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jueves, 13 de diciembre de 2007

YO

A veces la vida tiene que plantarte en la cara las cosas para que las veas, hay veces en las que te tiene que dar una patada en el culo para que te levantes y te des cuenta de que lo que de verdad quieres, lo que siempre has buscado, lo que de verdad te importa, está ahí, delante tuyo, que lo tienes a tu alcance, pero como nunca te habías parado a mirarlo dos veces, no te habías dado cuenta de que lo tenías.

Yo siempre había pensado que era lo que quería, que era lo que necesitaba, que era lo que me iba a hacer feliz. Y había ido juntando cosas, consiguiendo todo lo que necesitaba para ser feliz, pero sin serlo de verdad.

Y conocí a alguien que me abrió las puertas de un mundo que era casi impensable para mí, me tomó de las manos y me dijo que había que saltar, que siempre hay que saltar. Y salté... Sin mirar atrás, ni abajo, sin importar nada más que ese salto y su mano aferrada a la mía para siempre.

Hace casi un mes que volví al mundo real, a ese que nunca comprendía bien del todo, pero ahora es distinto, porque ahora sí sé lo que de verdad busco, lo que de verdad quiero. Cuando salté vi algo nuevo para mí, allí, al final del camino había una chica. Era de piel pálida como la luna, cabello rojo fuego y ojos verde esperanza.

Me habló, con una sonrisa pintada en la cara, con alegría en la mirada, con la piel llena de caricias y los labios de gracias. Me dijo que la había salvado, que llevaba años gritando y nadie la oía, que había intentado todo por poder vivir, que sentía que se había estado ahogando en un mundo sin sentido, en una vida que no deseaba y que, por un momento, se había rendido. Me habló de sus sueños, de esos que había roto cada día, de como había soportado el dolor de verse alejada de todo lo que de verdad deseaba tener. Y tomó mis manos con fuerza de nuevo para agradecerme que la hubiera liberado, que hubiera sido capaz de romper esa jaula de cristal en la que vivía encerrada.

Y me besó, un beso profundo, sincero, lleno de amor de verdad, de agradecimiento, de vida, de esperanzas, de sueños, de alegría por ser libre por fin. Al abrir los ojos estaba sola de nuevo, pero no lo estaría nunca más. Esa pelirroja que había liberado me acompañaba cada día y, ahora que es libre y sabe lo que de verdad necesita, no se callará nunca más.

Esta pelirroja ha visto el Sol y quiere volver a tocarlo con las manos para poder sonreír cada día de su vida y agradecerle por haber iluminado el camino que tenía que seguir, por haberla convertido en ella de verdad. Quizás ella no lo sepa de verdad, pero la Pelirroja sabe que aunque fueron sus manos los que abrieron la jaula donde ella misma se había encerrado, fue la luz del Sol la que le dio la fuerza para luchar por la vida que de verdad quería vivir.

Gracias a mi Sol por haberme dado todo y haberme hecho más YO que nunca.

martes, 20 de noviembre de 2007

9 de Noviembre

Miro el reloj, son las 5:25 y mi jefe me sonríe y me dice "Anda... vete ya", creo que nunca he acatado sus ordenes tan rápido. En menos de 7 minutos estoy saliendo por la puerta de la Nissan mientras las rodillas me tiemblan y el corazón late acelerado. Cuando entro por la puerta de casa veo que la luz del comedor sigue encendida, mi madre, como prometió, continua despierta. Agarro las maletas y empiezo a gritar casi histérica, comprobando una y otra vez que el dinero, los pasajes y el pasaporte me acompañan. La despedida me parece exagerada, "¡Ni que me fuera a la guerra!" repito una y otra vez entre abrazos e intentando que mi madre deje de llorar. Por el camino al aeropuerto tengo que mirar mal a mi madre un par de veces para que vuelva a arrancar el coche y me lleve hasta el aeropuerto. De nuevo, más lagrimas y, por fin, me suelta.

Los primeros pasos en lo que es mi primer viaje sola, son liberadores, las piernas ya no me tiemblan y una sonrisa se va dibujando poco a poco en mi cara. El tiempo pasa extraño. En un rato estoy en Madrid y es donde me doy cuenta de que facturaron mis maletas hacia Monterrey... ¡Y yo no voy a Monterrey! Con las instrucciones de salir cagando leches en cuanto llegue al DF para hablar con alguien de Iberia y detener mis maletas, continuo mi viaje. Cuando me quiero dar cuenta, ya estoy sobrevolando el atlántico con una enorme caja de caramelos (que no resultaron ser de regaliz >.<) y calmo mis nervios hablando con la chica que se sienta a mi lado, que es del Distrito Federal. Cierro los ojos e intento dormir un poco, cuando los abro, resulta que lo primero que escucho es algo como "Dios me ayudo mucho en mi camino" dudo un rato en si abrirlos del todo o darme la vuelta y hacerme la tonta, al final, las frases de las chicas me hacen abrirlos del todo. Resulta que me he ido a sentar entre un grupo religioso que anda de viaje cristiano en busca del camino de Dios. ¡Mira que había asientos! Pues nada, la chica se pone a hablarme de Dios y, como ya llevábamos horas hablando, ahora no iba a enviarla a ningún sitio, ¿no? Así que hago como que la escucho mientras me regala un libro llamado "Buenos Días, Espíritu Santo"... ya podéis imaginar mi cara de espanto, pero.... como dije, ya no iba a ponerme borde con ella a esas alturas. Sólo volví a dormirme e intenté no hablar mucho del tema religioso.

La luz que indica que debemos volver a ponernos los cinturones de seguridad se enciende y el piloto nos dice que vamos a aterrizar. Todos los nervios vuelven y un nudo se apodera de mi estómago. Las puertas se abren y camino hacia la terminal con mi equipaje de mano, puesto que mi maleta va camino de Monterrey a menos que me de mucha prisa.

Llegado ese punto todo es confuso, estoy sola, en un aeropuerto enorme y no sé donde esta el Stand de Iberia para reclamar mi equipaje, enciendo el teléfono móvil y apenas me queda batería, no tengo cobertura y no veo a Sol por ninguna parte. ¡Perfecto! A esto le llamo yo una entrada triunfal... Como no puedo esperar porque sino embarcaran mis maletas hacia Monterrey cruzo el aeropuerto lo más rápido que puedo mientras anoto todos los teléfonos en un papel, por si mi móvil decidía morir del todo y yo seguía sin encontrarme con Sol. Llego al Stand de Iberia y consigo que me solucionen lo de la maleta "ahorita mismo" o sea, en una hora...

Entonces es cuando busco una cabina e inserto esa tarjeta telefónica que acabo de comprar sin saber muy bien si era del importe necesario para llamar a España (que ya hacia como 45 minutos que mi vuelo había llegado y mi madre debía de estar denunciando mi desaparición a la policía) y luego a Sol.

Entonces, mientras la cabina me dice no sé que mierda de que cuelgue el auricular, la veo. Esta a muy pocos metros de mí, con una blusa roja, unos pantalones negros y mi flor favorita en la mano. Ya no me puedo mover, solo consigo saludarla con la mano, de hecho, aún no comprendo porque me vio justo cuando hice el ademan de llamarla, puesto que nunca llegué a decir su nombre. Todas mis palabras se habían quedado atrapadas en mi garganta. Camina hacia mí, no sé si tan nerviosa como yo o más, sólo sé que ella es capaz de caminar y yo sigo con el auricular en la mano, la tarjeta en la otra y una cara de idiota que podría ganar un campeonato. Entonces llega frente a mí y me beso en la mejilla izquierda, en las décimas de segundo que llevaron a sus labios de mi mejilla a los suyos pensé mil cosas, pero, básicamente era "¿Por qué me besa en la mejilla?" repetido como mil veces, hasta que sus labios se encontraron con los míos y todo estuvo bien. Es extraño ese primer beso, porque no pareció el primero, parecía que fuera la continuación de algo, como si nuestros labios se reconocieran y solo estuvieran saludándose de nuevo. Abrazos, más besos, en los labios, en el cuello, en su cabello... y yo que sigo con el teléfono en la mano.

Gracias a Sol consigo llamar a mi madre, porque entre los nervios por tenerla cerca y que no me aclaro, no consigo hacer nada bien, creo que me tiene que decir dos veces que cuelgue el auricular antes de que comprenda lo que esas palabras significan. Le explico el problema de mi equipaje y que tengo que esperar una hora para poder recogerlo, así que vamos a tomar un café a un bar del aeropuerto. Allí es donde me doy cuenta de que su blusa es muy, muy, muy escotada, creo que ella no se dio cuenta, pero yo no comprendo como no vio que me perdía por ese escote cada vez que la miraba. En la mesa, tomando café, es cuando veo que ambas estamos temblando y que nos miramos como tontas mientras nos mordemos los labios y no soltamos nuestras manos. ¿De que hablamos? Ni lo recuerdo... Supongo que del viaje, de mi maleta perdida, de su viaje, del tiempo, de que parecíamos dos flanes que no dejaban de temblar y de que era bueno ver que las dos estábamos igual.

Antes de darme cuenta, ya ha pasado una hora (¿Será que el tiempo a su lado pasa más rápido?) y tengo que entrar a por mi maleta, me levanto feliz de la vida y dejo a Sol con mi equipaje de mano. Desde luego que, si sólo quería mi dinero, ese fue el mejor momento para robarme, mi hermana aún me dice que si llega a salir mal me quedo compuesta, sin novia y sin dinero... pero cuando salí de nuevo por las puertas, con mi maleta, Sol continuaba en el mismo lugar que la deje, con ese maravilloso escote e intentando hablar con un tipo que no hablaba nada de castellano. Me acerqué hasta ella, pagó (sigo pensando que pago muchas más cosas con yo por eso de que no me aclaraba muy bien con la moneda) y nos fuimos a buscar un taxi.

Si quieren saber que paso al otro lado, lean aquí.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Restos...

Haciendo limpieza encontré esto, tiene fecha... es de poco antes de abrir el blog, no llega ni a un mes antes. Ha sido, cuanto menos, curioso leerlo y he decidido traerlo aquí. Pero tranquilos, que lo traduciré para que lo puedan leer y entender... que me costó inclusive a mí.

13/05/07

Abro los ojos, miro a mi alrededor, me levanto y camino hacia el calendario, tachando el día. "Otro día más" dicen, "Un día menos" pienso.
A eso se reduce mi vida, a un calendario en el que voy tachando los días, rezando porque pasen rápido, por despertar y ser vieja de una vez, para poder morirme sin sentirme culpable por desearlo.
Se acerca, me besa, me toma de la mano y no siento nada. ¿Le amo? No sé porque me empeño tanto en preguntármelo si ya lo sé. Me mira, me abraza y me pregunta "¿Me quieres?". Quiero gritar, romper a llorar, decirle que no, que le odio, que me encierra, que me duele, pero sonrió, le beso de nuevo y, de nuevo le miento, "Sí, te quiero".
Así pasa mi vida. Entre gritos ahogados, lágrimas silenciadas y falsos te quiero. ¿Volveré a amar alguna vez? Lo veo tan complicado.


Ya no creo en el amor. Soy incapaz de amar. No puedo. No puedo entregar tanto de mí a nadie. Dicen que solo existe una persona para cada uno y que cuando la conoces todo lo anterior parece una mentira. ¿Y si ya la conocí? ¿Y si cruce con él una mirada perdida y me aleje? ¿Y si vive en la otra punta del mundo y jamás nos vemos? ¿Y si nadie me ve nunca?
Nadie se da cuenta de que hay tras mi sonrisa.
Quiero irme, alejarme, dejar este pueblo, este país. ¡Dejar esta vida impuesta que no es mía!

Necesito irme y encontrarme a mí misma. Dejar que mis ojos lloren lo que necesiten y empezar de cero, en otro lugar, otra vida, otra Sandra.

¡Quiero vivir!

Sentir que vale la pena abrir los ojos de nuevo e intentar seguir sin miedo a nada.

Bueno... pues eso fue lo que escribí un día de Mayo en el que me sentía "bien" porque eso era estar bien, cuando estaba mal de verdad, no podía ni escribir.
Ahora lo leo y... bueno... no sé si reírme por lo irónico de la situación actual o echarme a llorar... (es broma) todos sabéis ya que yo estoy muy bien y que soy muy feliz. Así que no os sintáis mal al leerlo.

Siempre hay una luz que nos guía,
aunque el cielo este gris...


Tú eres mi luz.

Puedes llamarlo Destino o no....

martes, 24 de julio de 2007

Desesperada....

Busco, desesperada, un poco más de ti. En cualquier parte, en ningún lugar en concreto. Abro páginas web donde hemos paseado juntos, blogs, foros, busco encontrarte en el messenger. Te escribo un mensaje que sé que no vas a leer. Busco tenerte un poco más cerca. Descubrirte en algún lugar donde no te haya encontrado aún...

Desde el miércoles pasado por la noche hasta ayer sin hablarte, sin oírte, sin decirte lo mucho que te amo, que te necesito, que me cuesta respirar sin ti.

Cuando sonó el teléfono anoche mi corazón voló, sabia quien era, sabia que eras tú mucho antes de empezar a escuchar su sonido. ¿Quien más podría llamar a esas horas? ¡Nadie! ¡Solo tú!

Aún no entiendo como pude contestar, me temblaban las manos, la voz, las piernas, todo me decía que estabas ahí... al otro lado de esa llamada. Contesté y escuché tu voz, por primera vez en días... en demasiados días. Desde que nos conocemos nunca habíamos estado tanto tiempo sin hablar. Aún no sorprendo a mi misma por haber sido capaz de retener dentro de mi las lágrimas que amenazaban con escapar, desconsoladas y que querían morir resbalando por tu piel.

Estabas tan cerca, susurrando a mi oído...
Estabas tan lejos, al otro lado del atlántico...

Y me preguntaste que como estaba... ¿Yo? ¿Como estas tú? Yo no soy la que casi abandona el mundo de los vivos para marcharse al único lugar donde ambos sabemos que el otro no nos podrá alcanzar. No sé porque pero también sabía eso. Que me preguntarías como estaba, que estarías sufriendo por mi, por hacerme sufrir... ¡Tú no tienes la culpa! Y gracias a todo estas viva, eso es lo único que importa... ¡Estas viva! Eso me dijiste cuando te pregunte como estabas.
Viva.

Escuchaba tu voz rota y me dolía, pareces tan cansada, tan derrotada, tan dolorida y tan dolida.

Mis palabras volaban por mi mente, mil preguntas, mil respuestas, mil frases que quería decirte, que había estado gritando y llorando al viento como una suplica por tu vida.

No me lo vuelvas a hacer, por favor. Si me dejas sola, me muero. No puedo vivir sin ti, me ahogo si no estas, te necesito, te amo, quiero verte, estar contigo. Pídeme que vaya y lo haré.

Pero no podía decir nada y, ahora ha sonado el teléfono y eres tú y, de nuevo me quede sin poder decir lo mucho que te quiero decir. Odio eso de que si uno no tiene saldo el otro no pueda hablarle.

¡Necesito hablarte cada día! ¿Es que no lo entiende nadie? ¡Cada día! Más que respirar, más que comer, más que dormir, más que vivir. Porque vivir sin ti, es solo media vida, amor. Solo media vida... y nadie puede vivir media vida mucho tiempo.


Está sonando I Stand Alone de Godsmack.

jueves, 12 de julio de 2007

Sol, Tiersen y mi decisión.

Tiersen vuelve a llenar mi habitación con sus melodías. Me hace sentir en paz, tranquila, segura... ¿Como la música puede hacer todo esto? No lo sé, pero a mi Tiersen me retira a un mundo de paz interior donde todo puede ser, donde no existe el tiempo, ni la distancia, ni los océanos o los países.

Cierro los ojos y te toco. Cuando Tiersen toca Les Jour Tristes me estás abrazando, siento tus caricias sobre mi piel, tus labios recorriendo suavemente mi cuello, tu voz susurrándome que me amas. Y es una enorme contradicción. Los días tristes. Así se llama la canción, ese es el título de la melodía que me transporta ahora hasta tus brazos.... ¿Triste? No estoy triste... ¿o sí?




La Noyée y veo tu mano aferrada al final de la mía, paseamos juntos por París, por Barcelona, por Monterrey... por todo el mundo. Está atardeciendo y es otoño. Los arboles pierden sus hojas y el suelo tiene el color del fuego. Marrón, naranja, rojo, dorado. Lo miramos y te ríes. Dices que tiene el color de mi pelo. ¿Y me estoy ahogando? No, no lo hago.



Le Moulin y todo cambia. Ya no estamos en París, ni en Barcelona, ni en ningún otro lugar. No se donde estamos. En un sofá, abrazados, mirando el televisor. Preparando el desayuno juntos. En la ducha haciendo el amor. Suena Le Moulin y son escenas diarias, sueños de lo que un día tendremos. De vivir el día a día contigo, a tu lado. Haciendo la compra en el supermercado. Pero sobre todo hay besos, caricias, largas noches de pasión entre las blancas sabanas de una cama.

Tiersen trae mis sueños a mi. Te acerca a mi lado. Hace que me envuelvas, me rodees, me poseas y te vuelvas sueño y realidad.


Paro la música y miro a mi alrededor. Una cama, un armario, una estantería con libros y cd's, un escritorio. Salgo de mi habitación y recorro mi casa. Vacía. No hay nadie, estoy sola. Ni tan siquiera Tommy me hace compañía. La verdad me aplasta de nuevo...

Vuelvo a la habitación, pongo la música de nuevo. L'homme aux bras ballants. El hombre de los brazos bailando. Sin lugar a dudas esta melodía invita a bailar... y bailo. Doy vueltas y más vueltas sobre mi misma, hasta que me mareo, hasta que no puedo más, hasta que mi cabeza no puede ni pensar. Quizás así olvide la distancia, los kilómetros que nos separan, el dolor que me causa saber que no te tengo, que me amas y no puedo tocarte, que hay otras a las que no has amado como a mi y si han probado el sabor de tus labios, lo increíble de tus caricias, que si se han visto reflejadas por tu mirada. Caigo al suelo, rendida, exhausta, sin saber ni como me llamo.

¿Pelirroja? ¿Será ese mi nombre?

L'absente empieza a sonar y las lágrimas resbalan por mis mejillas. ¡No, esta no! El ausente no... no lo podré soportar... Ausencia es quien no esta y quien no esta eres tú. Y nunca la soledad me había golpeado tan fuerte como ahora. Las notas de su piano no se arrastran, golpean con fuerza. Diciéndome en cada nota que no estas, que no te sueñe, que no te busque, que sería mejor vivir sin ti, que, de todas formas, lo hago cada día, lo hago cada noche, que porque me empeño en decir que te quiero, que te tengo, que nos amamos si no estas aquí. Duele. La verdad duele....

La parade me dice "Naked, in the bed, sleeping" y habla de mi. Desnuda, en mi cama, dormida... pensando en ti, en tus besos, en tus caricias... dice que a veces siento ganas de gritar, y es verdad. Siento ganas de gritar, de llorar, de arrancarme la piel porque ¿para que me sirve si tú no la puedes tocar? ¿De que me sirven mis labios si no te pueden besar? ¿De que me sirve la vida si no la puedo pasar a tu lado? ¿De que sirve nada si no estas aquí?

Me tiro en mi cama, aún desnuda, abrazo mi almohada, llorando, desgarrando mi garganta con mis gritos ahogados donde solo sé decir tu nombre, donde solo sé reclamar tus caricias.

¡Joder, duele! ¡Duele mucho!

Y pienso en todo lo que nos separa y en lo que nos une. ¿Que lado pesa más? ¿Que lado duele menos? ¿Cual me lo hará pasar peor? Nunca había conocido a nadie como tú, nunca había amado tanto, nunca había deseado nada tanto como estar a tu lado. ¿Sería más fácil dar marcha atrás? Ya no.... ¿o sí? No debería costar tanto pero, ¿quiero hacerlo?


¡NO!


No quiero dar marcha atrás, no quiero dar un solo paso que me aleje de ti, todos los que de quiero que sean para estar más cerca, más juntos, más felices, para luchar por ti, por la única que me conoce tanto que hasta me asusto. Por la que más voy a amar.

Y recuerdo las palabras de mi madre, unas que me dijo hace años, unas que hacia siglos que no recordaba. Será una tontería, quizás, pero me ha hecho sonreír. No sé a que vino la historia en su momento, no sé porque hoy las recordé, no sé porque las había olvidado. Hace años un día mi madre se acerco a sus dos hijas, nos miro y nos dijo "No sé porque lo sé, pero las dos os casareis con chicos extranjeros. Vuestro verdadero amor no vive aquí, están más lejos."

Sonrió. ¿Mi madre se equivoco o acertó de pleno? ¿Será Sol mi verdadero amor? Recuerdo que lo dijo triste, como con miedo, recuerdo haberle preguntado que le ocurría y recuerdo de nuevo sus palabras.... "Que os marchareis. Para vivir vuestro amor. Y yo no os tendré más conmigo"

¿Por eso me prohibe ir a México este verano? ¿Por qué sabe que ya ha empezado? ¿Por que sabe que yo haría todo por amor? ¿Por qué teme que no vuelva? No me canso de decirle que iré a verla, pero que sé que he de volver. No me canso de repetirme "Sabes que tienes que volver" pero, ¿tendré el valor de hacerlo cuando este entre sus brazos, llorando, esperando un avión al que no quiero subir, para regresar a una vida que no quiero vivir si no es con ella?

Supongo que por eso tiene miedo mi madre, por eso... Ella me conoce, ella sabe como soy, ella también cruzó una gran distancia para estar junto a mi padre, ella también espero, también se rió de quien le dijo que no podría tener un amor más joven que ella.

Ya sé porque tiene miedo. Somos iguales. Y ella lo hizo, sabe que yo también lo puedo hacer. Sabe que si tengo miedo de subirme a ese avión y cruzar medio mundo para verle, no es porque tenga miedo de ella, de que sea un tratante blancas o de alguna secta extraña... Sabe que si cuando pienso en hacer ese viaje se me acelera el corazón no es porque crea que algo puede ir mal...

Sabe que voy a subir a ese avión, sabe que voy a cruzar medio mundo, que voy a hacerlo sola y que voy a hacerlo este verano... Ya esta decidido.


¡Me voy!


Esta sonando... ¿hace falta que lo repita? ¡Descárgenlo y ya!

sábado, 7 de julio de 2007

De post a medias e interrupciones

Cuando estoy escribiendo en mi blog, muchas veces llega alguien y me interrumpe. Eso me molesta de sobremanera. ¿Por qué? Pues porque muchas veces mi inspiración se va y ya no vuelve... y ahí estoy yo con un post a medias y sin saber que poner en el blog.
Así que hoy os traeré esos post que quedaron a medio escribir. ¿Qué querían que hiciera? ¿Qué los borrase? ¡Son mis sentimientos, mis idas de olla, no puedo borrarlas como si nada.
Si no se entienden bien, es porque están a medias, sean comprensivos.


FUTURO

Viernes, 29 de Junio del 2007


Un blog llamado Destino tiene mucho de futuro, presagios y profecías, era impensable no hablar del futuro un día de estos, pero siempre he preferido dejarlo a un lado, es mejor no pensarlo.

El futuro siempre llega, a veces llega como una losa que se nos echa encima y nos aplasta, otras como un suave traje de plumas de oca que nos rodea, nos abriga y nos reconforta.

Solo hay una cosa cierta sobre todo lo que se ha dicho del futuro, que es incierto. Incierto como el saber si mañana seguiremos vivos. Todos lo damos por hecho, pero no se sabe. Un día te acuestas y no vuelves a despertar nunca. Así de incierto es el futuro.

Pero todos buscamos en él, buscamos nuestros sueños, nuestros anhelos, buscamos tener algo que ahora no tenemos y deseamos. Un nuevo amor, un familia, una casa, el coche de nuestros sueños, un mejor trabajo.... Todos recurrimos al futuro para saciar los deseos que nuestra alma tiene ahora. Esos deseos tan profundos que nos dañan, que nos hacen querer envejecer a toda prisa para poder alcanzarlos en ese incierto futuro que vemos delante de nuestros ojos en el que tenemos todo planeado.

Cuando tenía 15 años soñaba que cuando tuviera 20 tendría coche, novio y estaría estudiando una carrera como periodismo, magisterio infantil o psicología. Llegaron los 20 y era una vendedora de electrodomésticos, que tenía una mala relación con un chico que tenía coche pero que nunca me dejaba conducirlo a pesar de tener el carné.

Entonces soné que cuando tuviera 25 tendría una buena relación con otro chico, un trabajo mejor, un piso, un coche y un proyecto de familia. Cuando cumplí 25 años mi novio (no era el mismo) me pidió que me casará con él y quise llorar, parece bonito, ¿verdad? Pues no eran lágrimas de felicidad, eran de tristeza, estaba en una mala relación de nuevo, en una peor aún porque no supe decirle que no, me puse el maldito anillo. Un maldito anillo de oro blanco con un diamante de un quilate, un maldito anillo precioso, un maldito anillo que hubiera sido el sueño de cualquier mujer enamorada, pero no el mio. A mi ese anillo me pesaba como la losa del futuro que caía sobre mi y me decía que si iba a tener una casa, una familia y un marido, solo que no era la casa, la familia ni el marido que quería.

Ahora no puedo evitar sonreír, tengo casi 27 años, tengo un piso a medias con mi ex, tengo muebles, sabanas, vajillas, cuberterías, nevera, un mueble especial para guardar vinos, tengo mil cosas inútiles que quería tener cuando tenía 15 años, cuando tenía 20, cuando tenía 25... y son solo trastos inútiles que me recuerdan que el futuro no suele ser como uno lo espera.

Ha habido dos pedidas de matrimonio a mi persona en mi vida. Dos veces. Y las dos veces fueron terribles, fueron como decirme que me había puesto enferma. La primera la pude rechazar, no me falto el valor, pude decir que no y no tengo otro maldito anillo guardado dentro de una caja. La segunda vez me puse el anillo, y esa si fue como una terrible enfermedad, como un cáncer incurable que me decía que mi futuro estaba pactado y no era el futuro que yo deseaba.

Cuando era una niña y soñaba con ese momento no era así. Cuando era una niña y soñaba que alguien se quería casar conmigo era algo mágico, algo especial, algo maravilloso, algo que me iba a hacer feliz.



Dos veces.... son muchas veces.
¿Habrá una tercera?
¿Me hará ilusión?



Pienso en Sol y digo que sí, que habrá una tercera, que será ella, que será cuando no nos tengamos que separar nunca más, que nos entregaremos el uno al otro para siempre y que lo que el destino ha unido que no lo separe la distancia pero... ¿cuando? No es que tenga la necesidad de casarme, pero si tengo la necesidad de tenerle a mi lado. ¡Y es tan difícil!

No quiero ni pensar en el futuro cuando pienso en Sol, es difícil no saber si este año estaré a su lado, si besare sus labios, si acariciare su piel, si paseare agarrada a su mano como quien se agarra a la vida.

Hay tantas cosas que nos separan. Hay mucha agua entre nosotros, hay diferencia de edad, hay distintos países de procedencia, hay dos familias que no quieren que nos alejemos de ellos. Pienso en eso y duele. ¿Tengo que dejarlo todo por amor? ¿Tiene que hacerlo ella? ¿Que derecho tengo yo de pedirle que haga nada por mi? Y no encuentro respuestas....





LUNA

Sábado, 31 de Junio del 2007


Una enorme luna alumbra esta noche mi ciudad. Cuando la vi por primera vez hoy parecía envuelta en sangre, estallaba en llamas, sangraba y alumbraba mi corazón con una roja pasión. La miraba pensando en ti. Pensando que es la misma luna que tú miras cuando piensas en mi y me reconfortaba.


Me reconforta saber que es la misma luna, las mismas estrellas, el mismo sol y que, gracias a Dios, no es el mismo mar.

Mirando la luna mientras pienso en ti me parece que te tengo cerca. ¿Qué locura verdad? Pero es lo que he hecho durante toda esta noche, mirarla pensando en ti.

Ahora ya no sangra, ya no parece envuelta en llamas de pasión, pero sigo sin poder dejar de pensar en ti.


¡TE AMO, SOL!




DISTANCIA
Domingo, 1 de Julio del 2007.



¿Alguna vez os han dolido los metros? ¿Alguna vez habéis sentido el peso del tiempo dolorosamente sobre la piel? ¿Alguna vez habéis contado el amor en kilómetros de océano? ¡Yo sí! A mi me duelen los 9.970.000 metros que me separan de él.


Siento como una losa caer el peso de los días que pasan sin estar a su lado. Las maldita siete horas que hacen que ella y yo no podamos mirar la luna a la vez.
El amor que siento por ella se mide en centíme
tros cúbicos, como el océano atlántico que nos separa.

Todo es distinto cuando amas así.


Sol
y yo nos amamos con palabras porque nu
estras manos no se tocan, nuestros ojos no se ven, nuestras bocas no se besan... solo tenemos palabras. ¡Y eso duele!

Aunque mentiría si dijera que no estoy feliz. Nunca me había sentido tan feliz, nunca tan libre, tan yo misma, tan dueña de mi mundo como desde que estoy con ella. Y supongo que decir que estoy con ella es decir mucho más de lo que esa palabra significa. Estar. Estar es tener algo a tu lado y yo no la tengo, pero la tengo más de lo que nadie la ha tenido antes. Otra contradicción.

Yo tengo su alma, su amor, su corazón, tengo m
ás de lo que ha entregado a nadie, tengo más de lo que esta dispuesto a enseñar a nadie y solo puedo pensar en poseer su cuerpo. ¡Sí, como lo leen! ¡Su cuerpo! Las mujeres también tenemos apetito sexual a pesar de que muchas se empeñen en disimularlo.

Además, el amor es entregarse y a Sol y a mi no nos queda nada más que entregarnos, solo la piel, la carne, solo el cuerpo que se agita y se vuelve loco al pensar en sus caricias. Al pensar en las conversaciones que tenemos en las que mueren gatitos al final.



INÚTIL

Miércoles, 4 de Julio del 2007


¿De que sirvo yo aquí?
Me siento una inútil, estoy impotente, no puedo hacer nada, no valgo de nada.

La quiero, la amo, la necesito, daría mucho por ella, me da miedo pensar hasta donde llegaría por ella... y ahora ella sufre y yo estoy aquí. ¡Al otro lado del puto atlántico!

No puedo hacer nada para calmar su dolor. ¡Nada! No puedo evitar los golpes que la vida le da, no puedo...

Quisiera arrancar a correr y no parar hasta llegar a su lado. Rodearla con mis brazos y prometerle que nada ni nadie le volverá a dañar nunca. Levantarme, ponerme frente a ella y evitar que vuelva a ser herida. Evitar todos sus golpes aunque fuera con mi propio cuerpo, con mi propia piel.





Y hasta aquí mi popurrí de post interrumpidos (casi todos por mi madre ¬¬), quizás en unos meses, haya una segunda entrega de estas cosas.


Como anotación final, os diré porque la luna se ve roja en ocasiones. Si prestaste atención, te habrás dado cuenta que la luna solo se ve rojiza o anaranjada cuando esta cerca del horizonte. Este mismo fenómeno sucede en el amanecer o atardecer, cuando se ve todo rojizo o anaranjado. El fenómeno es simple de explicar pero difícil de comprender si no entiendes la naturaleza ondulatoria de la luz.
En resumen... el color anaranjado se debe a la polarización que recibe la luz que proviene de un lugar cerca del horizonte. Que quiere decir esto??? La luz se mueve como una Onda electro magnética (OEM). Si vemos esta onda de frente, la veremos como un circulo lleno, eso quiere decir que se mueve hacia todos lados. Cuando la luz ingresa en la atmósfera lo que sucede es que la luz se polariza, o sea, que una o varias de las direcciones en la que se mueve la luz desaparece y por lo cual da una nueva combinación de campos eléctricos y magnéticos. Esto ocasiona que se vea otro color y no la luz blanca que estamos acostumbrados a ver. Ver el cielo celeste también es un fenómeno de polarización. Por que solo se ve anaranjada cerca del horizonte? simple, por que la luz tiene que atravesar por una mayor cantidad de atmósfera para llegar hasta tus ojos y eso la polariza cada vez mas. Para que te imagines un poco mas, una lente de sol es un filtro polarizador, que solo deja pasar cierto tipo de color de luz y otros no. En este caso, no deja pasar la luz UV. Si te pones unas lentes rojas, veras todo rojo, que significa, que la luz se polarizo y a tus ojos solamente llega luz polarizada roja. Si quieres aprender un poco mas de esto puedes ver en varios lados lo que es la luz polarizada, linealmente polarizada, elípticamente polarizada. Si quieres profundizar en el tema deberás saber al dedillo las ecuaciones de Maxwell y tener un amplio conocimiento de análisis matemático para poder deducir el resultado de diferentes tipos de polarizaciones, sobre todo las elípticas.

Esta sonando La luna me sabe a poco de Marea.

viernes, 29 de junio de 2007

¿Juntos?

De nuevo me voy a trabajar sin haber hablado contigo, sin haberte visto, sin haber podido decirte que te amo, que te necesito de una forma que odio necesitar a alguien.

Me cambias hasta el humor, los días que no hablo contigo son más tristes, más grises, más oscuros y mi sonrisa se vuelve forzada e inútil, como algo sin vida porque tú no estas para revivirla.

Es una sensación extraña el necesitarte tanto, el saber que te quiero tanto que me cuesta respirar cuando pienso en como debe ser besar tus labios, esos que me torturan desde tus fotos y me incitan a locuras impensables.

Duele no hablar contigo, duele casi tanto como no tenerte a mi lado, duele casi tanto como saber que somos marionetas que alguien decidió poner muy lejos la una de la otra, que por mucho que hagamos, no te tengo. Que por mucho que nos queramos, no podemos amarnos. Que por mucho que luchemos, que lloremos, que gritemos y nos desgarremos el alma en cada grito, no pasará nada.

Solo existe una forma de estar juntos, solo una. Y ambos sabemos cual es. Antes me daba miedo pensar en como sería ir y tener que volver después sin ti, ahora no es miedo. Es peor. Ahora no existe la palabra que pueda describir como debe doler separarse de ti.

Hoy no he hablado contigo y estoy así.... ¿Como será que me arranquen de tu lado? No quiero ni pensarlo.

Mi madre me sigue llorando para que no emprenda este viaje, dice que si el destino no tiene que unir, lo hará sin necesidad de que yo vaya a verte. ¿Es que no entiende que el destino ya nos ha unido? ¿Que solo falta que nuestros cuerpos se unan porque nuestras almas se unieron la primera vez que hablamos?

Dice que tengo que tener miedo de lo que me pueda ocurrir estando ahí, que debo tener miedo de ti, que es una locura, que he perdido la cordura... pero me da igual lo que digan.

Me siento como la canción que estoy escuchando, la canción que hoy suena todo el día en mi cabeza.

Sin Miedo a Nada de Alex Ubago con Amaia Montero.


Me muero por suplicarte que no te vayas, mi vida, me muero por escucharte decir las cosas que nunca dirás, más me callo y te marchas, mantengo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más.

¿cuanto tiempo vamos a esperar?

Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte, me muero por divertirte y que me beses cuando despierte, acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca.

Me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando palabras que llegan a este pobre corazón, voy sintiendo el fuego en mi interior.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas, abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente, me muero por intrigarte y seguir siendo capaz de sorprenderte, sentir cada día ese flechazo al verte, ¿qué más dará lo que digan? ¿qué más dará lo que piensen? Si estoy loca es cosa mía y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor, vuelvo a ver brillar la luz del sol.

Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas, abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.


Esta sonando Sin Miedo de Alex Ubago con Amaia Montero.

martes, 19 de junio de 2007

Un buen día

Ayer quería escribir en el blog y contaros un poco como va mi vida, pero como pensaba que hoy iba a tener un día terrible y llegaría con ganas de aporrear las teclas del ordenador hasta que la mala leche desapareciese, no lo hice. Así que hoy si lo haré, pero no para aporrear las teclas a base mala leche. Hoy ha sido un buen día.

No sé si es porque tenía la idea de que iba a ser un día terrible, porque hice caso al refrán ese de que "A quien madruga, Dios le ayuda" o porque los astros estaban en una alineación que favorecía a los leo con ascendente virgo (ni idea de que ascendente tengo, es por decir algo), la cuestión es que hoy me he levantado una hora antes de lo previsto. Me he arreglado tranquilamente, he desayunado en el bar de siempre diciendole a la dueña que me ponga el café con la leche natural, por favor y me he tomado una pequeña magdalena para coger fuerzas en este día largo y terrible de tragar KTL y sollarme las rodillas en el piso de la furgoneta.

A las 6 de la mañana, justo cuando empieza mi jornada laboral, he tenido un encuentro con el chico que iba a sollarse las rodillas en la furgoneta y me ha dicho que no hace falta que yo entré en ninguna, que él ha venido a hacer eso. No me lo podía creer. Mi sonrisa, que ya era de un tamaño preocupante, creo que se me veía hasta la muela del juicio, se ha hecho aún más grande. No iba a tener que meterme en cada unidad y en menos de dos minutos sacar los regales de KTL con una pequeña lijadora, no iba a tener que hincarme de rodillas en la dura chapa, no iba a tener que tragar la KTL que la maquina expulsa cuando lijas, ni soportar el terrible calor que hace dentro.

Pero lo mejor no ha sido eso, no. Lo mejor ha sido que como yo estaba en ese puesto nuevo con el pobre chico que se destrozaba las rodillas mientras yo estaba más tranquila que nunca, mi anterior puesto, o sea, mi puesto de cada día, estaba siendo ocupado por mis compañeros. Y digo "mis" no "mi" porque resulta que hoy se han dado cuenta de que tengo el peor puesto de toda la linea. Hoy han visto que mis quejas no son por aburrimiento, que el puesto esta muy cargado de trabajo y no se llega bien. Y mañana vuelvo a él. ¡Vale! Eso no es una buena noticia, pero si es que por fin se hayan dado cuenta de que por ser la hija de un Maestro de la fabrica yo no recibo ningún tipo de favor, que por ser mujer no me dan un puesto más suave, que nadie se saca el puesto que yo llevo haciendo más de 2 años. ¡Eso si es bueno! Por primera vez desde que entré a trabajar aquí, mis compañeros me han mirado sin envidia en los ojos y con un poco de admiración, por primera vez he sentido que muchos se daban cuenta de que me gano a pulso y con el sudor de mi frente cada uno de los euros que me pagan. Que no soy la hija de un jefe, que soy una más en la linea y que tengo que luchar cada día con mi puesto de trabajo igual que todos los demás. Por todo esto hoy ha sido un buen día.

Pero no ha sido solo por esto.

Mi día ha tenido un par de puntos muy buenos. Mis compañeros siguen empeñados en que me busqué novio (si ellos supieran...) y como han traído a un chico de otra fabrica para arreglar los problemas de la KTL, han decidido que ese chico seguro esta bien para mí. Ni siquiera saben su edad (mucha más que yo, tiene hasta hijos), como es (le saco más de una cabeza) ni nada... Lo único importante es que no me eche a perder. ¡Ni que fuera una mayonesa del Carrefour!


*Sandra se busca en el culo a ver si se encuentra la fecha de caducidad, como no encuentra nada le pide a su mama que busqué en la cabeza*

-Siempre está en la cabeza o el culo, mamá, búscalo.- le digo a mi madre que me mira preocupada.

-¿El qué?- pregunta con el teléfono en la mano mientras marca el número del psiquiátrico.

-Mi fecha de caducidad. ¿Qué va a ser? Los botes la tienen en el tapón o la base. Pues tiene que estar en el culo o en la cabeza.

*Veo que mi madre habla por teléfono mirándome raro y me voy de nuevo a la habitación*


Bueno, después de mi ida de olla de hoy, sigo con la historia del compañero de Montcada (la otra fabrica) y mis casamenteros particulares. Pues la cosa esta en que uno ha dicho que ese chico solo vendrá unos días porque el problema no es de Montcada, que es de Inglaterra. Entonces han dicho que vendría un inglés. Ya me querían casar todos con el ingles. Pero el Lolo, que ha sido el último en enterarse de todo el follón del defecto de la KTL ha añadido algo más. "El problema no es de Inglaterra, es de México. Van a traer un Mexicano. ¿No te gustaria tener un novio Méjicano, Sandra?". Juro que si no llega a ser porque ya me había tragado el agua que tenia en la boca, me habría muerto atragantada. Me ha dado un ataque de risa en plan explosivo. Todos me miraban alucinados. Y yo, ahí, descojonándome yo sola. Uno me ha mirado todo serio y me ha dicho ¿Es que tienes algo en contra de los Mejicanos? Entonces ya ha sido cuando se me han saltado las lagrimillas y todo y, como buenamente he podido, les he dicho "Si puedo escoger al Méxicano que viene, no tengo problema". Menos mal que ha sonado la alarma y hemos vuelto al trabajo, porque ya no sabia ni que decirles, me han mirado con cara de no entender una mierda de lo que decía y me he ido más contenta que unas castañuelas.

Y en el ultimo descanso, un compañero que se casa dentro de poco ha preguntado si quiere que nos traiga algo del sitio donde va de luna de miel. Yo andaba despistada cuando lo decía, así que al rato me ha dicho ¿Tú quieres algo? Le he mirado extrañada y le he dicho ¿Algo de qué? Porque por querer, quiero muchas cosas. Los compañeros de nuevo han empezado con lo del novio y todo eso y Sergio (el que se casa) me ha preguntado de nuevo ¿Que si quieres que te traiga algo de México? De nuevo mi cara ha sonreído y le he dicho ¿Puedo escoger? Creo que en ese momento les he asustado porque me han mirado raro. Y ahí de nuevo han empezado las preguntas que si ¿Qué tienes tú con México? ¿Qué a quien has perdido por ahí? Y esas cosas. Pero, de nuevo, me ha salvado la campana. Y les he dejado con las ganas de seguir cotilleando sobre mi vida privada.

Aunque mañana ya sé de que tengo charla a la hora del bocadillo. Y mi jefe hoy me ha preguntado si me gusta Maná. No es que no crea en las coincidencias, pero... no me suena a coincidencia que me pregunte hoy por Maná.

A todo esto, ¿creéis que si le pido al Sergio me traiga a Sol lo hará? Cuando intenté enviarme por UPS Transporte Urgente me soltaron no sé qué sobre los derechos humanos y no meter a las personas en paquetes. Y eso que había hecho los agujeros para respirar. De pequeña tenia así a las mariposas y nadie decía nada....


Esta sonando Ventilaor R-80 de Ojos de Brujo.

martes, 12 de junio de 2007

Mis cosas y yo.

Bueno, creo que algún día deberé contar algo sobre mí. Algo más que mis delirios diarios frente al pc.

Soy mayor, mucho más que la mayoría de los que leen esto, el doble que algunas, (ellas saben de quien hablo) cuento con casi 27 años. Y hace meses que lo digo porque sé que si no lo asumo poco a poco, el día 8 de Agosto caerá sobre mí con tanta fuerza que no podré resistirlo. No tengo miedo a envejecer, tengo miedo a no conseguir las cosas que esperaba tener a ciertas edades.

Soy Leo, el signo más orgulloso del zoodíaco, no sé si creer mucho en eso, pero desde luego, que orgullosa soy un rato. También es el signo de fuego por excelencia, mi astro representativo es el sol. ¿Puede haber algo más caliente que el sol? Así que soy puro fuego, y no hablo del sexo (eso solo lo pueden saber unos pocos afortunados) hablo de todo en general.

Siempre hago las cosas con pasión, poniendo mi alma en todo, dando hasta el último suspiro de mi aliento, hasta mi última gota de sudor. Pero no todo lo Leo es bueno, ni ser tan fogosa tampoco, a veces me pierde el no saber esperar, me pierde el no morderme la lengua, el quererlo todo, ahora y como yo digo. Soy muy impulsiva, no pienso las cosas, las hago. Y eso a veces me ha traído más problemas que alegrías, pero siempre he pensado que es mejor arrepentirse de haber hecho algo, que no pensar que hubiera pasado si lo hubiera hecho.

Otro de mis aspectos más extraños es que soy una contradicción, pero no una pequeña, sino una enorme contradicción. ¿En qué? ¡En mil cosas! Y no me refiero a que un día diga "Me gusta el azúcar" y al otro no. Si no a cosas más sutiles. Siempre me han fascinado los vampiros, pero escogí ser una mujer-loba en Bitefight. Tengo mucha cara al decir las cosas, a pedir lo que es mío y nunca me ha importado nada lo que la gente (con gente me refiero a la gente que no me conoce) piense de mí, pero puedo enrojecer hasta tomar el aspecto de un semáforo con media palabra. Me gusta que me digan un piropo bonito, pero me cohibe tanto que luego no sé como actuar y prefiero que no me los digan. Soy capaz de abrazar a alguien que apenas conozco, pero no puedo hacerlo con mis padres sin sentirme incomoda. Creo que estas cosas son tan contradictorias que merezco ser llamada contradicción.

Cuando lloro me gusta mirarme al espejo, y cuando sufro dolor espiritual me gusta sentirlo también físico. Sé que suena masoca, puede que lo sea un poco. Aunque he de decir que lo que más temo en este mundo es el dolor, me da miedo el espiritual porque te desgarra por dentro, pero temo más el físico, así que de nuevo es una contradicción.

En el cine o los deportes, si me pongo nerviosa pego saltitos en el asiento, me estrujo las manos, hablo a la pantalla y me muerdo los labios, aunque eso también lo hago cuando quiero besar a alguien. No me cuesta decirle a un hombre que deseo besarle, pero me cuesta horrores hacerlo yo misma. Me gusta que los hombres sean fuertes y duros para todos, pero que conmigo muestren su lado más humano.

Lo primero que me fijo de un hombre son sus ojos, luego sus labios y sus manos. Si sus manos no me gustan, es raro que dejé que me lleguen a tocar algún día. También suelo mirar el culo, para que mentirnos, me gusta que tenga un buen culo, no que sea más o menos respingón, sino que este acorde con su cuerpo, que el conjunto sea algo armonioso. Y también suelen gustarme los hombres con la nariz más grande que pequeña. Quizás sea porque creo que mi nariz es grande y no me gusta, y busco otra nariz grande para que no pueda comparar.

¡Odio mi nariz!

Nunca pensé hacer un blog, nunca creí tener nada interesante que contar, pero puede que me equivocará porque esto es un desahogo, me gusta escribir aquí, explicar mis miedos, mis alegrías, mis sentimientos. Supongo que es porque ahora siento tanto que necesito expresarme de alguna forma.

Mi vida ha cambiado mucho en poco tiempo, y ese cambio tiene nombre, apellidos, una nacionalidad muy lejana a la mía y los ojos más hermosos que he visto en mi vida.

Ambos nos hemos salvado la una a la otra de una vida terrible que no nos gustaba, ambos nos hemos tomado de la mano y hemos sonreído a la vida porque nos ha unido a pesar de todo.
Nunca había pensado en el destino antes, no de esta forma. No en como si fuera una fuerza imparable que nos maneja a su antojo y nos une y nos separa a la vez. Pero ahora lo pienso así.

El destino me ha unido a Sol, pero a la vez a hecho que Sol haya nacido en la otra punta del mundo. Es caprichoso y cruel, pero sé que nos ha unido por algo y sé que no nos dejará así.

Y, si hablo de mí, ¿por qué hablo de Sol? Porque ella forma parte de mí, ha calado tan dentro y tan rápido que siento que es parte de mí, tanto que es más mio que yo misma.

Así que hablar de ella es normal, ella es mi vida.

Que aunque estemos separados,
estamos juntos.


Esta sonando Monochrome de Yann Tiersen.

viernes, 8 de junio de 2007

El sufrimiento es lo que pagas por sentir....

Creo que es una de las frases más profundas, sinceras y ciertas que he escuchado nunca. No es mía. Esta frase es de Sol (no me denuncies por plagio, amor) y si no saben quien es Sol, es que no me conocen tanto como creen, pero ya irán conociéndole.

Esta frase me la dijo él en un momento en que mi vida parecía carecer de sentido. Sé que los que saben quien soy dirán que soy divertida, alocada y que me gusta seguir las bromas y cosas así, pero yo tengo dos caras.

La que enseño al mundo y la que solo unos pocos pueden ver.

Mi otra cara, la que casi nadie conoce, ya no sentía nada. Ni amor, ni dolor, ni angustia, ni miedo... ¡Nada! Todo se había convertido en un acumulo de días que yo esperaba que pasarán rápido para poder descansar en paz. Nunca he pensado en suicidarme, pero la idea de morir no me parecía tan terrible. Estaba viviendo mi vida como quien mira una película, los acontecimientos pasan y solo esperas que llegué el final, para poder descansar, para poder sentirme libre de una vez.

Y, entonces, llego Sol...

Y fue Sol más que un hombre, fue más que una amiga, fue más que una amante. Sol es todo. Es quien me dijo que "El sufrimiento es lo que pagas por sentir..." y, aunque suene extraño, ¡quiero sufrir! Porque si sufro, estoy viva. Y si estoy viva, es que todo va mejor, es que mi vida tiene sentido de nuevo. Nadie quiere sufrir, pero es mejor sufrir que no sentir nada. Es mejor sufrir que la indiferencia. Es mejor sufrir que mirar como la vida pasa. Es mejor sufrir por un amor imposible, por una pareja que no está, por una chica que vive a once horas de vuelo directo... es mejor eso, que caminar por tu vida mirándola sin desear nada de ella.

El sufrimiento parece un precio alto, pero no es nada comparado con sentir todo lo demás, todo lo que la vida nos ofrece cada día. A mí la vida me ha ofrecido un amor que la gente considera imposible, irreal, incluso puede que lo consideren absurdo, pero no es nada de eso. El amor que sentimos el uno por el otro nos ha atrapado y nos ha devuelto la vida, la alegría por estar aquí, las ganas de vivir, de sufrir por estar lejos. Deseo sufrir a Sol, deseo que me duela en cada poro de mi piel, en cada fibra de mi alma, en cada átomo de mi cuerpo.... el sufrimiento no duele si es por Sol.

¡Si es por Sol, quiero sufrir!

miércoles, 6 de junio de 2007

¡Feliz Cumpleaños, Tommy!

Hoy es el cumpleaños de uno de los tres seres del planeta a los que les puedo decir que les quiero sin sentirme rara, es que soy muy despegada... y eso de decir "Te quiero" me cuesta muchísimo. Así que para mí es un gran día. Es el cumpleaños de Tommy, y dirán...

¿quien es Tommy?

¡Pues Tommy es mi perro!


Mi pequeño de seis años mezcla entre Fox-Terrier y Maltés. Este perro fue un regalo mutuo que el destino nos hizo.

Yo me sentía sola y triste y buscaba un animal de compañía, y un buen día voy paseando por Barcelona y este pequeñín (tenía 10 meses) se tira a mis pies para que le acaricie. La dueña me dice que no me encariñe porque le van a sacrificar, que iba de camino al veterinario para que le pusieran la inyección letal. Cuando escuché eso casi me da algo. ¿¡Como iban a sacrificar a esa pequeña monada!? A si que le dije que si me lo podía quedar, y a la mujer le falto tiempo para darme la correa, el peine y el perro.

Desde ese día Tommy y yo nos hacemos compañía mutua, él siempre me espera en la puerta de casa feliz de verme llegar, y por muy duro que haya sido el día, siempre me arranca una sonrisa. Y nunca me exige nada, solo salir a la calle una vez al día (es que es un santo) y que le de mimitos. Es imposible no quererle.

Un perro es una responsabilidad,
pero si te dejas querer,
también es un amigo.

¡Feliz cumpleaños, amigo mío!

martes, 5 de junio de 2007

¿Por qué "Destino"?

Quizás se pregunten eso. ¿Por qué llamar a este blog Destino? ¿Por qué no un nombre más simple, menos utópico, más tangible que el destino? Pues, porque a pesar de lo que muchos nos negamos a creer, yo entre ellos, el destino existe. Y no creo que exista en un plano abstracto, sino que es algo tan tangible que si dejamos de respirar unos segundos, podremos tocarlo.

El destino es algo maravilloso a lo que a veces le damos la espalda por miedo a que sucederá, pero a veces, si conseguimos reunir el valor necesario podemos entrar de cara a él, sin miedo, y nos dejamos hacer y lo que encontramos es tan maravilloso que no podremos dejar de preguntarnos porque no lo hicimos antes.

Yo me he vuelto creyente, creo en el "Destino" y solo tengo ganas de que el destino me abrace con las manos y no dejar que me suelte nunca más. Y si os preguntáis si mi destino tiene manos, os diré que sí. Y no solo tiene manos, tiene unos labios maravillosos, unos ojos impresionantes y no sigo más porque es mi destino y si este es un pronombre posesivo, será por algo, ¿no?


¡Porque es mi destino!

Y sus ojos, sus labios, sus manos
y todo lo demás,
los quiero solo para mí.