Quizás esta sea una de las grandes preguntas de la historia de la humanidad. Una de esas que siempre se queda sin repuesta, que da igual lo que digas porque todo sabe a poco cuando hablas de amor.
Hay muchos tipos de amor, miles de formas de amar distintas, cada persona tiene su propia forma de amar y no tiene porque amar igual a todas las personas que ame. Yo amo a poca gente, hay muy pocos a los que mi corazón guarde un rinconcito para vivir en él. Y no a todos les amo por igual.
Existe el amor de amigos, ese amor tan puro e inocente que te hace saber que pase lo que pase, hagas lo que hagas, nunca perderás a ese amigo. No todos los amigos tiene ese grado de amar, solo los amigos de verdad. Esos que no te quieren por tus virtudes, sino a pesar de tus defectos. Esos que nunca te dirán que no hagas esto porque esta mal, sino que te demostrarán su apoyo a pesar de creer que vas a errar y que cuando erres no te dirán un "Ya te lo dije" sino que te darán la mano para ayudarte a levantarte. A esos amigos siempre los tendrás en un rincón del corazón, siempre les amarás por lo mucho que te han ayudado, a pesar del tiempo, a pesar de los años, a pesar de todo.
Existe el amor de familia. Yo siempre digo que la familia es una imposición, tú no decides con que familia quieres vivir, de ser así, seguro que casi nadie viviría con la familia que le toca de verdad. Todos tenemos choques con la familia y, a pesar de eso, les queremos. A pesar de que nos castiguen sin salir, que nos obliguen a comer verdura, que nos griten, nos peguen, que no nos entiendan. Sé que hay familias que no se aman, no como yo amo a la mía, pero también sé que por mucho daño que la familia nos haga, es difícil no quererlos. También sé que a mis padres les gustaría que yo les abrazase más, que les dijera que les quiero más veces, pero la única persona de mi entorno a la que le puedo decir estas cosas sin problemas y abrazarla siempre que quiero, es a mi hermana. Supongo que es porque ella nunca me ha fallado, ni una sola vez en mi vida. Nunca me ha herido, nunca me ha hecho sentir mal. Por eso la amo tanto.
Hay otro tipo de amor, el más alocado, el que te puede hacer tocar el cielo con la puntas de los dedos, el que es capaz de hacerte sentir que el mundo se detiene con solo una mirada. El amor de pareja. Ese amor es lo que empuja al ser humano a seguir adelante cuando casi todo parece perdido. Es el amor que te hace temblar las piernas cuando ves el objeto de tu deseo, que hace que tus manos no puedan teclear correctamente, que consigue que tus dientes torturen tus labios a mordiscos por no poder besarle. Ese amor tan grande e incondicional que hace que nada importe más que él. Ni la edad, ni la distancia, ni el mar, los orígenes de cada uno o el estilo de vida. Yo me he enamorado y cualquiera que haya leído esto con anterioridad sabe de quien. De Sol.
Sol es más joven que yo, casi 6 años, me siento una vieja cuando lo pienso, pero cuando hablo con ella el amor me hace sentirme una niña a su lado y hasta me hace gracia que su hermano me llame asaltacunas. Si es que en el fondo tiene razón, pero no puedo evitarlo. Sol vive al otro lado del atlántico. A más de 5000 kilómetros de océano. Parece un abismo tan impenetrable que duele solo de pensarlo y el único consuelo que nos queda es pensar que el mar que baña nuestros pies nunca es el mismo que nos separa.
Mis padres han llamado a Sol ilusión, amor imposible, una locura, tontería, secta (pero aún no deciden si religiosa, satánica, de esas de suicidio masivo o de las que se quedan con todo lo que tienes), niño, mentira.
Hay muchos tipos de amor, miles de formas de amar distintas, cada persona tiene su propia forma de amar y no tiene porque amar igual a todas las personas que ame. Yo amo a poca gente, hay muy pocos a los que mi corazón guarde un rinconcito para vivir en él. Y no a todos les amo por igual.
Existe el amor de amigos, ese amor tan puro e inocente que te hace saber que pase lo que pase, hagas lo que hagas, nunca perderás a ese amigo. No todos los amigos tiene ese grado de amar, solo los amigos de verdad. Esos que no te quieren por tus virtudes, sino a pesar de tus defectos. Esos que nunca te dirán que no hagas esto porque esta mal, sino que te demostrarán su apoyo a pesar de creer que vas a errar y que cuando erres no te dirán un "Ya te lo dije" sino que te darán la mano para ayudarte a levantarte. A esos amigos siempre los tendrás en un rincón del corazón, siempre les amarás por lo mucho que te han ayudado, a pesar del tiempo, a pesar de los años, a pesar de todo.
Existe el amor de familia. Yo siempre digo que la familia es una imposición, tú no decides con que familia quieres vivir, de ser así, seguro que casi nadie viviría con la familia que le toca de verdad. Todos tenemos choques con la familia y, a pesar de eso, les queremos. A pesar de que nos castiguen sin salir, que nos obliguen a comer verdura, que nos griten, nos peguen, que no nos entiendan. Sé que hay familias que no se aman, no como yo amo a la mía, pero también sé que por mucho daño que la familia nos haga, es difícil no quererlos. También sé que a mis padres les gustaría que yo les abrazase más, que les dijera que les quiero más veces, pero la única persona de mi entorno a la que le puedo decir estas cosas sin problemas y abrazarla siempre que quiero, es a mi hermana. Supongo que es porque ella nunca me ha fallado, ni una sola vez en mi vida. Nunca me ha herido, nunca me ha hecho sentir mal. Por eso la amo tanto.
Hay otro tipo de amor, el más alocado, el que te puede hacer tocar el cielo con la puntas de los dedos, el que es capaz de hacerte sentir que el mundo se detiene con solo una mirada. El amor de pareja. Ese amor es lo que empuja al ser humano a seguir adelante cuando casi todo parece perdido. Es el amor que te hace temblar las piernas cuando ves el objeto de tu deseo, que hace que tus manos no puedan teclear correctamente, que consigue que tus dientes torturen tus labios a mordiscos por no poder besarle. Ese amor tan grande e incondicional que hace que nada importe más que él. Ni la edad, ni la distancia, ni el mar, los orígenes de cada uno o el estilo de vida. Yo me he enamorado y cualquiera que haya leído esto con anterioridad sabe de quien. De Sol.
Sol es más joven que yo, casi 6 años, me siento una vieja cuando lo pienso, pero cuando hablo con ella el amor me hace sentirme una niña a su lado y hasta me hace gracia que su hermano me llame asaltacunas. Si es que en el fondo tiene razón, pero no puedo evitarlo. Sol vive al otro lado del atlántico. A más de 5000 kilómetros de océano. Parece un abismo tan impenetrable que duele solo de pensarlo y el único consuelo que nos queda es pensar que el mar que baña nuestros pies nunca es el mismo que nos separa.
Mis padres han llamado a Sol ilusión, amor imposible, una locura, tontería, secta (pero aún no deciden si religiosa, satánica, de esas de suicidio masivo o de las que se quedan con todo lo que tienes), niño, mentira.
¿Tontería? ¿Mentira?
Estoy de acuerdo en muchas de las cosas que le han llamado. Si me parece una ilusión, la ilusión que me ha devuelto las ganas de vivir, la sonrisa, la alegría de creer en el amor. Amor imposible, como no voy a creérmelo, vive a 11 malditas horas de vuelo de mí, es tan imposible como real lo siento en mi corazón. Una locura, también es una locura. Amar a quien sabes que no puedes tener a tu lado, a quien sabes que quizás no puedas tener en mucho tiempo, a quien sabes que puede que veas tan solo unos días y después pases mucho tiempo sin ella. Sí es una locura.
¿Pero como pueden decir que es una tontería y una mentira?
Yo nunca me había sentido tan libre, nunca tan feliz, nunca tan viva. Y me dicen que es mentira, que lo que siento no es real. Que es una tontería, como cuando eres una niña y te encaprichas con una muñeca, que se me pasará.
Miro las fotos que tengo de Sol y me sonrojo, si me fijo en el detalle de sus labios hasta me mareo, no puedo dejar de pensar en como será besarle, en como será recorrer su cuerpo con mis labios, en como será que él recorra el mio con los suyos. Pienso en como olerá su pelo, su piel, en como será sentir sus caricias. Pienso en Sol y solo puedo ver paseos de la mano al atardecer, sesiones de cine sentados muy juntos en el sofá, en las risas que nos echaremos cuando la gente nos vea juntos y piensen que como es posible que dos personas tan distintas vayan cogidos de la mano. Nunca le he visto de verdad, pero conozco su movimientos en mi mente. Creo que sé como camina, como mira. He visto nuestros encuentros mil veces en mi mente, he sentido sus caricias en mi piel, me he visto apartando su pelo de la cara para poder mirarle a los ojos y sentir como me ahogo en ellos. Se me acelera el corazón si pienso en ella caminando hacia mí el día que nos veamos, acercándose a mí para besarme como hace tanto tiempo que deseamos besarnos. Sol es más de lo que nunca creí poder sentir por nadie, es amar sin esperar nada a cambio, sin miedo a nada, sin esperar nada más que su amor, sin pedir nada. Sol me ha enseñado una nueva forma de amor.
He vivido un amor de mentira las últimos tres años de relación con mi novio, cada día era una mentira, cada día un te quiero que no sentía, un beso que no quería dar, una caricia que no quería recibir. ¡Eso sí era una mentira! Y la sentía sobre mi piel. ¿Y me dicen que algo que siento en mi piel, en mi cuerpo, en mi alma, en mi corazón es una mentira? Algo que siento tan profundo, tan mío, tan dentro no puede ser mentira. Algo que me revive, me da fuerzas, algo que me hace sonrojarme, que hace que mi estómago se vaya de viaje cuando me dice alguna frase cariñosa que no espero en ese momento. Algo así no puede ser mentira. Es imposible que lo sea.

Lo que siento es amor, tiene que serlo porque es lo más fuerte que he sentido nunca. Y si esto no es amor, entonces no sé que pueda serlo. Si no es amor algo que no me deja pensar en nada que no sea Sol, que me hace llamar a todos por su nombre, que me hace desear cada día sus labios, reclamar al mar sus caricias. Si esto no es amor, entonces no sé que es el amor.
Miro las fotos que tengo de Sol y me sonrojo, si me fijo en el detalle de sus labios hasta me mareo, no puedo dejar de pensar en como será besarle, en como será recorrer su cuerpo con mis labios, en como será que él recorra el mio con los suyos. Pienso en como olerá su pelo, su piel, en como será sentir sus caricias. Pienso en Sol y solo puedo ver paseos de la mano al atardecer, sesiones de cine sentados muy juntos en el sofá, en las risas que nos echaremos cuando la gente nos vea juntos y piensen que como es posible que dos personas tan distintas vayan cogidos de la mano. Nunca le he visto de verdad, pero conozco su movimientos en mi mente. Creo que sé como camina, como mira. He visto nuestros encuentros mil veces en mi mente, he sentido sus caricias en mi piel, me he visto apartando su pelo de la cara para poder mirarle a los ojos y sentir como me ahogo en ellos. Se me acelera el corazón si pienso en ella caminando hacia mí el día que nos veamos, acercándose a mí para besarme como hace tanto tiempo que deseamos besarnos. Sol es más de lo que nunca creí poder sentir por nadie, es amar sin esperar nada a cambio, sin miedo a nada, sin esperar nada más que su amor, sin pedir nada. Sol me ha enseñado una nueva forma de amor.
¿Quien es nadie para decir que esto no es real?
¿Que lo que siento es una mentira?
¿Que lo que siento es una mentira?
He vivido un amor de mentira las últimos tres años de relación con mi novio, cada día era una mentira, cada día un te quiero que no sentía, un beso que no quería dar, una caricia que no quería recibir. ¡Eso sí era una mentira! Y la sentía sobre mi piel. ¿Y me dicen que algo que siento en mi piel, en mi cuerpo, en mi alma, en mi corazón es una mentira? Algo que siento tan profundo, tan mío, tan dentro no puede ser mentira. Algo que me revive, me da fuerzas, algo que me hace sonrojarme, que hace que mi estómago se vaya de viaje cuando me dice alguna frase cariñosa que no espero en ese momento. Algo así no puede ser mentira. Es imposible que lo sea.

Lo que siento es amor, tiene que serlo porque es lo más fuerte que he sentido nunca. Y si esto no es amor, entonces no sé que pueda serlo. Si no es amor algo que no me deja pensar en nada que no sea Sol, que me hace llamar a todos por su nombre, que me hace desear cada día sus labios, reclamar al mar sus caricias. Si esto no es amor, entonces no sé que es el amor.
2 comentarios:
Wow wow chica, que drama te has aventado. La doctora Special K le da su dictamen y le informa que usted esta perdidamente enamorada.
En realidad te envio un poco y a la vez no, eso de los amores alocados y apasionados que ponen el mundo de cabeza son momentos por los que uno debe luchar para alcanzar, para vivir; lastima que el tuyo este tan lejos.
Te envidio porque yo tengo a un tío aquí al lado que se hace llamar mi novio y no siento con él lo que tu describes... que pena.
Yo te envidio a ti por poder tener a Alex tan cerca, cada día, cuando quieras.... Pero sé lo que es no sentir un amor así junto a alguien que es tu novio y eso no es nada que envidie, eso ha sido mi vida durante mucho tiempo y no es algo bonito, ni divertido, ni atrayente.
El amor tiene que ser algo más loco que todo lo convencional.
Sé que estoy perdidamente enamorada, sé que dolerá, sé que no le tendré a mi lado en mucho tiempo, pero no importa. Es mejor sufrir a Alex por no tenerle que no sentir todo lo demás que él me regala cada día.
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