Reloj no marques las horas... detente un momento te lo suplico, congela el tiempo para que mi corazón lo haga a la vez, para que la calidez que me envuelve, para que mi Sandra no se marche. Reloj no te lleves mis caricias, mis besos, mis abrazos ni mis mimos.
Besos sabor a sal... saben así por las lágrimas que corren entre los labios. Esa boca que antes estaba roja e hinchada, ahora se parte por no recibir más atenciones. Ese cuerpo que se encendía por algún roce ahora se apaga y se oculta, no quiere saber de manos ajenas, ni de caricias falsas.
Pero escúchame bien reloj maldito, algún momento yo seré tu dueña y aunque no te pueda detener, no me importara el paso de las horas. Sandra estaremos juntas, de eso estoy más segura que nunca. Te amo.
Reloj marca tus horas, esta vez no lentamente sino que te pido que te apresures hasta el momento en que volvamos a estar juntas.
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miércoles, 13 de febrero de 2008
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