La veía de lejos. Sin tocarla, sin respirarla, sin devorarla. Moría por hacerlo, quería roz
arla y en sus delirios la veía a su lado aunque ella sólo fuera una ensoñación. La conocía de toda la vida, o así lo sentía, aunque en realidad sólo la hubiera visto un par de veces, pero qué par de veces, si en aquellas ocasiones era como verla desnuda aunque su manto la cubriera.Apenas unos roces al caminar, apenas unas miradas cuando creía que ya no miraba hacía donde estaba. Adorándola desde lejos. Las dos sabían como sobrevivir a cada situación pero eso no bastaba porque a pesar de que sabían como herir, mostrar, guardar, tocar o besar, sino podían tenerlo todo, entonces nadie lo tendría.
Se la topo una madrugada, sola. Sin importarle que en su mundo fuera un pecado, la tomó de la mano para mirar por el balcón, sólo había un camino.
-Hay que saltar - dijo una, en realidad no sabían cuál. Eso no importaba. Al final así es la vida, hay que saltar y vivir aunque muchos crean que es lo contrario o lo erróneo.
Feliz cumpleaños, amor.