lunes, 8 de octubre de 2007

El Cuentacuentos "Paranoia"

Premisas falsas, conclusiones estúpidas, risa alocada que envuelve todo. Golpeas, ruges, arañas, destrozas. Quieres romper con todo, deshacerte de ese cuerpo que te encierra y no te deja ser tú. La vida vuelve a carecer de sentido.

¿Lo ves? Tus ojos están secos y llenos a la vez. Miras a tu alrededor y no ves nada, no sientes nada. Parece que todo se ha vuelto gris y triste de nuevo. ¿Volverás a ver la luz del sol? ¿Volverá a brillar para ti?

¿Lo sientes? Duele y no hay nada, desvarío, quizás solo eso, penumbra y soledad manchada de tinta roja en fondo negro. Piensas, actúas, intentas levantar la cabeza y no dejar que las lágrimas salgan de ti. Te las tragas, junto a tu dolor, lo masticas, y continúas caminando. Siempre adelante. Eso te prometiste. Pero es mentira. Y tus conclusiones son estúpidas. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te callas? ¿Por qué no gritas lo que quieres decir? ¿Por qué tienes que continuar haciendo lo correcto? ¿Por qué? Si sientes que te encierra a pesar de que no lo ves.

¿Lo escuchas? Está gritando. Saciando su hambre y su sed con tu cuerpo y tu sangre. Sube por tus tripas, clavando sus garras en la piel. Y caes, al final siempre caes. Y terminas tendido e inmóvil, casi inerte, esperando. Porque vuelve, siempre vuelve. Y cuando lo hace siempre se lleva más de lo que trajo, más que la última vez.

¿Tienes miedo? Tu boca niega, pero no puedes negar la verdad de tu mirada. Miras hacia atrás, esperando encontrarlo de nuevo, agazapado, en la oscuridad de las escaleras, pero no hay nada. Nunca hay nada. Agitas la cabeza, sonríes, la demencia te lleva por el camino de la paranoia. Ya imaginas cosas y crees verlas en cualquier lugar, y lo sabes, estas convencido de que solo viven en la locura de tu mente.

Entras al baño, rápido, enciendes la luz. No soportas verte a oscuras en el espejo, por miedo a que no sea solo tu reflejo el que te devuelva. Lo sabes, no estás solo ahí. En las sombras, los ves, esperándote, gritando tu nombre en susurros ahogados a tu oído.

Te giras y la cortina vuelve a estar corrida. ¿Quién lo habrá hecho esta vez? Maldices. Todos tus miedos parecen querer hacerte prisionero en ese cuarto de baño. Cuentas. Sumas, restas, números y más números. Si al final siempre es igual y abres la cortina rápido mientras tu corazón te dice que no lo hagas y tu mente racional te dice que allí no hay nada. Y no hay nada. Nunca hay nada. La recoges en un rincón, te vuelves ante tu reflejo de nuevo sonriendo. ¿Serás capaz de apagar la luz y ver tu reflejo en él? Acercas la mano al interruptor, temblando un poco y riendo mientras te preguntas si ya te has vuelto loco del todo.

Apagas la luz y un segundo de oscuridad fue suficiente para mí. Te estaba observando, esperando. En el hueco de las escaleras, en los pliegues de la cortina, en la oscuridad de tu reflejo anhelante. Soy tu locura convertida en verdad. Un grito lo llena todo y luego, sólo silencio y una mueca desencajada en tu rostro.

9 comentarios:

Egle dijo...

Las paranoías son horrendas, porque como dices nunca hay nada, ni nadie en el recoveco, sólo esta tu mente y tú.

Luz de Luna dijo...

Muy bién expresada tu paranoia. Me gusta el relato. gracias por él.

Pedro dijo...

Sí, es una paranoia, tan bien reflejada que casi da miedo; esos miedos e incertidumbres que todos tenemos en ocasiones. Una vez más me ha gustado mucho tu cuento.


Un saludo,

Pedro.

PD: Me encanta el diseño que tienes de blog.

Queralt dijo...

¡Jo... pelines!
Qué bien descrito el arrebato de miedo... eso que tú llamas paranoia. Te diré que a algunos, nos han pasado cosas pareidas, momentos de miedo visceral e irracional ante situaciones, casas o cosas... ¡yo soy muuuuuuuy miedica! ¡Mucho!
Bueno, pero sin tener al lado a un ser raro esperando para echarse encima, ¿eh? jejejejje

Cerezas y cafelito.

Queralt.

Anónimo dijo...

Detrás del miedo, no hay nada. Te lo digo yo, que miro siempre hacia atrás.

El "Miedo"


Fuera de toda broma, lográs sostener la tensión hasta el final. Llevando al lector a un estado de angustia similar al del protagonista.

Muy buen relato, para una sensación horrible.

Besos desde el sur

Ricardo

Pugliesino dijo...

Las premisas no me llevaron a engaño. El comienzo ya denotaba la sombra de la angustia que saboreaba las palabras que se le presentaban ante si. Ritmo in crescendo a medida que se avanza y cada línea va desgarrando la lectura que mentalmente uno va haciendo hasta que se escucha el sonido del miedo, de lo humano en esencia.
Muy bien salvada la frase!
Un abrazu

Anónimo dijo...

Guau!!! Anda que no ha cambiado este blog desde que yo no vengo!!! Esto de estar lejos de vosotros no podía ser bueno, si ya lo sabía yo... :P

Pues a mí me ha encantado tu paranoia nena... ¿qué quieres que te diga? Todos las tenemos de vez en cuando y es más que necesario el sacarlas fuera, que sino nos comen por dentro...

Mil besotes, mil aplausos y... mil flores de color rojo!!!

P.D. Genial el diseño del blog. Sin palabras...

tormenta dijo...

mmmm vaya!
me ha encantado esa mente esquizofrenica...
me has metido dentro del relato y eso que no te creas que estaba yo por la labor.
realmente es un relato muy bueno, con una cadencia,un ritmo y un desarrollo que casi rozan la perfección.
esta tarde mi aplauso es para ti, pelirroja.
un beso y hasta la próxima historia

Anónimo dijo...

Un temor, una paranoia que alguna u otra vez todos hemos sentido... En las más diversas situaciones y con objetos de terror distintos... Unos con payasos, otros las alturas, otros las arañas... Mil cosas que nos pueden probocar el mismo terror en personas diferentes...

Me ha gustado mucho!!

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.