No sólo fueron pensamientos tontos antes de subir al autocar... ¿Acaso no llevábamos desde el día anterior hablando de trivialidades y tonterías como si no hubiera otra cosa de que hablar?
Así que no sólo fueron pensamientos tontos; fueron frases tontas, preguntas tontas, conversaciones tontas... Todo por no decirnos lo que en verdad queríamos decirnos. Todo por querer ser fuertes delante de la otra. Mientras nos besábamos con la barbilla temblorosa por contener el llanto como fuera. Yo también escribí algo, de nuevo en el avión, de nuevo mientras lloraba, de nuevo alejándome cada vez más de ti.
Quizás sobraba, quizás estoy rompiendo mi parte de "ser fuertes", pero sabes que, aunque no lo escribiera, lo sentía y ya que lo sabes, ¿por que no dejarlo salir fuera de mí un poco?
Te amo, Pequeña y siempre estoy contigo.
Así que no sólo fueron pensamientos tontos; fueron frases tontas, preguntas tontas, conversaciones tontas... Todo por no decirnos lo que en verdad queríamos decirnos. Todo por querer ser fuertes delante de la otra. Mientras nos besábamos con la barbilla temblorosa por contener el llanto como fuera. Yo también escribí algo, de nuevo en el avión, de nuevo mientras lloraba, de nuevo alejándome cada vez más de ti.
Otra vez te dejé atrás. De nuevo con las mejillas mojadas y la sonrisa desdibujada de tanto llorar. Miro al cielo por la ventanilla del avión y sólo veo estrellas. Hay estrellas arriba, abajo y a ambos lados. Miles de estrellas rodeando el avión. Es un espectáculo increíble, la gente las mira asombrados y exclama que son bellísimas. Yo las miro, las miro con los ojos empañados en lágrimas y sólo veo puntos blancos en un fondo negro.
Me enjuago un poco y vuelvo a mirar. Sí son hermosas. Dicen que les puedes pedir un deseo, ¿servirá? ¿O será como con las pestañas? Que por mucho que pedí no alejarme de ti, de nada sirvió... ¡Ah, es cierto! Que me equivoqué y no estaba en el lugar correcto.
Pasan las horas y vuelvo al mundo real, ¿estoy bienvenida? ¿quiero estarlo? No hago más que buscar nuevos besos en unos labios que ahora están muy lejanos. Cuento las horas que hace que no te beso como si fuera una maldición. Aún siento la calidez de tus labios en mi boca, el roce de tu lengua con la mía, el suave contacto de mis manos en tu espalda y la alegría de tu risa en mi oído.
Te extraño, ¿cuanto? Ni yo misma lo sé. Sólo sé que de nuevo te di la espalda y avance hacia esa maldita puerta de embarque aferrada a esa caja de plástico que contenía mis cosas, creo que no la agarraba para que no se cayera, sino para no caerme yo. Avance hacia el policía aduanero rezando por algo que me detuviera, por quedarme contigo, por no tener que irme y sabiendo que era imposible, que tenía que regresar.
Y aquí estoy, de nuevo a diez mil kilómetros de ti, pero tienes razón, algún día este "mundo real" será como ese en el que nos hundimos en noviembre y febrero y que ya late esperando que llegue agosto.
Quizás sobraba, quizás estoy rompiendo mi parte de "ser fuertes", pero sabes que, aunque no lo escribiera, lo sentía y ya que lo sabes, ¿por que no dejarlo salir fuera de mí un poco?
Te amo, Pequeña y siempre estoy contigo.
3 comentarios:
Tienes razón, hay que dejarlo salir, como hice en el borrador. Me hubiera gustado ver las estrellas en el avión, claro siempre y cuando sea contigo.
Pronto seremos dueñas del reloj, ya veremos.
Muy tierna la entrada. No sé que decirles, sólo que tengan ánimo y confianza.
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