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viernes, 15 de febrero de 2008

Un día de No San Valentín

Es imposible no sentirse vacía, ausente; como un cascarón repleto de nada y con un enorme y frío agujero en el pecho que hace las veces de corazón. Es imposible no echarte de menos... ¿echarte de menos digo? Esa frase se queda corta para expresar lo que siento, o lo que no siento, ya no lo sé bien. Siempre se me dio mejor escribir que decir las cosas, pero ahora ni así encuentro las palabras para expresar como es mi ¿vida? ahora que estoy tan lejos de ti.

Siento que las horas se arrastran, se alargan, se hacen lentas y pesadas. Que los días se repiten, son una sucesión de hechos en los cuales estoy yo, pero no los vivo, simplemente pasan cerca de mí. Siento que falta un abismo impenetrable para volver a tenerte a mi lado. Siento que he perdido mucho, que he dejado todo, que no tengo nada aquí, que ni entiendo porque estoy yo aquí si esto no es lo que quiero, si esto es lo más opuesto que puede haber a mis verdaderos deseos.

Te extraño muchísimo y sé que hay que ser fuertes y lo intento; lo hago, pero a veces cuesta mucho saber que hay 10.000 kilómetros entre tus labios y mis besos, saber que hay seis meses de soledad hasta volver a recorrer con mis dedos tu piel, saber que será un cojín eso que tenga que abrazar cuando sienta que mi cama se hace gigante y me puedo perder en ella.

Quizás no debería escribir esto, quizás debería callarme y poner una sonrisa en mi cara, quizás jamás debería publicarlo, pero hay cosas que hay que dejar salir, así que aquí esta. Sólo espero que esto no empañe esa hermosa sonrisa que he visto hoy en tu rostro.

Te amo, pequeña.



jueves, 13 de diciembre de 2007

YO

A veces la vida tiene que plantarte en la cara las cosas para que las veas, hay veces en las que te tiene que dar una patada en el culo para que te levantes y te des cuenta de que lo que de verdad quieres, lo que siempre has buscado, lo que de verdad te importa, está ahí, delante tuyo, que lo tienes a tu alcance, pero como nunca te habías parado a mirarlo dos veces, no te habías dado cuenta de que lo tenías.

Yo siempre había pensado que era lo que quería, que era lo que necesitaba, que era lo que me iba a hacer feliz. Y había ido juntando cosas, consiguiendo todo lo que necesitaba para ser feliz, pero sin serlo de verdad.

Y conocí a alguien que me abrió las puertas de un mundo que era casi impensable para mí, me tomó de las manos y me dijo que había que saltar, que siempre hay que saltar. Y salté... Sin mirar atrás, ni abajo, sin importar nada más que ese salto y su mano aferrada a la mía para siempre.

Hace casi un mes que volví al mundo real, a ese que nunca comprendía bien del todo, pero ahora es distinto, porque ahora sí sé lo que de verdad busco, lo que de verdad quiero. Cuando salté vi algo nuevo para mí, allí, al final del camino había una chica. Era de piel pálida como la luna, cabello rojo fuego y ojos verde esperanza.

Me habló, con una sonrisa pintada en la cara, con alegría en la mirada, con la piel llena de caricias y los labios de gracias. Me dijo que la había salvado, que llevaba años gritando y nadie la oía, que había intentado todo por poder vivir, que sentía que se había estado ahogando en un mundo sin sentido, en una vida que no deseaba y que, por un momento, se había rendido. Me habló de sus sueños, de esos que había roto cada día, de como había soportado el dolor de verse alejada de todo lo que de verdad deseaba tener. Y tomó mis manos con fuerza de nuevo para agradecerme que la hubiera liberado, que hubiera sido capaz de romper esa jaula de cristal en la que vivía encerrada.

Y me besó, un beso profundo, sincero, lleno de amor de verdad, de agradecimiento, de vida, de esperanzas, de sueños, de alegría por ser libre por fin. Al abrir los ojos estaba sola de nuevo, pero no lo estaría nunca más. Esa pelirroja que había liberado me acompañaba cada día y, ahora que es libre y sabe lo que de verdad necesita, no se callará nunca más.

Esta pelirroja ha visto el Sol y quiere volver a tocarlo con las manos para poder sonreír cada día de su vida y agradecerle por haber iluminado el camino que tenía que seguir, por haberla convertido en ella de verdad. Quizás ella no lo sepa de verdad, pero la Pelirroja sabe que aunque fueron sus manos los que abrieron la jaula donde ella misma se había encerrado, fue la luz del Sol la que le dio la fuerza para luchar por la vida que de verdad quería vivir.

Gracias a mi Sol por haberme dado todo y haberme hecho más YO que nunca.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Soñándote

Mis parpados caen en silencio, chocando uno contra el otro, esperando que llegue la noche y con ella, el sueño, ese mundo donde todo puede ser...

Esta noche te he soñado y, entre sueños, te he amado. No sólo en sueños te amo, ya lo sabes bien, pero ahora son los sueños el rincón donde nuestros labios anhelantes se entregan besos de amor prohibidos y se dicen locuras al oído. Es en sueños donde nuestras bocas susurran el nombre de la otra entre gemidos de placer ahogados y caricias bajo blancas sábanas. Esta noche te he soñado así. Tumbada entre blancas sábanas, con el cabello revuelto y los labios rojos de tanto entregar besos a la otra.

Y desperté...

Desperté buscando tus labios entre mis mantas, buscando tus caricias entre mis manos, buscando tu perfume en mi piel. Buscando encontrarte en algún lugar más cercano que la oscuridad de mis sueños desesperados.

Me levanté, buscando tu sonrisa en los rostros de los extraños sin encontrarla. Buscando tus caricias en otras manos que no supieron darme el calor de las tuyas. Buscando tu mirada llena de amor y cariño en ojos que no saben mirarme como tú lo haces.

Salí a la calle y te busqué. Mis pasos se volvían acelerados, ansiosos, desesperados. Giraba rostros para mirarlos buscando un resquicio de ti en ellos... y no te hallé. No estabas en ninguno. Vi tu cabello, pero no tenía tu olor, ni tu brillo, ni tu tacto. Vi tus ojos, pero no estaba mi rostro dibujado en ellos. Vi tu piel, pero no tenía un camino de besos hechos con mis labios. Sólo eran imitaciones de ti, copias absurdas de alguien imposible de copiar. No existe nadie como tú, no me pueden engañar.

Lloré. Lloré gritando tu nombre al frío viento, levanté mi rostro al cielo pidiendo un poco de tu calor, le supliqué que me trajera un poco de ti. El cielo estaba tristemente gris. Sentí frío en mí interior y mi piel se erizó. El frío me invadía cada vez más y mis tristes lagrimas se congelaban contra el viento de ese invierno que amenazaba ser terrible sin ti.

Caí. Hincada en el frío asfalto de esta maldita ciudad, llovía mientras mis manos golpeaban contra el suelo y mis ojos inundaban de llanto las aceras. La gente me miraba sin decir nada, el cielo escupía su furia contra mí, ni un solo rayo de sol iluminaba mi vida. El mundo me daba la espalda mientras me consumía el dolor de la soledad más terrible que existe. La soledad de ti. La soledad que duele de verdad porque no estoy sola pero sí lo estoy porque no te tengo a ti.

Mi cuerpo se fundía con el suelo, haciendo que mi color se perdiera entre llanto y lluvia. Vi el rojo desaparecer y empecé a llenarme de gris. De gris asfalto, de gris edificio, de gris acera olvidada, del gris más triste que existe, del gris que no es más que ausencia de ti. De nuevo supliqué al cielo por un poco de ti, por un poco de luz, un poco de calor, un poco de sol. Sí... eso necesito, un poco de Sol. Pero hoy no hay Sol para mí.

Fijé mi vista en el reflejo que llanto y lagrimas habían hecho al transformar en espejo el asfalto de la ciudad. Mis ojos se entraron con ellos mismos reflejados en el gris de la ciudad donde tú no estás, pero algo cambió... Calor. Sentí calor. Miré mis ojos y te vi. Dentro de ellos estabas sonriente, mirándome y preguntándome porque lloraba.

-Porque no estás...

De nuevo sonríes, con la boca, con los ojos, con el rostro y con las manos. Me sonríes a mí, con felicidad en la mirada y deseo en los labios. Escucho tu voz susurrante, diciéndome que te busqué bien, que no desesperé, que mis ojos me engañan porque tú sí estás ahí. Y otra vez calor. En mí, creciendo, extendiéndose por mi cuerpo hasta salir de mí. Y veo luz en la calle, levanto mi rostro y ahí está, en el cielo, inmenso y lleno de ti, un gran sol que ilumina mi mundo y que trae olor a ti.

Me levanto del suelo despacio, extendiendo mis brazos intentando llenarme de ti, de él, de nosotras dos. El mundo gris se va desvaneciendo cuando el sol salpica con sus colores todo lo que me rodea. Y te veo de nuevo, saliendo de mi charquito de lagrimas para abrazarte a mí y no soltarme jamás. Me rodeas, me envuelves, me llenas de ti y desapareces de nuevo, pero no te has ido. Mi mano se dirige suave hasta mi corazón y se detiene en él. Lo escucho latir, suave y tranquilo, y dentro de él, te escucho a ti, repitiendo un te amo por cada latido que da él.

No estoy sola, nunca lo estoy, nunca me dejas, ni nunca me dejarás. Ahora lo sé. Pueden haber mil ciudades grises y un millón de días de lluvias, pero el sol siempre luce fuerte y poderoso en el cielo, dejando su calor en mí. Y, como una vez te dije hace tiempo, tú eres mi Sol, mientras haya amanecer, habrá Sol para mí.

martes, 20 de noviembre de 2007

9 de Noviembre

Miro el reloj, son las 5:25 y mi jefe me sonríe y me dice "Anda... vete ya", creo que nunca he acatado sus ordenes tan rápido. En menos de 7 minutos estoy saliendo por la puerta de la Nissan mientras las rodillas me tiemblan y el corazón late acelerado. Cuando entro por la puerta de casa veo que la luz del comedor sigue encendida, mi madre, como prometió, continua despierta. Agarro las maletas y empiezo a gritar casi histérica, comprobando una y otra vez que el dinero, los pasajes y el pasaporte me acompañan. La despedida me parece exagerada, "¡Ni que me fuera a la guerra!" repito una y otra vez entre abrazos e intentando que mi madre deje de llorar. Por el camino al aeropuerto tengo que mirar mal a mi madre un par de veces para que vuelva a arrancar el coche y me lleve hasta el aeropuerto. De nuevo, más lagrimas y, por fin, me suelta.

Los primeros pasos en lo que es mi primer viaje sola, son liberadores, las piernas ya no me tiemblan y una sonrisa se va dibujando poco a poco en mi cara. El tiempo pasa extraño. En un rato estoy en Madrid y es donde me doy cuenta de que facturaron mis maletas hacia Monterrey... ¡Y yo no voy a Monterrey! Con las instrucciones de salir cagando leches en cuanto llegue al DF para hablar con alguien de Iberia y detener mis maletas, continuo mi viaje. Cuando me quiero dar cuenta, ya estoy sobrevolando el atlántico con una enorme caja de caramelos (que no resultaron ser de regaliz >.<) y calmo mis nervios hablando con la chica que se sienta a mi lado, que es del Distrito Federal. Cierro los ojos e intento dormir un poco, cuando los abro, resulta que lo primero que escucho es algo como "Dios me ayudo mucho en mi camino" dudo un rato en si abrirlos del todo o darme la vuelta y hacerme la tonta, al final, las frases de las chicas me hacen abrirlos del todo. Resulta que me he ido a sentar entre un grupo religioso que anda de viaje cristiano en busca del camino de Dios. ¡Mira que había asientos! Pues nada, la chica se pone a hablarme de Dios y, como ya llevábamos horas hablando, ahora no iba a enviarla a ningún sitio, ¿no? Así que hago como que la escucho mientras me regala un libro llamado "Buenos Días, Espíritu Santo"... ya podéis imaginar mi cara de espanto, pero.... como dije, ya no iba a ponerme borde con ella a esas alturas. Sólo volví a dormirme e intenté no hablar mucho del tema religioso.

La luz que indica que debemos volver a ponernos los cinturones de seguridad se enciende y el piloto nos dice que vamos a aterrizar. Todos los nervios vuelven y un nudo se apodera de mi estómago. Las puertas se abren y camino hacia la terminal con mi equipaje de mano, puesto que mi maleta va camino de Monterrey a menos que me de mucha prisa.

Llegado ese punto todo es confuso, estoy sola, en un aeropuerto enorme y no sé donde esta el Stand de Iberia para reclamar mi equipaje, enciendo el teléfono móvil y apenas me queda batería, no tengo cobertura y no veo a Sol por ninguna parte. ¡Perfecto! A esto le llamo yo una entrada triunfal... Como no puedo esperar porque sino embarcaran mis maletas hacia Monterrey cruzo el aeropuerto lo más rápido que puedo mientras anoto todos los teléfonos en un papel, por si mi móvil decidía morir del todo y yo seguía sin encontrarme con Sol. Llego al Stand de Iberia y consigo que me solucionen lo de la maleta "ahorita mismo" o sea, en una hora...

Entonces es cuando busco una cabina e inserto esa tarjeta telefónica que acabo de comprar sin saber muy bien si era del importe necesario para llamar a España (que ya hacia como 45 minutos que mi vuelo había llegado y mi madre debía de estar denunciando mi desaparición a la policía) y luego a Sol.

Entonces, mientras la cabina me dice no sé que mierda de que cuelgue el auricular, la veo. Esta a muy pocos metros de mí, con una blusa roja, unos pantalones negros y mi flor favorita en la mano. Ya no me puedo mover, solo consigo saludarla con la mano, de hecho, aún no comprendo porque me vio justo cuando hice el ademan de llamarla, puesto que nunca llegué a decir su nombre. Todas mis palabras se habían quedado atrapadas en mi garganta. Camina hacia mí, no sé si tan nerviosa como yo o más, sólo sé que ella es capaz de caminar y yo sigo con el auricular en la mano, la tarjeta en la otra y una cara de idiota que podría ganar un campeonato. Entonces llega frente a mí y me beso en la mejilla izquierda, en las décimas de segundo que llevaron a sus labios de mi mejilla a los suyos pensé mil cosas, pero, básicamente era "¿Por qué me besa en la mejilla?" repetido como mil veces, hasta que sus labios se encontraron con los míos y todo estuvo bien. Es extraño ese primer beso, porque no pareció el primero, parecía que fuera la continuación de algo, como si nuestros labios se reconocieran y solo estuvieran saludándose de nuevo. Abrazos, más besos, en los labios, en el cuello, en su cabello... y yo que sigo con el teléfono en la mano.

Gracias a Sol consigo llamar a mi madre, porque entre los nervios por tenerla cerca y que no me aclaro, no consigo hacer nada bien, creo que me tiene que decir dos veces que cuelgue el auricular antes de que comprenda lo que esas palabras significan. Le explico el problema de mi equipaje y que tengo que esperar una hora para poder recogerlo, así que vamos a tomar un café a un bar del aeropuerto. Allí es donde me doy cuenta de que su blusa es muy, muy, muy escotada, creo que ella no se dio cuenta, pero yo no comprendo como no vio que me perdía por ese escote cada vez que la miraba. En la mesa, tomando café, es cuando veo que ambas estamos temblando y que nos miramos como tontas mientras nos mordemos los labios y no soltamos nuestras manos. ¿De que hablamos? Ni lo recuerdo... Supongo que del viaje, de mi maleta perdida, de su viaje, del tiempo, de que parecíamos dos flanes que no dejaban de temblar y de que era bueno ver que las dos estábamos igual.

Antes de darme cuenta, ya ha pasado una hora (¿Será que el tiempo a su lado pasa más rápido?) y tengo que entrar a por mi maleta, me levanto feliz de la vida y dejo a Sol con mi equipaje de mano. Desde luego que, si sólo quería mi dinero, ese fue el mejor momento para robarme, mi hermana aún me dice que si llega a salir mal me quedo compuesta, sin novia y sin dinero... pero cuando salí de nuevo por las puertas, con mi maleta, Sol continuaba en el mismo lugar que la deje, con ese maravilloso escote e intentando hablar con un tipo que no hablaba nada de castellano. Me acerqué hasta ella, pagó (sigo pensando que pago muchas más cosas con yo por eso de que no me aclaraba muy bien con la moneda) y nos fuimos a buscar un taxi.

Si quieren saber que paso al otro lado, lean aquí.

viernes, 16 de noviembre de 2007

...

Aquí estoy, de vuelta a España en el avión, con los ojos hinchados y conteniendo las ganas de llorar, de gritar, de correr hacía tus brazos que ahora son imposibles de alcanzar. Sabía que iba a ser difícil, dolorosa, casi como arrancarse el corazón y quedarse esperando ver como deja de latir.

Borré las distancias una semana, acercando nuestros labios hasta el punto exacto donde deseaban estar, el uno contra el otro. Y hoy, amor, hoy lloro lagrimas saladas como el ocena que sobrevuelo y que me aleja cada minuto un poco más de ti, de tus besos, de tus caricias, de tu risa, de tu amor. Hoy, de nuevo, muerdo mis labios suplicando que no dejen escapar un triste sollozo de ellos. Hoy escribo mientras escucho música, ajena al mundo, a la realidad, a la cruel vida que se empeña en separarme de ti.

El comandante dice que estamos a 20 grados y yo siento frío. Un frío terrible que se mete por mis pies, se instala en mi pecho y se niega a abandonarme. Por las ventanas entra luz, la luz del sol, pero no es el sol que a mí me vale, no es el que me calienta, me llena de esperanza y de alegría.

Estoy muy triste, separarme de ti es lo más duro que he hecho en mi vida, pero soy feliz. Porque separarme de ti significa que he estado junto a ti, que he pasado los mejores días de mi vida junto a la persona más importante del mundo para mí. He besado tus labios, tu piel, he colmado tu cuerpo de caricias mientras nuestros ojos se decían los TE AMO más silenciosos y bellos que pueda nadie decirse jamás. Hemos vivido juntas nuestro amor, sin miedo a nada, sin importar nada que no sea nosotras. Hemos reído abrazadas, hemos llorado en los brazos de la otra, hemos convertido en real lo que muchos tacharon de imposible. Hemos amado a la otra con todo lo que poseíamos, con el cuerpo, el alma, los labios, las manos...

¿Sabes, amor? Cada segundo que pasa me aleja más de ti pero, a pesar de todo, soy feliz. Aún nos quedan muchos aviones que tomar, llegaran más días que marcar en el calendario con rojo pasión. No es fácil la distancia, pero no estás lejos de mí, amor, te llevo en mi corazón y de ahí ni el más profundo y triste océano te podrá arrancar.

Nos volveremos a besar pronto, amor, los meses pasan volando y febrero no tardará en asomar por la esquina.

Te amo

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Confesiones

Puestos a confesar, hay muchas cosas que decir... Ahora que lo pienso, no son tantas. Vamos, que sólo es una, lo que pasa es que esa confesión es una gran confesión.

En este blog se ha hablado muchas veces de una persona, de Alex, creo que todos los que me conocen saben bien quien es Alex, o eso creen...

Todos dirán "Pues Alex es tu novio" y yo les diría algo como "Sí, pero no." Porque hay cierto detalle sobre Alex que no saben y es que, Alex no es un hombre, sino una mujer.

*De un megáfono sale una voz metálica*

-Para más información diríjanse al punto de información. Gracias.

PUNTO DE INFORMACIÓN

*La voz metálica suena de nuevo*

-Si necesitan asistencia médica, diríjanse al hospital, porque todos nuestros médicos están ocupados en este momento.
...
...
...


¿Ya está? ¿Ya lo asimilaron?
(Si no lo asimilaron aún, vuelvan a los puntos suspensivos y leeanlos tantas veces como sea necesario, que para eso están...)

Pues sigamos.

Alex es una chica, se llama Sol y es mi novia, así que se podría decir que estoy saliendo del armario, aunque bien, bien no sé cuando me metí dentro. De pronto, un día me vi dentro y me dije a mí misma "Sandra, esto no mola, a ver si salimos ya que huele a naftalina y todo se pega". Y aquí estoy, saliendo del armario o casi, o yo que sé... Sólo sé que no tengo novio, sino novia, y que me encanta que sea Sol.

Al que no le guste, pues ya sabe lo que tiene que hacer. Meterse su opinión por el culo o gritarlo a los cuatro vientos, porque a mí realmente me la sopla mucho. Si no te gusta, pues no nos mires, que yo no te obligo a nada. Y si no te quieres pasar nunca más por este blog, pues también me importa cuatro pitos. Odio a la gente de mente cerrada, así que si eres de esos, mejor que ni te pases porque has de saber que no me caes bien.

Sol me quiere, yo la quiero a ella y eso es lo único que me importa ahora mismo en esta vida. Bueno, eso y que dentro de poco las distancias se van a borrar, pero eso es algo de lo que hoy no voy a hablar que me pongo nerviosa y no puedo ni escribir de una manera correcta.

martes, 11 de septiembre de 2007

Una noche perfecta

Una voz susurrándote al oído tu nombre, entre suspiros y gemidos de placer. Unos labios que buscan tus besos desesperados. Mordiéndose, ahogando sus gritos para que nadie pueda escuchar todo lo que tú le haces sentir...

Unas manos recorriendo la piel, exigentes, demandantes, buscando darse más placer mientras escuchan su nombre salir de los tuyos.

No existe nada más que la dulce voz del otro arrastrándote irremediablemente hacia el paraíso en un orgasmo con el que jamás llegaste a soñar.

La respiración se agita, se vuelve alocada, un ritmo frenético se impone y no puedes controlar nada. Giras en la cama, las sabanas se enredan en las piernas, estorban, molestan... Todo molesta. Sientes que sobra inclusive la piel, que quieres darte más, que necesitas entregar todo lo que posees para que sea el otro quien posea todo lo que tienes. Que posea todo tu cuerpo, todos tus besos, todas tus caricias, toda tu alma, tu vida, tu piel...

Te hundes, mueres y renaces.

Sudando, caliente, tranquilo.

Puedes escuchar el corazón del otro, marcando un ritmo constante y acelerado que se ralentiza a la vez que el tuyo. Escuchas unas risas a tu lado. Ambos pensando lo mismo, ¿que os ha llevado a hacer esto? ¿Como empezó? ¿De que estabais hablando cuando vuestras manos empezaron a buscarse?

Nadie lo sabe.

Simplemente llegó, os envolvió, os devoró y os consumió en el fuego de una pasión tan fuerte que no pudisteis hacer nada por controlar.

Unos segundos en silencio, escuchando solo la respiración del otro, que se normaliza con la tuya. Ha sido increíble, ha sido perfecto.

No fue planeado, simplemente ocurrió, sin buscarlo, sin pensar en nada, solo en vosotros y en vuestro amor. En llenaros del otro y vaciaros de vosotros mismos. En entregar un poco más cada vez. En poder tener por fin el cuerpo que tanto deseas. Esa piel que sueñas que rozas todas las noches, esa que te mueres de ganas de cubrir de besos, de dejar un rastro en ella con tu lengua, con tus dientes, con tus manos.

Piensas en todo lo que ha ocurrido y solo puedes soñar con que ocurra de verdad. La voz al otro lado del celular repite lo mismo.

Te amo.

Y no importan las distancias, no importan los kilómetros de océano que os separan, no importa que vuestro amor se mida en centímetros cúbicos de mar salado y en 7 horas de diferencia. Solo importa que en ese momento tan íntimo, tu boca y la mía gritaron de placer el nombre del otro mientras el mundo se detenía.

martes, 4 de septiembre de 2007

Intenté...

Intenté escribir algo digno de ti. Algo que no empequeñeciera al sentir que no valía nada si lo comparaban contigo. Juro que lo intenté con toda el ansia de mi alma. Busqué unas palabras que no menguasen junto a ti, pero no las hallé.

Cientos de hojas arrugadas gritan tu nombre y lloran indignas en mi papelera. Son poco para ti, lo saben y les duele... No existen "te quiero" tan bellos como para merecer ser escuchados por ti. No existen besos tan perfectos para ser dignos de ser recibidos en la locura de tus labios.

Quise escribir con mi corazón por pluma y mi sangre por tinta, intentando ser algo más que tristes palabras sin sentido, intentando ser ese sueño del que a veces me hablas, ese que dices que te salvó, que te dio vida y esperanza...

Intento ser algo más que solo yo para ti, algo que sea tan grande que no puedas soportar sentir tan lejos, intento ser lo que eres tú para mí. Algo más que el simple amor.

Pero solo puedo expresarlo así, con palabras que son poco para ti, esto es poco... muy poco para ti, muy poco para un amor tan grande.

Tengo que buscar esas palabras perfectas, porque no tengo nada más que entregarte que palabras, no puedo entregarte mis labios llenos de besos entregados en el silencio de una calle oscura, ni suspiros locos de amor gritados entre tus sabanas, ni caricias que rasguen tu piel cuando sientas que se alejan de ti...

No tengo nada de eso, mis manos desnudas solo pueden teclear palabras de amor, que esperan engrandecerse para ti, que buscan ser más que palabras, más que simples letras que se unen para transformar en sentimientos los delirios de mi mente. Pero no valen nada, no cuando el amor es tan grande que supera con creces mi cuerpo, mi corazón, mi alma y mi vida...

Así que lo intenté, pero no pude, no lo encontré, no existe nada tan grande como lo que siento por ti... Nada que pueda expresar tanto amor.

Pero lo intenté...


Esta sonando Try de Nelly Furtado.

Para mi Sol...
Por ser mi salvación, mi furia y mi calma,
mi amor y mi pasión... Mi todo.
Te amo.

sábado, 25 de agosto de 2007

El Primer Amor

Dicen que no hay nada como el primer amor...

Ese amor tan puro, dulce, sencillo y entregado que te hace dar todo sin pedir nada a cambio. Yo siempre he estado de acuerdo con eso. El primer amor... Solo me hace falta pensar un poco y es como estar otra vez delante de ese primer amor. El mío fue a los 14 años. Él me robó mi primer beso, (porque eso fue un robo en toda regla) y a él le dije mi primer te quiero. Estuve enamorada de él durante más de 5 años y fue como dicen que solo puede ser el primer amor.

Yo pensaba que tenían razón, que no había nada como el primer amor, ese amor que tan solo da y se conforma con poder dar un poco más, que nunca pide nada, que no necesita nada más que verse en los ojos del otro para ser feliz. Ese amor que parece que solo podemos tener una vez en la vida, cuando aún somos tan jóvenes que no deseamos pedir nada, que pensamos que dando todo lo que poseemos es y será suficiente.

Pues estaba equivocada. Ese sentimiento tan arrebatador, que te ciega y te hace olvidar todo lo demás, todo lo que no sea a la otra persona y lo mucho que le amas, ese, no solo esta reservado para el primero.

Ahora lo sé.

Y lo sé porque es así como me siento ahora. Siento ese amor loco, ese que me hace estremecerme con solo imaginar sus labios besandome. Quiero entregarle todo lo que tengo, mi corazón, mis besos, mis labios, mis palabras de amor apasionadas, mi cuerpo, mi alma...

No quiero pedirle nada, me sobra solo con quererle. ¿Acaso me he vuelto loca? ¿Acaso vuelvo a tener 14 años y estoy viviendo un primer amor? ¿Será que lo de antes no era tan amor como yo creía?

Vuelvo la vista atrás y recuerdo a mis dos ex parejas, esas con las que compartí años de mi vida, esas a las que sentí que amaba de verdad y, tristemente me pregunto "¿De verdad les ame?" Pensar en I (inicial de su nombre) y preguntarme si le amé es algo normal, hace muchos años de aquello, muchísimos... y el tiempo a veces hace fallar la memoría. Pero preguntarme eso de M... alguien con quien estaba hasta hace bien poco. Y lo más triste es que si me tengo que responder a esas preguntas mi respuesta es clara. ¡No le ame! No como se debe amar.

I me preguntó hace poco si llegará algún día un hombre del que no me canse, si algún día me entregaré de verdad, si me dejaré amar de verdad, sin levantar muros a mi alrededor para que no me dañen.

¿Así es como me vio?

Vaya... así es como le veía yo a él, siempre tan frío y callado, solo era cariñoso cuando buscaba algo más que besos. Pero lo pienso y es cierto. No me entregué a él, ni a M, ni a muchos de los que pasaron por mi vida y de los que ni siquiera recuerdo el nombre.

Solo quise darselo todo a él. A ese primer amor que no me dio nada más que fatigas, disgustos y que me dijo "Yo también te quiero, pero solo como amiga, lo siento" después de él, el amor era distinto. Yo no queria darme tanto, me volví exigente, demandante, necesitaba pruebas, necesitaba que me dieran tanto como yo queria recibir.

¿Eso es amor? Ahora lo pienso y niego. Eso no puede ser amor. Solo fue un triste sustituto para que yo no pasará mis días sola, para que algo me diera un poco de alegria en la vida, aunque me causo más disgustos que alegrías...

¡Hasta ahora!

Ahora todo ha cambiado.

Ahora sí puedo levantarme y gritar a los cuatro vientos que estoy enamorada, como cuando era una niña, como cuando el primer amor, como cuando no importaba nada más que amarle, aunque doliera, aunque matará, aunque el sufrimiento que causará ese amor fuera más grande que el propio amor que sentias. Porque es así como me siento. No importa nada más que quererle, a pesar de la familia, de la distancia, de la edad, de lo que sociedad vea cuando paseemos de la mano por las calles de cualquier ciudad. No importa nada más que nosotros, que nuestro amor, que la fuerza con la que nos decimos "Te amo" cada día, la fuerza con la que nuestros corazones luchan por estar cada día más cerca el uno del otro, por entregarnos un poco más.

No me importa que duela, si duele es que siento y si siento es que estoy viva, que amo. No sentí nada durante mucho tiempo y eso es peor que doler. Y sé que suena masoca, quizás sí lo sea un poco, pero no me importa. El dolor no es algo malo cuando te recuerda que sigues en este mundo, que estas viva y que mientras estés viva todo puede ir a mejor. No me importa que Sol me duela en la piel, en el alma, en el corazón, porque eso es bueno, eso es que le siento como hacia siglos que no sentia a nadie, como pensé que solo se podia sentir una vez. No importa que mis labios lloren derramando vida en cada lágrima roja, no importa que estas se pierdan demandando besos que no llegan. No importa que la piel se resienta cada día, que se estremezca imaginando caricias que no tiene y necesita. Nada de eso importa, porque le amo, porque me ama y porque eso no es poco, eso es más de lo que muchos llegan a sentir nunca.

Ahora puedo decir, sin temor a equivocarme, que sí hay cosas mejores que el primer amor, y eso es el amor verdadero. ¿Suena cursi? Tanto que no me creo que yo esté escribiendo esto, pero es lo que siento, es lo que noto, es lo que remueve cada fibra de mi ser.



Esta sonando Me Corten la Lengua de Marea.

sábado, 11 de agosto de 2007

Retrasos y rarezas

Hace 3 días que tengo 27 años. ¿Algo ha cambiado? No, todo sigue igual, o casi....


¿No odían los retrasos en los vuelos? Yo sí...

Miro mi reloj ansiosa, preguntandome que ocurre, por qué no llega.

Espero en el aeropuerto, con un ramito de margaritas naranjas en las manos, una sonrisa en la cara, ilusión en los ojos y besos en los labios, pero no llegó.

Pienso que es un retraso del avión, pero una voz me avisa de lo que ocurre "El vuelo desde México con destino Mi Corazón ha llegado a su destino sin pasajeros" repite incesante el megáfono del aeropuerto...


Son las 6 de la mañana. Faltan 6 horas y 35 minutos. Bueno, faltaban 6,35 minutos, ahora es algo imposible de calcular.

¿Que siento? No lo sé...

¿Vacío de nuevo? ¿Ira? ¿Dolor? ¿Angustia? ¿Miedo?

No lo sé, no sé que siento...


Sé que estoy bien, lo estoy porque él lo está. Pero había mucha esperanza puesta en este día 11 de agosto del 2007, había mucho amor puesto en esta hora 12,35... ahora no hay nada. Esa fecha, esa hora, no significan nada. No para mí. Quizás por eso te he pedido que te quedes, aún sabiendo que no podrías hacerlo...


Bienvenido al mundo de Isaac.

Quizás sí soy bastante Sofía.

Pero es que hoy todo es distinto...

No es mejor ni peor que ayer, más bien es igual,

pero a la vez es distinto.


También quiero agradecer a Maya ese maravilloso header que encabeza el blog (la bola con mis ojos dentro) y sus otros regalos, así como las palabras de ánimo cuando las he necesitado. Y no solo a ella, también a Evan, Keta, Ana, Kerria, Nicolás, Elisa e Iris porque, a pesar de estar tan lejos, están muy cerca de mí cuando les necesito. Por acordarse de mi cumpleaños, por ser buena gente... Un besazo enorme a todos. Y no se rallen, que estoy bien, solo que hoy estoy rara.

Esta sonando Los Mismos Clavos de Marea.

domingo, 5 de agosto de 2007

Una mirada atrás para reflexionar

Siento el tiempo pasar, miro a mi alrededor y lo veo deslizándose lentamente sobre todas las cosas. Las sombras se alargan cada tarde y el cielo se torna anaranjado, esperando que llegué la fría noche y todo quede oscuro... pero no es ese tiempo el que me preocupa. Siento pasar el tiempo sobre mi piel, llevándose con él mi juventud, sé que no soy vieja, sería una tontería decir lo contrario, pero todo llega... y quiero que llegué, pero no mientras estoy formando castillos en el aire que no sé cuanto tiempo aguantarán.

Falta tan poco, en menos de 3 días cumpliré los 27 años.... 27 años y aún recuerdo aquella madrugada del 8 de agosto, cuando compramos alcohol en el primer bar abierto que encontramos y nos fuimos a la puerta de la iglesia a esperar que el reloj marcase las 2,15 de la madrugada, hora en la que haría exactamente 17 años que yo había nacido. Cuando llegó la hora el Lolo se tiró a mis brazos, tan fuerte que ambos caímos al suelo.... con la botella de vino, el tabaco, más borrachos que otra cosa y felices. ¡Tenía 17 años! ¡El mundo era mío! Nos tuvieron que levantar del suelo entre 4, mi hermana, mi prima, mi tía y el Félix formaban el extraño sexteto que me acompaño esa noche a una edad que yo veía como algo espectacular. Casi todos quieren cumplir 18, yo no... ¡Yo quería tener 17! Quería tener 17 años para siempre... Con la fuerza que eso supone, con la alegría que te proporciona saber que dentro de poco serás mayor de edad y el mundo te espera, que esta ahí, al alcance de los dedos pero que aún eres una niña, que aún puedes no ser fuerte, berrear, enviar a todos a la mierda porque esa edad lo permite, aún no tienes que ser responsable, aún puedes hacer locuras, nadie te juzgará por hacerlo... al fin y al cabo, solo tienes 17 años...


¡Adoraba los 17!


En 56 horas (menos cuando he terminado este post kilométrico) habrán pasado 10 años de aquella de noche... ¡10 años! ¿Saben todo lo que ha pasado en ese tiempo en el mundo? ¡Mil cosas! Pero... ¿y en mi vida? ¿que ha cambiado en mi vida en estos 10 años? Quizás es el momento de reflexionar.


Cuando tenía 17 años pensaba que era virgen, que bonito, ¿verdad? Mi cerebro había borrado los recuerdos de una fatídica noche en la que un hijo de puta decidió que sus necesidades están por encima de la inocencia de una pequeña de 6 años que dormía plácidamente en su cama.


El primer contacto con el mundo sexual fue el que despertó esos fantasmas que parecían esperar tras una puerta, al acechó, a que yo bajara la guardia. Volvieron todos juntos. Una noche, mientras las caricias del que era algo así como mi novio me volvían loca de placer, un roce dentro de mis braguitas y sus ojos cambiaron de azules a marrones, su pelo del tono de la paja y liso a un castaño y rizado, su cara no era de amor, solo veía un fantasma con ojos de loco metiendo sus dedos en mis bragas. Grite, dije que no, o lo intenté y mis suplicas quedaron enmudecidas por el miedo, no lo sé. No sé si se quedaron mis gritos ahogados en mi garganta o él los pudo escuchar, solo sé que le golpeé, con lo primero que encontré cerca, con todas mis fuerzas y salí corriendo, intentando entender porque me sentía así. Porque solo quería gritar que me había violado. Le odie. Sin haberlo merecido, sin haber hecho nada, le odie y él me amo. Me amo y me perdono, sin saber porque era así con el, porque le gritaba que le odiaba, que solo estaba con él por divertirme, que no me importaba nada él, su vida o lo mucho que me quisiera.

Esta situación de terror absoluto hacia el genero masculino me llevo a abrir horizontes, o sea, al mundo lésbico, para ser más clara. Sino podía estar con un chico porque me sentía tan mal, tan asustada y tan consumida que me quería morir, quizás una chica pudiera solucionar eso... Así que lo probé. Besar a una chica no era extraño, no se me hizo ni raro, ni asqueroso, ni antinatural, de hecho, era lo mismo que había sentido al besar a muchos de los chicos con los que había estado antes. Y, bueno... empecé algo así como una relación con una de ellas. ¡Pobre! ¡Otra que pago los platos que otro había roto! Cuando pasamos a mayores, era excitante, era una mujer y yo otra, nos podrían haber pillado porque lo hacíamos en su casa, con sus padres en la habitación de al lado, pensando que eramos solo amigas. Hasta que llego ese momento de nuevo. A ella no la golpeé, aunque también fui cruel. Después de aquello no la quise volver a ver, nunca.


Todo esto me hizo saber que no eran los demás los que fallaban, algo fallaba en mi. Pero no sabia el qué, no quería saber...


Me junte con mala gente, siempre he tenido mucha suerte y eso es que lo me lleva a no estar fichada por la policía. Iba con putas, chulos, traficantes y ladrones. Robé, bebí, fumé y a punto estuve de prostituirme, pero claro... el sexo me daba miedo.... casi tanto como las drogas, el miedo me mantuvo alejada de un mundo en el que, si hubiera caído del todo, no sé como habría salido. ¿Como salí? Ni lo sé bien, solo sé que cuando vi a la policía metiendo en el coche patrulla a la gente con la que iba pensé Yo no quiero terminar así y desaparecí de allí. Pero no querer terminar en la cárcel no significa que ya me quisiera un poco más. Caí en la anorexia y en la bulimia, solo pensaba en destruir mi cuerpo, si mi alma dolía tanto, ¿porque mi cuerpo seguía tan bien? Volví a las clases que había abandonado y volví a relacionarme con gente "normal" para alegría de mis padres que ya me habían hecho las maletas para que me fuera de casa sino dejaba de darles disgustos, y eso que ellos no saben nada de lo que paso....

Una tarde, entré a mi casa y encontré a toda mi familia en el sofá. Un nudo en mi garganta y me faltaba el aire, miré a una persona, solo a una, hacia 11 años que no le veía, pero era como si el tiempo hubiera retrocedido y yo tenia de nuevo 6 años y ese hombre me miraba con una cara de loco mientras metía sus dedos en mis braguitas. No sé ni que dije, solo salí de aquella casa y pasee por mi pueblo sin rumbo, hasta que los pies no podían más y mi mente no conseguía hilar un pensamiento con otro. No le encontraba sentido a nada, así que quise borrarlo todo de nuevo, sacar esas imágenes de mi mente y seguir negándome la realidad.


Una cosa llevo a la otra y conocí a un universitario de 20 años bastante torpe, tímido y divertido. En tres meses estábamos saliendo, a los cuatro decidí que ya era hora de quitarme mis miedos y me acosté con él. Fue horrible. Aunque lo peor fue su frase al terminar "¿estás segura de que eras virgen? No has sangrado" (este chico tuvo tres grandes frases en nuestra relación, esa fue la primera) aún recuerdo como me encerré en el baño de su casa a llorar, pase horas allí dentro, con su pregunta rondando mi cabeza. ¿Estabas segura? ¡No! No lo estaba, pero no me lo quería preguntar. Daba demasiado miedo saber la respuesta, la ignorancia era mejor. Esperaba que después de aquello no me llamase más, incluso lo deseaba, así podría odiarle a gusto, pero llamo. A partir de ahí todo fue mejor. Hubo problemas entre su grupo de amigos y el mio, pero lo superamos como pudimos (dejando a los dos grupos de lado) y seguimos adelante.
Mientras mantenía esta relación los médicos me encontraron una enfermedad en los ovarios que puede que me imposibilite para tener hijos. Recuerdo las palabras del médico y como me dolió escucharlas. Tenía 18 años, no quería tener hijos aún, no lo había pensado, pero no quería que me lo negasen. También recuerdo la segunda frase de nuestra relación "¡Joder! Y yo tan preocupado cuando no te venía la regla" no sé si me sentí peor cuando el medico me dijo que quizás no pudiera tener hijos o cuando esta fue toda su respuesta.
Esto nos llevo a mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de protección, "¿para que voy a ponerme un condón si tú no puedes quedarte embarazada?" me decía y yo no le negaba nada. Así que un buen día sentí un terrible dolor de barriga, muy fuerte y empecé a sangrar, fui al lavabo y la sangre era demasiado. Me asusté. Al cabo de unas horas los médicos me decían que fuera con más cuidado que acababa de tener un aborto natural y que era muy joven para tener hijos. Una pequeña luz de esperanza se abrió ante mí. Si me quedé una vez, podré volver a hacerlo. Este aborto era uno de mis últimos secretos, algo que no sabia nadie más que yo y los médicos.

Una tarde, en casa de mi tía, con mi tía, mis primas y mi hermana, mi novio me abofeteo. Por encenderme un cigarro. A partir de ahí todo fue a peor. No sé cuanto tiempo tarde en hacerlo, pero le dejé. ¿Cuando? Cuando ya no podía hacer otra cosa que dejarle o seguir hacia adelante con él, con lo que el anillo de pedida significaba. Nunca pensé que cuando me pidieran en matrimonio tendría tantas ganas de llorar, gritar y huir... pero las tuve y huí.


Pero la suerte parecía no estar de mi lado. Busqué consuelo y lo encontré en los brazos de un amigo, de un buen amigo que tardo poco en bajarme las bragas, no es que fuera una santa ni mucho menos, pero estaba muy mal en ese momento, supongo que él aprovecho la situación...
Ese polvo me costo una relación de 5 años, 6 meses y 7 días. No siempre fue una relación mala, pero su primera infidelidad de la cual me enteré el día que hacíamos 2 años me mato, rompió algo dentro de mi. Había conseguido superar muchas cosas y, su traición trajo mis miedos de vuelta. Esa no fue su única infidelidad, hubieron más. Con dos chicas, una de ellas es su actual pareja ahora, así que supongo que el día que yo decidí romper nuestra relación fue uno de los días más acertados de mi vida.

Durante esta relación, un hermano de mi madre murió, a causa de esto todos los hermanos decidieron volver a unirse y eso le devolvió a mi vida. El día de la comunión de una prima ya no pude negar más la realidad. Cuando le vi y me tocó todo volvió, no como lo había hecho antes, en una sucesión de imágenes sin sentido ni lógica, fue como un todo. Recordé como desperté en aquella camilla del hospital sabiendo lo que me había ocurrido. Fue difícil soportar su presencia. Y no fue más fácil tenerle que soportar en cada reunión familiar a la que tenía que ir. Tampoco lo fue que el que era mi pareja decidiera no acompañarme a ninguna, por mucho que me faltara el oxigeno cuando le veía.
Pero lo superé, aún duele, aún quema, aún cuesta respirar, pero ahora es él quien aparta su mirada ante la mía. Ahora es él quien no se atreve a acercarse a mí. Y, gracias a que mi madre es una cotilla, puede que no tenga que volver a soportar su presencia nunca más.



Ahora tengo casi 27 años y tengo a Sol. Todos sabéis quien es Sol, he hablado un millón de veces sobre él. Sol es... ¿mi novia? Suena raro llamarle así, puesto que nunca le he besado, ni he tomado su mano, ni me he acurrucado contra su pecho a mirar las estrellas. Pero Sol es la persona a la que más le he mostrado mi alma, al que se la he entregado con los ojos cerrados sin importarme que haga con ella. Él cambió mi mundo y el cambió ha sido a mejor, a mucho mejor.

Sé que estos días le he estresado, con mis paranoias, con mis miedos, con mi depresión pre 27 y mis tonterías, pero hay veces que necesitas caer muy bajo para poder ver la luz. Y la he visto, la he visto y sonrió... ¿que son 27 años? Nada... pienso morirme muy viejecita y habiéndote hecho el amor tantas veces como estrellas hay en el cielo.

De nuevo me había vuelto a obsesionar con las cosas que hay que tener con 27 años, ya sabes, esas cosas que en el fondo no me importan nada, pero ahora estoy bien. Sonrió de nuevo. Te amo, me amas y no importa nada más. He resumido mis últimos años en unas lineas (sí, muchas, lo sé. ¡Coñe! Que son 10 años) y he cerrado una parte de mi vida, esa que cerré cuando te conocí y vi que podría ser feliz, que solo tenia que intentarlo y no dejarme arrastrar por la corriente. Que no importa lo que piense nadie, ni lo que se supone tengo que tener, hacer, decir o sentir con 27 años, solo importa lo que yo haga, diga o sienta a los 27 y cada día de mi vida.

Ya falta poco para mis 27 y los esperaré de nuevo, sin la botella de vino y sin el tabaco, pero igual de expectativa y sonriente como esa noche de hace 10 años porque, como yo dije hace algún tiempo...

¡Hostía puta, que sí soy feliz!



Esta sonando Estoy muy bien de Extremoduro.

domingo, 29 de julio de 2007

Hay días que no puedo

No puedo explicar ni como me siento, no lo sé. Hace horas que miro el reloj pensando en que era hoy. Hoy iba a hacerlo. Iba a coger una maleta roja, mi portátil, mi enorme bolso azul, el pasaporte, unos billetes de avión y me iba a ir a cruzar el charco...

¡Ese enorme charco que me separa de mi amor!

Pero sigo aquí, por muchas cosas, por las putas circunstancias, porque el mundo es cruel, porque nos pone demasiadas pruebas, demasiadas trabas, demasiados problemas....

Y no sé como me siento. ¿Estoy triste? Sin duda lo estoy, pero ese no es el sentimiento más grande en mí, no sabría decir que es... ¿Vacío de nuevo? Creo que es lo que más se acerca.

Sé que no es culpa de nadie y no quiero culpar a nadie, las cosas han ido así, hay que ser fuerte afrontar lo que la vida nos tira encima para aplastarnos y levantarnos con ese enorme peso a nuestra espalda, decididos a seguir. Pero hoy me cuesta, hoy todo cuesta más.

Me cuesta escribir y pensar, me cuesta reír y llorar, me cuesta sentir algo que no sea este vacío enorme en el estomago, este que me aprieta y a veces me hace sentir como si tuviera a alguien sentado sobre mi, aplastándome, extrayendo el aire de mis pulmones e impidiendo que los pueda volver a llenar.

No dejo de repetirme frases tuyas en mi cabeza, intentando calmarme, llenar ese vacío con tu amor. Me repito que no estoy sola, que estas conmigo, siempre... que te llevo tan dentro que nada ni nadie nos puede separar...

Pero hay días que no puedo... y hoy es uno de esos días.


Esta sonando Por Cuatro Perras de Marea.

jueves, 26 de julio de 2007

Besos

Me he dado cuenta de que la distancia se puede sobre llevar bien... con lo que no puedo es con el tiempo...

Escucho el tic-tac del reloj, como si fueran campanas, suenan tan fuerte que retumban mis oídos. Me martillean, cada tic-tac es un segundo más sin saber de ti. De como estarás, de si me echas de menos, de si estas pensando en mi, en nosotros, en como seria estar ahora juntos...

Imagino mis labios en tu piel, besando cada rincón, explorando cada centímetro, haciéndome la dueña de tu cuerpo sin importar nada más que eso, sin pensar en ¿cuando, donde o porque? solo disfrutando de ti. Del calor que tu piel seguro desprende si saben donde tocarte, como morderte, como hacerte gemir de placer.


En mi mente he recorrido ese sinuoso camino de placer que me lleva desde tus labios al paraíso, lo he recorrido mil veces, un millón, cada segundo de mi vida, cada vez que cierro los ojos, cada vez que miro tus fotos, cada vez que pienso en si tus labios saben tan bien como creo que lo hacen. En si morderlos debe ser como tocar el cielo con las manos o mejor... seguro que es mejor.


Hace tanto que no beso a nadie con amor, tanto que ni recuerdo como debe ser hacerlo... Besar ya es algo maravilloso de por si, pero si además lo haces con amor...

Colocar mis labios sobre los tuyos y besar suave, con miedo a que seas un sueño, a que algo tan perfecto como tu sabor, tu olor, tu tacto, se pueda romper si hago algo rápido. Solo un roce al principio, nuestros labios tocándose despacio, sin saber que hacer con nuestras manos, con nuestras lenguas, si es mejor hacerlo con los ojos cerrados o abiertos, sin saber si es un sueño de nuevo o esta vez es real.

Después acercarnos más el uno al otro, buscando algo más que un roce, buscando con nuestras manos entregarnos el alma en cada caricia, profundizando el contacto de nuestros labios, buscando con nuestras lenguas darnos más amor, con miedo, sí, pero con pasión, que ambos sabemos que nos sobra pasión. Que una vez empecemos a besarnos sea el oxigeno el que nos haga separarnos, con los labios enrojecidos, el corazón acelerado, el alma sonriente y las manos temblando...
Esta sonando Come What May de la BSO de Moulin Rouge.

martes, 24 de julio de 2007

Desesperada....

Busco, desesperada, un poco más de ti. En cualquier parte, en ningún lugar en concreto. Abro páginas web donde hemos paseado juntos, blogs, foros, busco encontrarte en el messenger. Te escribo un mensaje que sé que no vas a leer. Busco tenerte un poco más cerca. Descubrirte en algún lugar donde no te haya encontrado aún...

Desde el miércoles pasado por la noche hasta ayer sin hablarte, sin oírte, sin decirte lo mucho que te amo, que te necesito, que me cuesta respirar sin ti.

Cuando sonó el teléfono anoche mi corazón voló, sabia quien era, sabia que eras tú mucho antes de empezar a escuchar su sonido. ¿Quien más podría llamar a esas horas? ¡Nadie! ¡Solo tú!

Aún no entiendo como pude contestar, me temblaban las manos, la voz, las piernas, todo me decía que estabas ahí... al otro lado de esa llamada. Contesté y escuché tu voz, por primera vez en días... en demasiados días. Desde que nos conocemos nunca habíamos estado tanto tiempo sin hablar. Aún no sorprendo a mi misma por haber sido capaz de retener dentro de mi las lágrimas que amenazaban con escapar, desconsoladas y que querían morir resbalando por tu piel.

Estabas tan cerca, susurrando a mi oído...
Estabas tan lejos, al otro lado del atlántico...

Y me preguntaste que como estaba... ¿Yo? ¿Como estas tú? Yo no soy la que casi abandona el mundo de los vivos para marcharse al único lugar donde ambos sabemos que el otro no nos podrá alcanzar. No sé porque pero también sabía eso. Que me preguntarías como estaba, que estarías sufriendo por mi, por hacerme sufrir... ¡Tú no tienes la culpa! Y gracias a todo estas viva, eso es lo único que importa... ¡Estas viva! Eso me dijiste cuando te pregunte como estabas.
Viva.

Escuchaba tu voz rota y me dolía, pareces tan cansada, tan derrotada, tan dolorida y tan dolida.

Mis palabras volaban por mi mente, mil preguntas, mil respuestas, mil frases que quería decirte, que había estado gritando y llorando al viento como una suplica por tu vida.

No me lo vuelvas a hacer, por favor. Si me dejas sola, me muero. No puedo vivir sin ti, me ahogo si no estas, te necesito, te amo, quiero verte, estar contigo. Pídeme que vaya y lo haré.

Pero no podía decir nada y, ahora ha sonado el teléfono y eres tú y, de nuevo me quede sin poder decir lo mucho que te quiero decir. Odio eso de que si uno no tiene saldo el otro no pueda hablarle.

¡Necesito hablarte cada día! ¿Es que no lo entiende nadie? ¡Cada día! Más que respirar, más que comer, más que dormir, más que vivir. Porque vivir sin ti, es solo media vida, amor. Solo media vida... y nadie puede vivir media vida mucho tiempo.


Está sonando I Stand Alone de Godsmack.

jueves, 12 de julio de 2007

Sol, Tiersen y mi decisión.

Tiersen vuelve a llenar mi habitación con sus melodías. Me hace sentir en paz, tranquila, segura... ¿Como la música puede hacer todo esto? No lo sé, pero a mi Tiersen me retira a un mundo de paz interior donde todo puede ser, donde no existe el tiempo, ni la distancia, ni los océanos o los países.

Cierro los ojos y te toco. Cuando Tiersen toca Les Jour Tristes me estás abrazando, siento tus caricias sobre mi piel, tus labios recorriendo suavemente mi cuello, tu voz susurrándome que me amas. Y es una enorme contradicción. Los días tristes. Así se llama la canción, ese es el título de la melodía que me transporta ahora hasta tus brazos.... ¿Triste? No estoy triste... ¿o sí?




La Noyée y veo tu mano aferrada al final de la mía, paseamos juntos por París, por Barcelona, por Monterrey... por todo el mundo. Está atardeciendo y es otoño. Los arboles pierden sus hojas y el suelo tiene el color del fuego. Marrón, naranja, rojo, dorado. Lo miramos y te ríes. Dices que tiene el color de mi pelo. ¿Y me estoy ahogando? No, no lo hago.



Le Moulin y todo cambia. Ya no estamos en París, ni en Barcelona, ni en ningún otro lugar. No se donde estamos. En un sofá, abrazados, mirando el televisor. Preparando el desayuno juntos. En la ducha haciendo el amor. Suena Le Moulin y son escenas diarias, sueños de lo que un día tendremos. De vivir el día a día contigo, a tu lado. Haciendo la compra en el supermercado. Pero sobre todo hay besos, caricias, largas noches de pasión entre las blancas sabanas de una cama.

Tiersen trae mis sueños a mi. Te acerca a mi lado. Hace que me envuelvas, me rodees, me poseas y te vuelvas sueño y realidad.


Paro la música y miro a mi alrededor. Una cama, un armario, una estantería con libros y cd's, un escritorio. Salgo de mi habitación y recorro mi casa. Vacía. No hay nadie, estoy sola. Ni tan siquiera Tommy me hace compañía. La verdad me aplasta de nuevo...

Vuelvo a la habitación, pongo la música de nuevo. L'homme aux bras ballants. El hombre de los brazos bailando. Sin lugar a dudas esta melodía invita a bailar... y bailo. Doy vueltas y más vueltas sobre mi misma, hasta que me mareo, hasta que no puedo más, hasta que mi cabeza no puede ni pensar. Quizás así olvide la distancia, los kilómetros que nos separan, el dolor que me causa saber que no te tengo, que me amas y no puedo tocarte, que hay otras a las que no has amado como a mi y si han probado el sabor de tus labios, lo increíble de tus caricias, que si se han visto reflejadas por tu mirada. Caigo al suelo, rendida, exhausta, sin saber ni como me llamo.

¿Pelirroja? ¿Será ese mi nombre?

L'absente empieza a sonar y las lágrimas resbalan por mis mejillas. ¡No, esta no! El ausente no... no lo podré soportar... Ausencia es quien no esta y quien no esta eres tú. Y nunca la soledad me había golpeado tan fuerte como ahora. Las notas de su piano no se arrastran, golpean con fuerza. Diciéndome en cada nota que no estas, que no te sueñe, que no te busque, que sería mejor vivir sin ti, que, de todas formas, lo hago cada día, lo hago cada noche, que porque me empeño en decir que te quiero, que te tengo, que nos amamos si no estas aquí. Duele. La verdad duele....

La parade me dice "Naked, in the bed, sleeping" y habla de mi. Desnuda, en mi cama, dormida... pensando en ti, en tus besos, en tus caricias... dice que a veces siento ganas de gritar, y es verdad. Siento ganas de gritar, de llorar, de arrancarme la piel porque ¿para que me sirve si tú no la puedes tocar? ¿De que me sirven mis labios si no te pueden besar? ¿De que me sirve la vida si no la puedo pasar a tu lado? ¿De que sirve nada si no estas aquí?

Me tiro en mi cama, aún desnuda, abrazo mi almohada, llorando, desgarrando mi garganta con mis gritos ahogados donde solo sé decir tu nombre, donde solo sé reclamar tus caricias.

¡Joder, duele! ¡Duele mucho!

Y pienso en todo lo que nos separa y en lo que nos une. ¿Que lado pesa más? ¿Que lado duele menos? ¿Cual me lo hará pasar peor? Nunca había conocido a nadie como tú, nunca había amado tanto, nunca había deseado nada tanto como estar a tu lado. ¿Sería más fácil dar marcha atrás? Ya no.... ¿o sí? No debería costar tanto pero, ¿quiero hacerlo?


¡NO!


No quiero dar marcha atrás, no quiero dar un solo paso que me aleje de ti, todos los que de quiero que sean para estar más cerca, más juntos, más felices, para luchar por ti, por la única que me conoce tanto que hasta me asusto. Por la que más voy a amar.

Y recuerdo las palabras de mi madre, unas que me dijo hace años, unas que hacia siglos que no recordaba. Será una tontería, quizás, pero me ha hecho sonreír. No sé a que vino la historia en su momento, no sé porque hoy las recordé, no sé porque las había olvidado. Hace años un día mi madre se acerco a sus dos hijas, nos miro y nos dijo "No sé porque lo sé, pero las dos os casareis con chicos extranjeros. Vuestro verdadero amor no vive aquí, están más lejos."

Sonrió. ¿Mi madre se equivoco o acertó de pleno? ¿Será Sol mi verdadero amor? Recuerdo que lo dijo triste, como con miedo, recuerdo haberle preguntado que le ocurría y recuerdo de nuevo sus palabras.... "Que os marchareis. Para vivir vuestro amor. Y yo no os tendré más conmigo"

¿Por eso me prohibe ir a México este verano? ¿Por qué sabe que ya ha empezado? ¿Por que sabe que yo haría todo por amor? ¿Por qué teme que no vuelva? No me canso de decirle que iré a verla, pero que sé que he de volver. No me canso de repetirme "Sabes que tienes que volver" pero, ¿tendré el valor de hacerlo cuando este entre sus brazos, llorando, esperando un avión al que no quiero subir, para regresar a una vida que no quiero vivir si no es con ella?

Supongo que por eso tiene miedo mi madre, por eso... Ella me conoce, ella sabe como soy, ella también cruzó una gran distancia para estar junto a mi padre, ella también espero, también se rió de quien le dijo que no podría tener un amor más joven que ella.

Ya sé porque tiene miedo. Somos iguales. Y ella lo hizo, sabe que yo también lo puedo hacer. Sabe que si tengo miedo de subirme a ese avión y cruzar medio mundo para verle, no es porque tenga miedo de ella, de que sea un tratante blancas o de alguna secta extraña... Sabe que si cuando pienso en hacer ese viaje se me acelera el corazón no es porque crea que algo puede ir mal...

Sabe que voy a subir a ese avión, sabe que voy a cruzar medio mundo, que voy a hacerlo sola y que voy a hacerlo este verano... Ya esta decidido.


¡Me voy!


Esta sonando... ¿hace falta que lo repita? ¡Descárgenlo y ya!

sábado, 7 de julio de 2007

De post a medias e interrupciones

Cuando estoy escribiendo en mi blog, muchas veces llega alguien y me interrumpe. Eso me molesta de sobremanera. ¿Por qué? Pues porque muchas veces mi inspiración se va y ya no vuelve... y ahí estoy yo con un post a medias y sin saber que poner en el blog.
Así que hoy os traeré esos post que quedaron a medio escribir. ¿Qué querían que hiciera? ¿Qué los borrase? ¡Son mis sentimientos, mis idas de olla, no puedo borrarlas como si nada.
Si no se entienden bien, es porque están a medias, sean comprensivos.


FUTURO

Viernes, 29 de Junio del 2007


Un blog llamado Destino tiene mucho de futuro, presagios y profecías, era impensable no hablar del futuro un día de estos, pero siempre he preferido dejarlo a un lado, es mejor no pensarlo.

El futuro siempre llega, a veces llega como una losa que se nos echa encima y nos aplasta, otras como un suave traje de plumas de oca que nos rodea, nos abriga y nos reconforta.

Solo hay una cosa cierta sobre todo lo que se ha dicho del futuro, que es incierto. Incierto como el saber si mañana seguiremos vivos. Todos lo damos por hecho, pero no se sabe. Un día te acuestas y no vuelves a despertar nunca. Así de incierto es el futuro.

Pero todos buscamos en él, buscamos nuestros sueños, nuestros anhelos, buscamos tener algo que ahora no tenemos y deseamos. Un nuevo amor, un familia, una casa, el coche de nuestros sueños, un mejor trabajo.... Todos recurrimos al futuro para saciar los deseos que nuestra alma tiene ahora. Esos deseos tan profundos que nos dañan, que nos hacen querer envejecer a toda prisa para poder alcanzarlos en ese incierto futuro que vemos delante de nuestros ojos en el que tenemos todo planeado.

Cuando tenía 15 años soñaba que cuando tuviera 20 tendría coche, novio y estaría estudiando una carrera como periodismo, magisterio infantil o psicología. Llegaron los 20 y era una vendedora de electrodomésticos, que tenía una mala relación con un chico que tenía coche pero que nunca me dejaba conducirlo a pesar de tener el carné.

Entonces soné que cuando tuviera 25 tendría una buena relación con otro chico, un trabajo mejor, un piso, un coche y un proyecto de familia. Cuando cumplí 25 años mi novio (no era el mismo) me pidió que me casará con él y quise llorar, parece bonito, ¿verdad? Pues no eran lágrimas de felicidad, eran de tristeza, estaba en una mala relación de nuevo, en una peor aún porque no supe decirle que no, me puse el maldito anillo. Un maldito anillo de oro blanco con un diamante de un quilate, un maldito anillo precioso, un maldito anillo que hubiera sido el sueño de cualquier mujer enamorada, pero no el mio. A mi ese anillo me pesaba como la losa del futuro que caía sobre mi y me decía que si iba a tener una casa, una familia y un marido, solo que no era la casa, la familia ni el marido que quería.

Ahora no puedo evitar sonreír, tengo casi 27 años, tengo un piso a medias con mi ex, tengo muebles, sabanas, vajillas, cuberterías, nevera, un mueble especial para guardar vinos, tengo mil cosas inútiles que quería tener cuando tenía 15 años, cuando tenía 20, cuando tenía 25... y son solo trastos inútiles que me recuerdan que el futuro no suele ser como uno lo espera.

Ha habido dos pedidas de matrimonio a mi persona en mi vida. Dos veces. Y las dos veces fueron terribles, fueron como decirme que me había puesto enferma. La primera la pude rechazar, no me falto el valor, pude decir que no y no tengo otro maldito anillo guardado dentro de una caja. La segunda vez me puse el anillo, y esa si fue como una terrible enfermedad, como un cáncer incurable que me decía que mi futuro estaba pactado y no era el futuro que yo deseaba.

Cuando era una niña y soñaba con ese momento no era así. Cuando era una niña y soñaba que alguien se quería casar conmigo era algo mágico, algo especial, algo maravilloso, algo que me iba a hacer feliz.



Dos veces.... son muchas veces.
¿Habrá una tercera?
¿Me hará ilusión?



Pienso en Sol y digo que sí, que habrá una tercera, que será ella, que será cuando no nos tengamos que separar nunca más, que nos entregaremos el uno al otro para siempre y que lo que el destino ha unido que no lo separe la distancia pero... ¿cuando? No es que tenga la necesidad de casarme, pero si tengo la necesidad de tenerle a mi lado. ¡Y es tan difícil!

No quiero ni pensar en el futuro cuando pienso en Sol, es difícil no saber si este año estaré a su lado, si besare sus labios, si acariciare su piel, si paseare agarrada a su mano como quien se agarra a la vida.

Hay tantas cosas que nos separan. Hay mucha agua entre nosotros, hay diferencia de edad, hay distintos países de procedencia, hay dos familias que no quieren que nos alejemos de ellos. Pienso en eso y duele. ¿Tengo que dejarlo todo por amor? ¿Tiene que hacerlo ella? ¿Que derecho tengo yo de pedirle que haga nada por mi? Y no encuentro respuestas....





LUNA

Sábado, 31 de Junio del 2007


Una enorme luna alumbra esta noche mi ciudad. Cuando la vi por primera vez hoy parecía envuelta en sangre, estallaba en llamas, sangraba y alumbraba mi corazón con una roja pasión. La miraba pensando en ti. Pensando que es la misma luna que tú miras cuando piensas en mi y me reconfortaba.


Me reconforta saber que es la misma luna, las mismas estrellas, el mismo sol y que, gracias a Dios, no es el mismo mar.

Mirando la luna mientras pienso en ti me parece que te tengo cerca. ¿Qué locura verdad? Pero es lo que he hecho durante toda esta noche, mirarla pensando en ti.

Ahora ya no sangra, ya no parece envuelta en llamas de pasión, pero sigo sin poder dejar de pensar en ti.


¡TE AMO, SOL!




DISTANCIA
Domingo, 1 de Julio del 2007.



¿Alguna vez os han dolido los metros? ¿Alguna vez habéis sentido el peso del tiempo dolorosamente sobre la piel? ¿Alguna vez habéis contado el amor en kilómetros de océano? ¡Yo sí! A mi me duelen los 9.970.000 metros que me separan de él.


Siento como una losa caer el peso de los días que pasan sin estar a su lado. Las maldita siete horas que hacen que ella y yo no podamos mirar la luna a la vez.
El amor que siento por ella se mide en centíme
tros cúbicos, como el océano atlántico que nos separa.

Todo es distinto cuando amas así.


Sol
y yo nos amamos con palabras porque nu
estras manos no se tocan, nuestros ojos no se ven, nuestras bocas no se besan... solo tenemos palabras. ¡Y eso duele!

Aunque mentiría si dijera que no estoy feliz. Nunca me había sentido tan feliz, nunca tan libre, tan yo misma, tan dueña de mi mundo como desde que estoy con ella. Y supongo que decir que estoy con ella es decir mucho más de lo que esa palabra significa. Estar. Estar es tener algo a tu lado y yo no la tengo, pero la tengo más de lo que nadie la ha tenido antes. Otra contradicción.

Yo tengo su alma, su amor, su corazón, tengo m
ás de lo que ha entregado a nadie, tengo más de lo que esta dispuesto a enseñar a nadie y solo puedo pensar en poseer su cuerpo. ¡Sí, como lo leen! ¡Su cuerpo! Las mujeres también tenemos apetito sexual a pesar de que muchas se empeñen en disimularlo.

Además, el amor es entregarse y a Sol y a mi no nos queda nada más que entregarnos, solo la piel, la carne, solo el cuerpo que se agita y se vuelve loco al pensar en sus caricias. Al pensar en las conversaciones que tenemos en las que mueren gatitos al final.



INÚTIL

Miércoles, 4 de Julio del 2007


¿De que sirvo yo aquí?
Me siento una inútil, estoy impotente, no puedo hacer nada, no valgo de nada.

La quiero, la amo, la necesito, daría mucho por ella, me da miedo pensar hasta donde llegaría por ella... y ahora ella sufre y yo estoy aquí. ¡Al otro lado del puto atlántico!

No puedo hacer nada para calmar su dolor. ¡Nada! No puedo evitar los golpes que la vida le da, no puedo...

Quisiera arrancar a correr y no parar hasta llegar a su lado. Rodearla con mis brazos y prometerle que nada ni nadie le volverá a dañar nunca. Levantarme, ponerme frente a ella y evitar que vuelva a ser herida. Evitar todos sus golpes aunque fuera con mi propio cuerpo, con mi propia piel.





Y hasta aquí mi popurrí de post interrumpidos (casi todos por mi madre ¬¬), quizás en unos meses, haya una segunda entrega de estas cosas.


Como anotación final, os diré porque la luna se ve roja en ocasiones. Si prestaste atención, te habrás dado cuenta que la luna solo se ve rojiza o anaranjada cuando esta cerca del horizonte. Este mismo fenómeno sucede en el amanecer o atardecer, cuando se ve todo rojizo o anaranjado. El fenómeno es simple de explicar pero difícil de comprender si no entiendes la naturaleza ondulatoria de la luz.
En resumen... el color anaranjado se debe a la polarización que recibe la luz que proviene de un lugar cerca del horizonte. Que quiere decir esto??? La luz se mueve como una Onda electro magnética (OEM). Si vemos esta onda de frente, la veremos como un circulo lleno, eso quiere decir que se mueve hacia todos lados. Cuando la luz ingresa en la atmósfera lo que sucede es que la luz se polariza, o sea, que una o varias de las direcciones en la que se mueve la luz desaparece y por lo cual da una nueva combinación de campos eléctricos y magnéticos. Esto ocasiona que se vea otro color y no la luz blanca que estamos acostumbrados a ver. Ver el cielo celeste también es un fenómeno de polarización. Por que solo se ve anaranjada cerca del horizonte? simple, por que la luz tiene que atravesar por una mayor cantidad de atmósfera para llegar hasta tus ojos y eso la polariza cada vez mas. Para que te imagines un poco mas, una lente de sol es un filtro polarizador, que solo deja pasar cierto tipo de color de luz y otros no. En este caso, no deja pasar la luz UV. Si te pones unas lentes rojas, veras todo rojo, que significa, que la luz se polarizo y a tus ojos solamente llega luz polarizada roja. Si quieres aprender un poco mas de esto puedes ver en varios lados lo que es la luz polarizada, linealmente polarizada, elípticamente polarizada. Si quieres profundizar en el tema deberás saber al dedillo las ecuaciones de Maxwell y tener un amplio conocimiento de análisis matemático para poder deducir el resultado de diferentes tipos de polarizaciones, sobre todo las elípticas.

Esta sonando La luna me sabe a poco de Marea.