la señal. Es la hora del bocadillo, los 30 minutos donde 14 personas nos sentamos en una mesa que es para 8. Yo soy la única mujer que se sienta en esa mesa, pero ahí no hay problemas, no hay burlas, nadie habla de mi como "La Pelirroja", nadie cree que soy una enchufada, allí estoy bien. Ellos se dan cuenta de como estoy, me cuidan, me preguntan, me animan y solo hacen burlas cuando saben que estoy bien. Salgo a la calle y vuelvo a marcar los malditos 15 dígitos del número de teléfono de Sol. De nuevo el mismo maldito mensaje. Llego a la mesa triste, cansada, abatida, sin ganas de comer. Abro la bolsa. Dos nectarinas y una pera.

¿Podré comérmelas?

Hoy no he podido comer nada en todo el día. Veo que el Jero me mira, él siempre se da cuenta de como estoy, él es el único que sabe toda la historia sobre Sol, él es quien me ha dicho "Sube a ese avión y no te lo pienses, que hay cosas que solo suceden una vez en la vida". De pronto, suena el teléfono mientras estoy paseando la pera entre mis dedos sin saber bien que hacer con ella, pero suena el teléfono y todo cambia. Miro la pantalla y sé que es él. "Llamada" puedo leer. Solo eso. Eso solo me sale cuando es ella. Agarro el teléfono y cruzo el comedor corriendo. He oído a mis compañeros decir algo, no sé el qué. Antes hablaban de mi mala cara, cuando vuelva no sé de que hablarán. Descuelgo y, por fin, tras lo que me han parecido siglos de sufrimiento, escucho tu voz.

Parece hasta distinta, más grave, más dura, como con más dolor. ¿Quizás es porque te cuesta hablar a causa del dolor? ¿Te duelen los labios? A mi sí. Me das las gracias por el remedio, por enviarte compañía, me dices que estas bien, sé que me quieres convencer. No quieres que me preocupe por ti, pero no puedo evitarlo. No sé si te has dado cuenta, pero mi voz se ha quebrado mientras hablábamos. Por eso he guardado silencio, no quería llorar. No quería que me escuchases llorar. No así. No estando tan lejos la una de la otra. Guardo silencio unos segundos, respiro profundo y consigo que mi vista vuelva a ser normal. Si ya no veo cristalino, es que las lágrimas se han ido.

Te escucho y siento calor de nuevo en mi, siento frío, siento que me duelen las heridas de nuevo. Vuelvo a sentir todo. Me dices que estarás bien, que me quieres, que me cuide y que mañana hablaremos y todo parece mejor. Quiero creérmelo y poder sonreír. Parece que ha funcionado porque cuando he vuelto a la mesa, todos me sonreían y el Jero me ha enviado una mirada cómplice que no ha dicho nada y lo ha dicho todo. Al cabo de un rato, todos se preguntaban quien es mi nuevo amor. Yo solo sonrío y miro tu foto en el movil.


¿Nuevo amor? ¡Es mi único amor posible!




Esta sonando Father and Mother de Yann Tiersen.

viernes, 29 de junio de 2007

¿Juntos?

De nuevo me voy a trabajar sin haber hablado contigo, sin haberte visto, sin haber podido decirte que te amo, que te necesito de una forma que odio necesitar a alguien.

Me cambias hasta el humor, los días que no hablo contigo son más tristes, más grises, más oscuros y mi sonrisa se vuelve forzada e inútil, como algo sin vida porque tú no estas para revivirla.

Es una sensación extraña el necesitarte tanto, el saber que te quiero tanto que me cuesta respirar cuando pienso en como debe ser besar tus labios, esos que me torturan desde tus fotos y me incitan a locuras impensables.

Duele no hablar contigo, duele casi tanto como no tenerte a mi lado, duele casi tanto como saber que somos marionetas que alguien decidió poner muy lejos la una de la otra, que por mucho que hagamos, no te tengo. Que por mucho que nos queramos, no podemos amarnos. Que por mucho que luchemos, que lloremos, que gritemos y nos desgarremos el alma en cada grito, no pasará nada.

Solo existe una forma de estar juntos, solo una. Y ambos sabemos cual es. Antes me daba miedo pensar en como sería ir y tener que volver después sin ti, ahora no es miedo. Es peor. Ahora no existe la palabra que pueda describir como debe doler separarse de ti.

Hoy no he hablado contigo y estoy así.... ¿Como será que me arranquen de tu lado? No quiero ni pensarlo.

Mi madre me sigue llorando para que no emprenda este viaje, dice que si el destino no tiene que unir, lo hará sin necesidad de que yo vaya a verte. ¿Es que no entiende que el destino ya nos ha unido? ¿Que solo falta que nuestros cuerpos se unan porque nuestras almas se unieron la primera vez que hablamos?

Dice que tengo que tener miedo de lo que me pueda ocurrir estando ahí, que debo tener miedo de ti, que es una locura, que he perdido la cordura... pero me da igual lo que digan.

Me siento como la canción que estoy escuchando, la canción que hoy suena todo el día en mi cabeza.

Sin Miedo a Nada de Alex Ubago con Amaia Montero.


Me muero por suplicarte que no te vayas, mi vida, me muero por escucharte decir las cosas que nunca dirás, más me callo y te marchas, mantengo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más.

¿cuanto tiempo vamos a esperar?

Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte, me muero por divertirte y que me beses cuando despierte, acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca.

Me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando palabras que llegan a este pobre corazón, voy sintiendo el fuego en mi interior.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas, abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente, me muero por intrigarte y seguir siendo capaz de sorprenderte, sentir cada día ese flechazo al verte, ¿qué más dará lo que digan? ¿qué más dará lo que piensen? Si estoy loca es cosa mía y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor, vuelvo a ver brillar la luz del sol.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas, abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.


Esta sonando Sin Miedo de Alex Ubago con Amaia Montero.

jueves, 28 de junio de 2007

"Hoy estoy triste" y "Pelirroja"

Bueno, sigo teniendo mis días buenos y mis días malos, pero es que cuando son malos, son malos de verdad.

HOY ESTOY TRISTE

Sabiéndome poseedora de caricias que no tengo mi alma tiembla y llora. Es difícil no tenerte, es terrible no sentirte. Es muy doloroso no poder tocarte cuando lo deseo. Me despierto triste y sin ganas de sonreír, sin fuerzas para luchar contra el mundo que nos viene en contra. Y nada parece poder sacarme de mi apatía, de mi tristeza, del delirio que me provoca no tenerte.

Hoy estoy triste y te digo que te echo de menos y me dices que también, pero no lo has entendido bien. Echaba de menos no hablar contigo, pero no era a eso a lo que me refería. No echo de menos nuestras conversaciones de más de 14 horas, echo de menos no tenerte y saber que no te puedo tener. Que da igual cuanto lo desee, que no será real. Que puedo soñarte cada noche, llorarle al mar por separarnos, pedirle a la luna que arrastre mis besos hasta ti, pero da igual… porque nada cambiará.

Hoy estoy triste y eso si es real. Tan real que me aplasta, me desgarra, me arranca las alas que me dan fuerzas para volar y me deja desnuda y herida entre el fango de este mundo. Miro mis alas rotas y lloro en silencio abrazada a ellas. No servían para volar y llevarme lejos, para llevarme a tu lado, pero si me servían para soñar que lo hacia y sin ellas no puedo soñar. Y si no sueño, duele. Y si duele, no puedo reír. Y si no puedo reír, lloro. Y si lloro, todo es peor, más triste, más gris, más opaco, menos vivo, menos dulce, menos suave, más cruel…

¡Esa es la palabra! ¡Cruel!


Hoy estoy triste y pienso en mi vida, en mis sentimientos, en mis miedos y mis ganas de tenerte y siento que el mundo es cruel. Que el destino nos ha puesto una gran prueba, tan grande que hay días que no sé si podré superarla. Tan grande que el océano que nos separa parece un charco a su lado.

Hoy estoy triste y cuando estoy triste todo es peor. Todo duele más, todo se siente más fuerte y más débil a la vez. Siento cada centímetro que nos separa como una herida profunda en mi piel, en mi cuerpo. Siento cada caricia que no me das como algo lejano e intangible, algo que no podré tener, algo que me arranca la vida desde lo más profundo de mi ser. Despacio, como disfrutando de cada uno de mis gritos desgarradores, como paseando por cada una de mis heridas, deleitándose en cada una de mis lagrimas, saboreando el dolor que siento y me deja exhausta.

Hoy estoy triste y el mundo es un lugar un poco peor.

Hoy estoy triste y duelen tus caricias.

Hoy estoy triste y mi alma te llora.

Hoy estoy triste y tú no estas.

Hoy estoy triste, hoy estoy triste.




PELIRROJA

Pelirroja me llamas y deja de ser una palabra, deja de ser un color, deja de ser el tono de mi pelo cuando el sol arranca destellos de él. Pelirroja me llamas y pelirroja es ser todo.

Es ser una fantasía, un anhelo, un imposible amor real. Hay quien dirá que estamos locos, que lo nuestro no puede ser real. Hay quien nos mirara con temor, hay quien lo hará con envidia, con miedos, con dudas.

Yo también dudo, también tengo miedo, también lo veo una locura y también siento envidia.

Dudo de cuantos días podré aguantar sin besar tus labios, sin sentir tus caricias, sin pasear mis dedos entre tu pelo.

Miedo. Miedo de que cuando por fin te tenga a mi lado no sea para siempre, de haberte tenido unos días y que me arranquen de tu lado mientras mis lagrimas resbalan por mis mejillas gritando que no quieren perderte de nuevo.

Una locura. En una locura se ha convertido mi vida desde que te conozco, desde que todo me parece distinto, desde que puedo percibir cosas que creía no existían, desde que el amor paso a ser algo más de lo que siempre creí que fuera.

Envidia. Envidia de quien te ha besado, de quien puede verte cada día, de quien ha tenido el placer de sentir tus caricias en su piel, tus besos en sus labios, envidia de tus sabanas que te cubren cada noche cuando me gustaría ser yo quien te resguardase del frío.

Cierro los ojos y estas junto a mí, tomas mi mano cuando estoy triste, apartas mi pelo cuando tapa mi rostro, acaricias mis mejillas cuando me sonrojo al pensar en ti.

Y yo solo puedo pensar en como será que eso ocurra de verdad, que será sentir como si el cielo se abriese ante mi en cada uno de tus besos. Como será vivir mil vidas en un beso, en un te quiero, en una caricia.

¿Será como morirse y renacer?

Debe de serlo, no podría serlo de otra forma. Desde que te conozco me siento morir y renacer cada día. Muero cuando no te tengo y renazco en tus palabras de consuelo.

Pelirroja me llamas y deja de ser una palabra, deja de ser un color. Pelirroja me llamas y pelirroja es todo, pelirroja es vida, es sueño, es anhelo, es deseo. Pelirroja son caricias bajo el cielo estrellado, pelirroja es hacerte el amor en cada palabra, pelirroja es besarte en cada centímetro de tu piel, pelirroja es decirte que te amo cada segundo de mi vida.

Pelirroja me llamas y pelirroja es todo.




Está sonando Nessum Dorma de Turandot interpretada magistralmente por Pavarotti.